<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092</id><updated>2012-01-26T23:19:22.182-08:00</updated><title type='text'>Ursula Carranza te cuenta</title><subtitle type='html'>Poemas y Cuentos / My poetry</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>56</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-7439254049820247972</id><published>2012-01-16T13:25:00.000-08:00</published><updated>2012-01-16T15:22:50.564-08:00</updated><title type='text'>El peso de lo efímero</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-yoDAga7ME-I/TxSVdoig4NI/AAAAAAAAAT8/eT1GTNOOLEc/s1600/Coeur+arrach%25C3%25A9.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-yoDAga7ME-I/TxSVdoig4NI/AAAAAAAAAT8/eT1GTNOOLEc/s320/Coeur+arrach%25C3%25A9.jpg" width="224" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;No pienses. No pienses, no recuerdes, no esperes. Era casi como oírlo. A veces,ella podía olerlo y volteaba esperando ver su fantasma, su cuerpo astralteletransportado hacia el lugar donde ambos hicieron el amor cada noche y cadamañana durante tanto tiempo. Y volvía a esa nave que la llevaba a la dimensiónentre el hoy y el entonces. Se apoyó sobre el escritorio, y con el dorso de unamano sintió su frente. Empezaba a aguarse. Se acercó a la ventana, lo que habíadejado de hacer para no ver el edificio que Erick había construido conaplicaciones de bambú, con la sensación de frescura que necesitaba. Abrió laspersianas, dejó que entrara el aire, pero todo era en vano. La serenidad deledificio la invadía, se introducía en ella sin su consentimiento, como si fueseel mismo Erick, como&amp;nbsp;cuando&amp;nbsp;la tocó sin más, sin preguntar. Como el viento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Cerró la ventana, bajó las persianas y la luz artificial volvió a reinar enla oficina. Aumentó la potencia del aire acondicionado y bajó todo lo que pudola temperatura. En unos segundos, sus pezones se contrajeron. Sentía bien latextura suave de su sostén. Erick en su mente. Era una constante; un axioma. Pusoel cerrojo en la puerta. Presionó el intercomunicador para lograr decir algoasí como, Leonor, no me pases nada. Él se iba materializando, como esa brisaque se filtra por los goznes de las puertas y ya no queda nada que hacer. Oía susórdenes. Desabotónate la blusa. Despacio. Lo odiaba y lo deseaba, y sufría ysentía placer. Barrió con el brazo lo poco que había sobre la mesa. Era unreflejo. Era lo que hacía él. Pero se fue al sofá. ¿Cómo seguir poniendo un piedelante del otro? ¿Cómo seguir disfrutando de las idas y venidas por lascalles, de la comida, de una copa de vino, de lo que sea? ¿Cómo seguir viviendosin esa presión en el pecho? ¿Cómo vivir?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;No esperes. No me esperes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Nunca lo había hecho. Cuando era chica, lo intentó. Tenía ganas de que latocaran, tenía ganas de que se materializara esa urgencia de placer que sentíaabajo. En verdad lo intentó, pero cada vez que se acariciaba tenía la sensaciónclara de que eso era algo que debía estar haciendo un chico. Su imaginación nola excitaba, era inútil. Así fue que, cuando finalmente se masturbó,&amp;nbsp;fue pensando en Erick. Recordó el momento en el que lo conoció. El Ministro delMedio Ambiente había disertado sobre la importancia de urbanizar y presentarproyectos arquitectónicos ecoviables, después de lo cual se hablaría de laexperiencia alemana en ese campo. Y le tocó exponer a Erick. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Apenas lo vio, sintió una corriente eléctrica desde la vagina hasta loslabios. Agradeció haber estado sentada. No recordaba nada de lo que él habíadicho, pero se sabía de memoria el movimiento de sus labios, las veces que sacóla lengua para mojárselos. Apenas pudo respirar con naturalidad, se puso de piey dejó el salón. Era lo mejor que podía hacer. Regresar al trabajo, salir acorrer, reponer energías para las exposiciones del día siguiente. Pero entonces,él la buscó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;¿Por qué nos está pasando esto a nosotros? La pregunta quedaba en el aire. Quizáporque a cada ser humano le tocan pruebas siempre. Volvían a mirar sus cuerpos.Las piernas largas de Erick, los pechos abultados y duros de Enara. La foto deErick en su billetera, con su mujer y su hijo. El aro de compromiso de ellasobre la mesita leía Mauro y la eternidad. Todo iba a terminar. Pero, ¿quéterminaría primero y cuándo? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Ocurrió la primera vez que él regresó a Alemania. Los correos se hacíancada vez más largos, la pregunta sobre cuándo se volverían a ver se hacía másangustiosa. Recuerdo cómo te ponías sobre mí y de inmediato la tenía dura. Aunquesea envíame una foto tuya desnuda.&amp;nbsp;Las horas se volvían&amp;nbsp;más apasionantes. Su vida máscronometrada. Saber los momentos exactos en los que Mauro no estaría en casapara tomarse las fotos; volver a inventar alguna historia simple y convincentesobre el trabajo que tenía que hacer en la oficina, no dejar opción algunaa las visitas. Su marido la respetaba y no se le ocurriría molestarla una nochepor nada para contribuir con su tranquilidad. Eso también dolía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Y así empezó. Una necesidad. Una urgencia aún más fuerte que las queaparecieron durante la adolescencia. Una aventura exploratoria. Ser laconquistadora del propio cuerpo, de los espasmos de placer, de los labiosinferiores, de la humedad, esa cascada que baña el clítoris. La autosatisfacción.El infierno. El orgasmo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Sobre el sofá, se sentía a sí misma por dentro. ¡Qué manera tan fácil demojarse! Como cuando él estaba ahí. No hacían falta previos. Todo al grano. Lo llamabaa cada instante, casi en silencio, con el corazón. ¿La escucharía? Al finalrepetía su nombre con ganas, y lo amaba, el sabor amargo, dulce, cada vez másintenso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;No importa nada. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;¿Cuántas veces más sola en el sofá o en la silla, o encasa fingiendo tomar un baño de tina largo? Los insoportables semáforos en rojoque no permitían presionar con el pie derecho, que no permitían al vientoentrar con fuerza y arrancarle las ideas del cabello. Arrancarle a Erick.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Debió haberlo sabido. Se levantó. Corrió al lavabo. Otra urgencia. Quitarselos olores que antes se mezclaban con los de él. Volverse a peinar. Polvos traslúcidos.Perfume. Una respuesta del espejo. La calamidad presente, la mentira, cientosde horas de dolor, de cansancio. ¿Por qué me permito pasar por esto? Una decisiónsimple. Quiero otra respuesta del espejo. Salir. Debí haberlo comprendido desdeun principio. Cuando se conocieron, ella se aferraba a ese instante,quería mantener el recuerdo, apoderarse de él, que no se le escapara, como seescapa cada cosa, y se seca luego como la humedad en la piel. Debió aceptarque cada momento es único y muere. Debió&amp;nbsp;permitir que dejase de respirar, que se fuera enLufthansa, que muriera de unavez como todo segundo que se agota en el pasado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Decidió respirar lento. Y pudo poner un paso después del otro. Y ya noesperó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;o:p&gt;- FIN -&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;o:p&gt;Cuadro por Virginia Carranza Tibayrenc "Coeur Arraché"&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-7439254049820247972?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/7439254049820247972/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=7439254049820247972' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/7439254049820247972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/7439254049820247972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2012/01/el-peso-de-lo-efimero.html' title='El peso de lo efímero'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-yoDAga7ME-I/TxSVdoig4NI/AAAAAAAAAT8/eT1GTNOOLEc/s72-c/Coeur+arrach%25C3%25A9.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-709383712056034910</id><published>2011-12-24T15:32:00.000-08:00</published><updated>2012-01-16T14:16:01.973-08:00</updated><title type='text'>TÚ EN NAVIDAD</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;un sabor&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;recuerdo antiguo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;mis niños&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;hasta hace un segundojugaban fuera&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;han entrado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;el clima se repite en casa&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;os veo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;en nieve y luna&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;llamo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;trópico de cáncer&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;ángeles susurrantes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;quiero oírlos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;en ellos tu voz&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;una foto tuya&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;ocaso que está lejos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;ceremonias del aire&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;una gota de deseo en el paladar&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;santo amor mío&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;de mis ansias&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;que se cumplan las leyes&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;de los planos de vectores&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;las dimensiones invisibles&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;en donde habitamos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;sin días&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;sin montañas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;sin ríos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;mordiendo suave tus labios&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;toco la pantalla&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;tantas veces&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;y su imagen llega&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;papá noel azul&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;quizá te comprendí&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;brillas por dentro&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;me sano&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;sonrío&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;y te llega mi luz&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-709383712056034910?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/709383712056034910/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=709383712056034910' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/709383712056034910'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/709383712056034910'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2011/12/tu-en-navidad.html' title='TÚ EN NAVIDAD'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-1129838609621368354</id><published>2011-10-23T08:39:00.000-07:00</published><updated>2011-10-23T18:00:36.976-07:00</updated><title type='text'>PAISAJE LUNAR</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" id="yui_3_2_0_1_131938337768997" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;de pie&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;en el paisaje lunar &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;siempre iluminado&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;sonriente &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;claro &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;esparcido de penumbra tenue&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;de risas frescas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;perro apasionado detrás de mi falda grávida&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;la carne dispuesta a morir&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;mi patria a la que regreso&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;niño adorado &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;que penetras con candorosas armas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;mi espacio de púgil abatida&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;voz que me despierta &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;que me hace crecer axones&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;profeta de estos tiempos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;alcalina&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;me abro el vientre&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;para que me veas sin dudas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;esencia&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;edad  imposible&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;arena fina pegada en el sexo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;sonido del destierro&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;campo minado en miel&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;las capas de las eras&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;dicen violencia y frío&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;turbulencia&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;muerte estancada en esquina parlante&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;mi pico penetra &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;y&amp;nbsp;chillo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;¿qué es la sabiduría?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;sé de cristales&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;me he presentado a las leyes físicas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;cortado la piedra&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;dije&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;en&amp;nbsp;tu nombre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;en verdad&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;en el nombre de mi ansia&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;de mi angustia de ti&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;con furia &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;los añicos indignados ante mi metal de ignominia&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;párvulos hijos del universo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;me atropellaron al salpicar&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;violaron mis conceptos &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;(mis casas)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;desmoronaron mi palestra rocallosa&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;zanjaron todos mis jardines &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;me dejé deconstruir exigua&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;nuclear&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;atómica&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;tan casi nada&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;adán reversible&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;desnombrando cosas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;hago un giro &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;espiral de espíritu absoluto&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;sin&amp;nbsp;sordera&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;vuelvo&amp;nbsp;a tus ojos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;cruel&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;expentante&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;ácida&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;sobre el camino ardiente&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;ahora convertida &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;también&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;en piedra&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="yiv1593767668MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: right;"&gt;&lt;strong&gt;Abril de 2004 / Octubre de 2011&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-1129838609621368354?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/1129838609621368354/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=1129838609621368354' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/1129838609621368354'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/1129838609621368354'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2011/10/paisaje-lunar.html' title='PAISAJE LUNAR'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-2898185077727932781</id><published>2011-10-11T20:29:00.000-07:00</published><updated>2011-10-11T20:30:07.857-07:00</updated><title type='text'>INTERSTICIOS DE LUZ</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: large;"&gt;ayer huía&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: large;"&gt;arrimada por los resquicios&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: large;"&gt;de estas desvencijadas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: large;"&gt;y vencidas paredes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: large;"&gt;de adobes gruesos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: large;"&gt;de garúa antigua&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: large;"&gt;que a mi tacto se le antoja fría&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;aunque no sea cierto&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: large;"&gt;era de día&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: large;"&gt;recibí un beso tuyo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: large;"&gt;cerca&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: large;"&gt;muy cerca y una promesa que casi&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri; font-size: large;"&gt;me asaltaba&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;una certeza&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;de insistencia perfumada&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;disfrazada de belleza&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;dulce tan dulce&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;quizá&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;y a la inversa&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;esa misma tarde&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;volvía a correr&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;agazapada por los intersticios&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;de ausencias&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;extraña razón de aquellas horas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;cuando ibas invadiendo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;firme&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;cada taza y cada cajón&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;odio perderme&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;sentir el avance acompasado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;de mis cayos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;sobre mi velador&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;y los deseos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;que no encuentran salida&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;ni resultado más&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;que el volver a mí&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;así&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;otra vez muda&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;otra vez quieta&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;quiero vacuidad&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;pero nada&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;odio pensar en ti&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;con dulzura&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;odio recordarte&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;y saber&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;que estás &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;y no&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;que no te voy a buscar&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;que la tarde encuentra mis espacios&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;que no puedo huir&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;nunca&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;nunca&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;de ti&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;ni de mí&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-2898185077727932781?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/2898185077727932781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=2898185077727932781' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/2898185077727932781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/2898185077727932781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2011/10/intersticios-de-luz.html' title='INTERSTICIOS DE LUZ'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-3222471935987977626</id><published>2011-10-11T18:51:00.000-07:00</published><updated>2011-10-11T19:10:08.772-07:00</updated><title type='text'>CONTRA EL VACÍO</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;hoy amaneció el suelo mojado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;lo vi claramente desde mi pequeña ventana&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;inhalé un poco del aire de las cinco&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;recordé un nuevo dolor en el brazo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;y por qué algo salió mal&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;las horas se diluyen&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;delante de mí&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;se me acaba el invierno&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;no he dicho nada que haya crecido&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;ni he bailado contigo ese viejo tango&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;no he besado a mi hija&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;ni he dado flores para una sonrisa&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;los vientos caen sobre este techo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;mi respiración se humedece&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;el dolor se va volviendo carne&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;como si hubiese venido conmigo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;y no por mí&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;no te entiendo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;hombre de París&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;ni tus oscuros deseos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;ni tus ganas locas por garúa ajena&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;marcho como en un sueño&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;bailo quieta&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;quieta&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;para que nadie me oiga&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;para que alguien entienda&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;tu mudo paso&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;al retomar mi mano&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;que no flexiono &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;sin gemir al menos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;el dolor me devuelve a la calle&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;la vereda se ha secado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;solo un poco&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;ya anochece&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;exhalo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;no veo tus ojos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;mis pupilas se ponen a mal recaudo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;fantasma del frío&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;el demonio peor&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;el tiempo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;pero verás&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;he decidido&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;que todo debe cambiar&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-3222471935987977626?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/3222471935987977626/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=3222471935987977626' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/3222471935987977626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/3222471935987977626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2011/10/contra-el-vacio.html' title='CONTRA EL VACÍO'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-6811945429633992644</id><published>2011-10-01T16:26:00.001-07:00</published><updated>2011-10-01T16:32:02.719-07:00</updated><title type='text'>Despierta</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Tell me that you’ll open your eyes&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;, empezó a cantar el despertador. El verso que se repetía cuatro veces sonaba insípido esa mañana.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Andrea había tratado de evadir la mudanza hasta el último momento, hasta el último día del mes que tenía pagado. Sus manos, palmas arriba, se resistían a moverse. Prolongar el tiempo. Siempre había un punto en su vida en el que quería extender un solo momento, como si esa inacción impidiese la llegada del obligado desenlace. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Abrió los ojos. Volteó hacia la ventana, donde desde hacía años veía al sol develar acaso todo rincón, sin que eso alguna vez la afectara. Removió las sábanas con los pies. Como una niña. Le vino a la mente un comentario similar que le hacía Alex. A veces te mueves como si tuvieras cinco años, y sonreía. Solo a ti se te ve bien así. Andrea alargó el brazo, cogió la almohada y se tapó la cara. Alex. Mierda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Vestida con una desgastada camiseta de fútbol, la que usó de camisón desde la primera noche que él se había quedado a dormir, arrastró los pies hacia la ventana. Corrió una de las hojas. Cerró los ojos. Inhaló el viento impregnado de pasto húmedo, y pensó, debe ser lunes. Día de riego, día de poda. Abrió los ojos. Vio su árbol, el árbol que había plantado con sus padres, cuando aquel parque era “el parque a la vuelta”. La razón por la que decidió vivir ahí. Le costaba despedirse de él. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Se forzó a salir del cuarto. Una película de recuerdos empezó a suceder a medida que avanzaba por el pasillo. Se le ocurrió un universo que gustaba de lanzar flechas de ironía a puntos específicos, en momentos específicos. Ella era uno de esos puntos en uno de esos momentos. Alguna parte de mí debe estar muriendo. O quizá toda yo. Intentó sonreír. Suspiró. Era inevitable ver cada cosa y no asociarla con alguna imagen de Alex. De los dos. Y estaba harta. Por no saber de él en tantos meses, por haberse borrado mutuamente de sus vidas (o haber hecho ese intento infructuoso). Pero, en el fondo, por demostrar que no la quería lo suficiente. Antes de que el dolor se expandiera por el pecho, Andrea encendió el minicomponente. Algo que nunca hacía. Era uno de los objetos que él había traído y que ella no había querido botar con la idea de que podría regalárselo a alguien. Estaba desenchufado. Se agachó para encontrar el tomacorriente. Atrapado entre la pared y el aparador, había un objeto parecido a un libro de tapa blanca. Extendió el brazo y logró sacarlo. Era un álbum de fotos. Alex pequeño con sus hermanos y sus padres. Recordó con cierto pudor, como si hubiese sido su culpa, cómo las últimas llamadas que él le hizo fueron para que le devolviera, o que por lo menos buscara, el pequeño álbum. Ella se negó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Enchufó el aparato. Se encendió en Doble Nueve, la emisora que él escuchaba al levantarse. Alex se llevaba el minicomponente al baño, se duchaba con rock a todo volumen, dejaba la puerta abierta para que escapara el vapor, mientras se afeitaba y se vestía. Luego lo trasladaba a la cocina en donde lo volvía a conectar. Hubo tardes en las que Andrea había regresado a casa para encontrarla invadida por el ruido. Él nunca lo apagaba. Ella lo hacía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;La canción del despertador empezó a oírse desde los pequeños parlantes. &lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="color: black; mso-bidi-font-family: Calibri;"&gt;All this feels strange and untrue…&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: black; mso-bidi-font-family: Calibri;"&gt; &lt;/span&gt;¿Mala señal? &lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Se mordió los labios. Por un Segundo, se enganchó del tiempo. Algo se alargaba. &lt;/span&gt;Respiró profundo. Tiene que ser una buena señal. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="color: black; mso-bidi-font-family: Calibri;"&gt;My bones ache, my skin feels cold / And I'm getting so tired and so old…&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Se tiene que cerrar este círculo, se dijo mientras apretaba los costados de la camiseta. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Get up, get out… &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Se sacó la camiseta y la tiró al tacho. Apagó el minicomponente. Desistió de prepararse el desayuno. Desistió de filosofar. Corrió hacia el desván. Subió los escalones de dos en dos, de tres en tres. Las cajas vacías de leche, de televisores y aparatos electrodomésticos caían levantando un polvo beige. Los pensamientos se fueron. Solo había una acción posible. Solo había un resultado posible.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Al llegar el camión de mudanza, hizo lo último –lo único– que debía hacer allí. Abrazar el árbol. Susurrarle adiós.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;strong&gt;-FIN-&lt;/strong&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;o:p&gt;Dar click aquí para oír la canción del cuento:&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;o:p&gt;&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=fk1Q9y6VVy0"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=fk1Q9y6VVy0&lt;/a&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-6811945429633992644?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/6811945429633992644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=6811945429633992644' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/6811945429633992644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/6811945429633992644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2011/10/despierta.html' title='Despierta'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-5679903220806298171</id><published>2011-10-01T16:25:00.000-07:00</published><updated>2011-10-01T16:25:29.412-07:00</updated><title type='text'>El granizo tras la ventana</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Luca me mira en silencio. Puede pasar un tiempo indefinido sin que nos dirijamos la palabra. Sonríe. Toma la cuchara –una cuchara sopera–, echa cuatro cucharadas de panela a su tacita de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;chai&lt;/i&gt;, muy dulce si veo el tamaño de la cuchara en relación con el de la taza que parece de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;espresso&lt;/i&gt;. Pero en fin, a mí también me gusta lo muy dulce.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;¿Quieres prender el teleparlante? De todo lo que me hubiese podido decir, esto era lo más inesperado. ¿El teleparlante? Y soy consciente de que acabo de hacer una mueca de extrañeza: frunzo las cejas y tuerzo la boca, una de las cosas que mi mamá más detesta de mí. Cuando sucede, me dice que me voy a arrugar pronto. Sí, el teleparlante... No sé, solo me provocó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Afuera corre un poco de viento. Se parece mucho a una tarde que pasé con mi papá hace casi dos años. Sé que odias las noticias, Mar, pero, verás, a veces es bueno hacerle caso a los instintos. Dejar que todo fluya.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Luca dice las cosas como si no le debiera nada a nadie. Cualquier cosa. Piensa algo y lo dice. Se supone que está tratando de enamorarme, lo cual es muy divertido, pero no se cuida. Me das un poco de miedo, ¿sabes? Ahora quien hace una mueca de extrañeza es él. ¿Miedo? Sí, miedo. Porque no sé si eres así todo el tiempo o si estás aparentando ser más normal de lo que en verdad eres. Eso implicaría que en el fondo estoy hablando con un loco terrible. Nos reímos mucho.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Se pone de pie y enciende el teleparlante. El día que mamá se accidentó, le pedí que lo dejara apagado. En ese instante, Luca fija su mirada en un solo punto lejano. Salió y, ya sabes. Le cayó toda la tormenta eléctrica encima. Sabía la historia pero no la parte que me acaba de confesar. Odia las palabras de consuelo. A mí no me nace decirlas. Pienso en el karma de cada uno de nosotros, y me vuelve el recuerdo de esa tarde con mi papá. Algo que viene a mí muy fuerte, como un sueño repetido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;No hay noticias. Suena &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Eine Kleine Nachtmusik&lt;/i&gt; en vez de alguna de esas voces conocidas que me gustaría no volver a oír. Tenemos la teoría de que son voces electrónicas tomadas de algunos seres humanos que ya no existen. Siempre pasa algo. Luca se lleva la tacita a los labios, sorbe un poquito y hace una mueca como si acabara de tomarse un &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;frozen&lt;/i&gt; de limón muy helado. Creo que le falta un más panela, dice, y yo río más con la ocurrencia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Estaba por decirte que, hace como un año y medio, cuando todavía vivía en Las Viñas, mi papá y yo esperábamos en el &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;loby&lt;/i&gt; del condominio a que Juan pasara por mí. Luca se toma todo el té de un sorbo, hace otra mueca divertida y me dice, ¿qué? ¿Ya habías desistido de usar el MD? De alguna manera que no sé explicar, siento que él ya sabe la respuesta. Me levanto, camino hacia la mampara, veo algunas nubes espesas que van hacia el Norte. Pienso que hoy no escucharé la inevitable voz de estos tiempos. Salvo por el cielo, hoy se parece mucho a ese día. No quería esperar a Juan en mi cuarto leyendo. Se me ocurrió que papá tenía que acompañarme a esperarlo mirando a la calle, los dos. Le encantó la idea. ¿Recuerdas cómo en esos días había aún gente que no tenía opción más que la de tener el teleparlante prendido todos los días las veinticuatro horas? &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Luca camina hacia el termo de agua caliente y lo escucho decirme, de espaldas, sí, lo recuerdo. Trato de bloquear el pensamiento que me dice que acabo de cometer un error, y sigo. Mi papá estaba con una casaca muy chévere. Mucha gente pensaba que era de cuero, pero no, era de caucho. Abrigaba buenísimo. ¿Casaca? Luca ha volteado de repente. ¿No tenían calefacción entonces? Lo dice y sorbe un poco del agua caliente. Se quema la lengua y deja la taza sobre la mesa. Fue el primer día que granizó en Lima, ¿ya estabas acá? Sí. Lo recuerdo, dice él, y mueve la lengua de un lado a otro. Acababa de llegar. Es verdad que nuestra calefacción era un prototipo. Mamá siempre supo que el cambio climático sería radical, así que adaptó una parecida a las que se usábamos en Calgary cuando aún teníamos esos inviernos cálidos de cuarenta bajo cero, pero creo que podía soportar menos temperatura. Se sienta casi frente a mí. Los dos miramos el cielo ahora.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Ese día habían estado dando las noticias cada cinco o diez minutos. No había música. Me sentía como en 1984. Papá y yo en silencio absoluto. Estaba especialmente contento. Nadie entendía por qué. El cambio climático había llegado a su punto más terrible. La segunda oleada de desaparecidos era muy reciente aún. Estábamos escuchando a la voz inevitable dar consejos para cuando pasáramos la barrera del bajo cero. “…y tengan presente lo importante que es dejar corriendo un hilo de agua en cada llave de la cocina y de los baños para evitar el congelamiento de las tuberías…” En eso mi papá volteó hacia mí y me dijo, Mar, a veces haces cosas como esta. Seguí mirando a través de la mampara. Sabía a qué se refería. Sé que sabes a qué me refiero, me dijo, y mi carcajada fue inevitable. Hay algo que aún hasta hoy me hace tener algo así como vergüenza frente a él, e ignoro por qué. Papá es el ser más amable del universo. Luca está de acuerdo. Me está mirando. Pone un gesto condescendiente y luego vuelve a seguir a una de esas nubes en su curso. Supongo que debe pensar en la suerte que tengo. Debo ser uno de los únicos seres humanos cuyos padres están vivos y saludables. Quiero evitar que piense en eso, así que sigo hablando. Quería preguntarle algo. Hoy no recuerdo qué. Jamás logré decirlo. Tengo la sensación de que era importante. La nube que Luca seguía se está uniendo a otras, mientras me dice, quizá no era algo importante. Quizá lo importante era que se lo dijeras. Tiene razón, pero me callo. Tenía ganas de decirle algo, había un vacío. En eso cayó una piedrita contra la mampara. Primero pensé que era Juan haciéndose el chistoso y jugando a ser un chiquito otra vez. Pero cayó otra. Y otra más grande se reventó contra la vereda. Papá y yo nos miramos. Sabía que esto era el enfriamiento global llegando por fin a nosotros, y que lo normal hubiese sido asustarme, que ambos nos preocupásemos. Déjame adivinar, dice Luca. Se divirtieron con la granizada. Lo miro. Inhalo hondo, como si estuviese respirando el mismo aire frío de esa tarde. Por unos minutos, para mí fue navidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;El ambiente circundante ha cambiado. Sigue Mozart por el teleparlante. Sinfonía Número 40, me parece. Quién hubiese pensado que un aparato tan detestable pudiese general momentos tan dulces. Seguimos mirando a través de la mampara. Empiezo a sentir una conexión muy fuerte con Luca. Vuelvo al tema de aquel recuerdo. Me preguntó, ¿te he dicho que ser tu papá es lo máximo? Creo que me puse colorada. Sentí cómo se me encendieron los cachetes. ¿Sabes qué le dije? Niega con la cabeza y la deja descansar sobre su mano. Le dije, ¿sabes pa? Soy solo una chiquita educada, linda y malhumorada. Sus carcajadas duraron un rato, estaba algo así como… feliz, sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Bueno, hubo granizada, me dice Luca. Le contesto que fue fuerte. Dicen que veinte veces más fuerte en Las Viñas de lo que fue en el resto de La Molina, y cincuenta veces más potente que una granizada normal en Huaraz. Los carros antiguos y algunos electromóviles que estaban fuera quedaron destrozados. Necesito callarme. Es imposible seguir pronunciando palabra. Luca deja de mirar el cielo. Se concentra en el pote de panela, lo sopesa. Sé que puede deducir lo que pasó con Juan. Me toma de la mano. Nos observamos. Sonríe otra vez. No le cuesta nada dejar los malos momentos, eso está claro. Damos un suspiro a la vez. Volvemos a mirar por la mampara.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;De pronto cortan Mozart. Sabemos que vamos a escuchar las noticias inevitables. Hay que prevenir. El teleparlante anuncia una granizada descomunal en cuestión de minutos. Luca y yo seguimos de la mano. Siento nuestros latidos. Suaves. Tranquilos. No tenemos miedo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-5679903220806298171?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/5679903220806298171/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=5679903220806298171' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5679903220806298171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5679903220806298171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2011/10/el-granizo-tras-la-ventana.html' title='El granizo tras la ventana'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-9137969266595898146</id><published>2011-05-31T23:05:00.001-07:00</published><updated>2011-06-06T16:18:58.479-07:00</updated><title type='text'>CONTORNO INDEFINIBLE</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: center;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 14pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;A Juli&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Entré a la casa de Sergio. Había cambiado mucho en estos tres años que no lo visitaba. Mucho. A veces uno cambia el color de las paredes, compra muebles nuevos, desecha otros. A veces uno nada más se compra un colchón nuevo, cambia de sábanas. Ordena y limpia. O deja que todo muera, que entre en ruinas. Sergio se había transformado tanto como su casa. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Había olvidado por qué fui a visitarlo. Solía quererlo. Y antes que eso, lo amé. Lo amé con todo mi corazón. Fuimos siempre amigos, crecimos juntos, compartimos el primer romance. Nos casamos. En esos días todo era claro. Las cosas tenían contornos definidos. Sentía que podía caminar erguida en medio de un cataclismo. Con él. Sin embargo, lo nuestro empezó a apagarse, lento, como cuando uno tiene una planta en una maceta y no se da cuenta de cuánto ha envejecido hasta que es evidente que está a punto de morir. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Ya no tomo vino, pero tengo té negro, si aún te gusta. Me mira directo a los ojos. Es una mirada que no puedo sostener. Mejor dicho, no me llego a fijar en ella. En lugar de eso, me pierdo en las hebras de su pelo. Ha crecido demasiado, se ve más claro. Antes lo llevaba cortísimo. Recuerdo que pasaba la palma de mi mano por su cabeza y parecía una alfombrita. Era una de las pocas cosas que me desagradaban de él. Quizá la única. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;No me provoca ese té. Qué pena lo del vino, en realidad necesito relajarme, le dije, tratando de fijar mi mirada en la suya, pero se puso de espaldas. Dame agua, o algún jugo. Me costaba enfocarme. No solo en sus ojos, en su pelo que parecía cada vez más difuso, en su ropa monócroma, avejentada. Mi campo visual se había vuelto astigmático. De vez en cuando me daba por ver las cosas tamizadas por una neblina inexistente. Tengo la fecha de la primera vez que ocurrió. Seis de junio de 2007. En un periódico, leía sobre el deshielo en el nevado de Pastoruri. El calentamiento global haría que Pastoruri dejara de ser un nevado por completo en diez años. Recorté el artículo. Casi nunca hacía algo así; había seguido un impulso. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;En el café al que iba después de trabajar, había una chica con una loncherita de esas que se llevan a las oficinas. Se detuvo a comprar una botella de agua. Pensé que yo no podría sostenerme todo el día con el contenido de un recipiente tan pequeño como ese. De pronto, la chica empezó a diluirse en el aire, como si de los contornos de su cuerpo emanara humo. La loncherita también se difuminaba al pie del mostrador. Saqué el artículo de mi agenda. Veía las letras muy bien delineadas, al igual que las formas del Pastoruri, sus colores sólidos, azules, blancos, negros. A pesar de la claridad del artículo, a mi alrededor había una neblina lechosa. Poco a poco se fue readhiriendo a las siluetas de los cuerpos que retomaban su apariencia original.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Sergio me acercó un vaso con jugo. Adivina qué tiene. Extendí mi brazo hacia él. Sentía el tiempo discurrir despacio, como si se hubiese dicho a sí mismo, está bien, no tengo prisa. La situación tenía algo de ritual. De una manera heterodoxa, le estaba dando vida a la cata de jugos exóticos de Sergio. Al menos, aún eso quedaba del amigo que conocí, cuya forma, quizá por eso mismo, volvía a carnificarse. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Olí. Un dulce inconfundible, algo picante. Té verde, canela, mango, maracuyá. Hay algo más que no llego a detectar bien… ¿Hierba luisa? Sonrió. Noté un par de arrugas nuevas a los costados de su boca. Estaba más flaco, su mirada más brillante. Hierba luisa. En efecto. Sigues siendo exacta con todo tipo de deducciones, ¿no? Aunque creo que esta vez te costó un poco. Volví a bajar la mirada. Vi el color anaranjado intenso del jugo. Es que tus ingredientes han variado tanto. Antes no hubieses hecho un jugo sin coco ni limón. Hizo una mueca con la barbilla, apretujando los labios. Analizó el contenido de mi vaso. Luego, mi expresión. Antes. La sonrisa se atenuó. Quizá también se fue algo del brillo en sus ojos, aunque no dejaba de mirarme. Mi vista comenzó a desenfocarse otra vez. Psicológico. De todas maneras era una anomalía en mi proceso perceptivo. Los oculistas habían coincidido siempre en que veía perfecto. Al menos ese era el resultado de cada consulta. ¿Por qué habré venido a verlo? Empecé a sentirme incómoda. Hasta hacía unos segundos, tenía una sensación muy marcada de que había querido verlo para preguntarle algo importante. Ahora eso ya no tenía sentido. Quería tomar un vino y relajarme, no decir nada, o salir. Lo que sea.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;¿Tú no tomas jugo? Está súper bueno, lo debes saber. Me sentí sofocada. Enclaustrada por el gris. No entendía esa monocromía. Las paredes, los sofás, la alfombra, los cuadros y las fotos, cada cosa era una variación de la escala entre el blanco y el negro. Minimalismo que, al contrario de lo que debería producir, me exasperaba. Tan diferente de lo que percibía del actual Sergio. Es más, se me ocurrió que él había invertido su vida. Su antiguo yo había sido gris. Ahora, multicromático. Con la casa ocurrió un antónimo: del kitsch a lo minimal. Me provocaba tomarles una foto a mi abrigo y cartera. Rojo y turquesa sobre un horizonte plateado, surrealista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Me bebí el jugo. Me repuso algo, al menos tenía la virtud de devolverle a uno el ánimo a su sitio. ¿Qué vas a hacer más tarde? Me paré y tomé mi cartera. Lo miré por última vez, no sabía si obtendría una respuesta. Pues tenía pensado ir a Quilca. Quilca, repetí exhalando. Se me tensaron los músculos del cuello. Entraba y salía de esa realidad lechosa que me estaba empezando a pesar. En un impulso, lo abracé. Él me presionó con delicadeza, de la manera en la que un hermano despide a su hermana querida en el aeropuerto. Nada más faltaba que me diera un beso en la frente y el cuadro familiar hubiese estado completo. Ojalá te vea pronto. Me miró. Sé que lo dijo en serio. También sé que no hará nada para que eso suceda.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Caminé un rato. Trataba de respirar. Desde las veredas, los árboles y las casas de Santa Beatriz parecían entrar a un cuento. Me llevaban con ellos. Quilca se había quedado enganchado de mi interior. Más bien las ganas por comprar libros. Algún libro de segunda mano, alguna fotocopia de alguno de esos títulos absurdamente caros. Avancé unas cuadras y me detuve por emoliente. Mientras lo tomaba, vi a mi amiga Mónica en un taxi, estaba con una chica. La saludé una y otra vez desde cierta distancia. Ambas me miraron extrañadas. Bueno, no era Mónica, por lo visto, pues no me devolvió el saludo. Aunque se veía igual a ella. Eso ya no era astigmatismo. Había entrado al cuento, a otra dimensión. No lo había imaginado. Todo era verdad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Jamás llegué a Quilca. Después de terminar Belén, tuve ganas de caminar por el Jirón de la Unión. Quería ver gente. Quería constatar que no era el único ser humano, que en todo caso, aún podía ver, oler, chocarme con alguien a pesar de mi neblina personal. Por primera vez en el día, y quizá, por primera vez en años, me sentí relajada ante la multitud. ¿Solía haber tanta gente aquí? Noté que había algo especial. Grupos grandes y compactos, mucha gente joven de negro, pancartas. ¿Habría terminado alguna manifestación? A unas calles, oía a gente cantar, entonar vítores. No lograba entender nada. Podrían haber estado cantando en cualquier idioma. Era lo que faltaba. Que ahora me fallara el oído.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Estaba parada en medio de ese mar de gente vestida de negro, bajo un cielo ubicuo: el más cercano y el más lejano de todos. Yo. Mi abrigo rojo. Mi cartera turquesa. Yo, más alta que el resto. Yo, la que veía todo difuso, desde que comenzó a arreciar el calentamiento global. Desde que hubo un divorcio. Desde que… lo había olvidado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;Caminé unas cuadras, supongo que en un estado de meditación. Cada pensamiento que aparecía era llevado con amabilidad a una catarata en donde se perdía. ¿Para siempre? Me desapegaba de todo. No me provocaba nada pero cada cosa estaba bien, en donde debía estar. Sergio trepado de un árbol conmigo a los ocho años, cuando aún yo era más alta que él. Adiós. Mi fiesta de graduación, la cara de absoluta satisfacción de mis padres. Fuera abajo. Las caras de mis alumnos durante mi primera clase. Chau. Mi parálisis involuntaria ante los papeles de divorcio. Un bar. ¿El Queirolo? ¿Había un Queirolo en el Centro de Lima o había caminado tanto? Había bulla por todas partes, en el bar también. Debía entrar. Era un impulso. Los chicos de negro cantaban, llevaban pancartas, eran de sociología. San Marcos, chupando, también está luchando. Chocaban las cervezas, los vinos, hacían salud, sonreían. Tanta vitalidad ajena a mí. Pero estaba bien. En una mesa a unos metros de la entrada, en medio de los estudiantes más entusiastas, estaba Sergio. Bueno, mi Sergio de otra dimensión. Me había dicho que iría a Quilca. No quería acercarme y saludar como había hecho hacía un rato con Mónica para darme con la noticia de que, con o sin el difuminado, me estaba volviendo psicótica. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Calibri;"&gt;A mi costado, un lugar vacío, para mi sorpresa. Me senté. Ipso facto, la chica a mi lado derecho me sirvió un vaso de cerveza, sonriendo, como si fuera una conocida mía. Lo dudé. ¿Sería alguna alumna? ¿Alguien que me conocía de la universidad? La miré y de ella parecía emanar una voz familiar. Jamás pensé encontrarte aquí. ¿Sergio? Te vi entrar. No sé si es tu manera de llevar ahora las cosas conmigo, pensé que por lo menos me saludarías en público. Sonrió, con esa sonrisa un poco ladeada que suele hacer cuando está bromeando. Tenía un gran vaso de vino en la mano. Fue inevitable recordar su saludo con el &lt;em&gt;ya no tomo vino&lt;/em&gt; de más temprano. Acercó su silla mientras yo señalaba su gran vaso con mirada enigmática. Se sentó muy cerca de mí, no sin antes chocar las manos de mis compañeros de mesa, hacer un salud, y cantar otro glorioso San Marcos, chupando, también está luchando. ¿Qué hay con el gris, Sergio? Sorbió un gran trago. Miró hacia un lado, como buscando a alguien, luego a mí. Una tarde estaba en el malecón. No fue hace mucho, ¿sabes? Pensaba en ti. Y no era la primera vez que notaba esto, pero por algún motivo, el hecho de que no hubiese una línea divisoria entre el cielo y el mar, justo entonces, fue muy importante. Respiró profundo, miró el vino en su vaso, lo movió un poco. No sé si me entiendas, y sorbió otro trago grande. A veces veo borroso. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-9137969266595898146?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/9137969266595898146/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=9137969266595898146' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/9137969266595898146'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/9137969266595898146'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2011/05/contorno-indefinible.html' title='CONTORNO INDEFINIBLE'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-2050217909269649382</id><published>2011-04-05T20:16:00.001-07:00</published><updated>2011-04-06T04:53:31.273-07:00</updated><title type='text'>PERENTORIO</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: center;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 14pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 14pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-0V57Oc0X4YU/TZvcaynSwmI/AAAAAAAAAOE/XKAgXf-Hz3g/s1600/IMG_3009.JPG" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="150" r6="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-0V57Oc0X4YU/TZvcaynSwmI/AAAAAAAAAOE/XKAgXf-Hz3g/s200/IMG_3009.JPG" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; mso-ansi-language: ES;"&gt;Mariel pegó en la puerta de la refrigeradora el ticket de Lan recién impreso. Se puso el delantal y se dirigió frente a la ventana del lavabo, por donde entraba la luz aún canicular de las cuatro de la tarde. Tenía que terminar de pelar las papas. Luca jugaba de rodillas a varios metros detrás de ella, en el otro extremo de la cocina, con un lamborghini murciélago que le había regalado su abuela hacía poco, cuando se enteró lo del viaje a Miami. Estaba aprendiendo a maniobrar la maquinita con suma rapidez. Mariel dejó el cuchillo, apoyó las manos al borde del lavabo y volteó. Luca, iluminado por un extenso rayo de sol que en ese momento caía casi horizontal, parecía un ángel travieso. Su cabello, un poco ondulado y largo, brillaba. Los mechones le daban sombra a su rostro mientras manejaba el control remoto. Había plumones, un celular, papeles A4 llenos de bosquejos de naves y monstruos esparcidos por el piso. El lamborghini amarillo yacía sobre su chasís mientras él descubría en qué dirección y a qué velocidad iban las ruedas con cada accionar del control.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; mso-ansi-language: ES;"&gt;Cuando supo que estaba embarazada, Mariel tuvo una sensación ecuánime. Podría haber reaccionado alborotadamente, considerando que solo tenía diecisiete años y no estaba segura de que Paco fuese su novio. Además, él se estaba yendo a vivir a Miami; ella no tenía trabajo y su madre le demostraba todo el tiempo que estaba cansada de partirse la espalda como esclava para mantenerlas a ella y a su hermana mayor. Pero Mariel, con un informe en mano cuyo resultado decía que por la cantidad de hormonas ya había pasado las ocho semanas de embarazo, suspiró. Se quedó algún tiempo sentada en la sala de espera, sin tomar en cuenta nada alrededor. Quería quedarse con la sensación única de estar sola, de que su vida no se debía a nadie. Quería prolongar ese estado que ya tenía fecha de desvanecimiento. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; mso-ansi-language: ES;"&gt;Mariel evitó sobrecogerse. Lo de Miami estaba cerca. Un mes al año con su padre no era suficiente para un chico que entraba a la adolescencia y, nada, Luca necesitaba de Paco por más tiempo, un tiempo indefinido. Volteó y volvió a lo de las papas. Acercó el tacho de basura y empezó a tirar las cáscaras arrimándolas con el dorso del cuchillo. Afuera, en el parque, una mujer cantaba con una voz melodiosa a su hijito de unos dos años. Ella cantaba y bailaba para él, para los dos. Hacía olas con los brazos bajo las copas de los árboles, balanceándose de un lado al otro. La escena era preciosa. El niño se reía mientras trataba de imitar los movimientos de la mamá.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; mso-ansi-language: ES;"&gt;El mayor problema que había tenido desde que Luca nació fue la falta de instinto maternal. A Mariel no le había provocado abrazar a Luca ni sentía la desesperación que hubiese sentido otra mamá por estar con él. Sin embargo, se obligó a cumplir con todo a pesar de carecer de sentimientos. Se forzó a &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;abrazarlo siempre, a llevarlo consigo a donde fuere. Consiguió un trabajo de analista que podía hacer en casa para que él jugase a su lado, lo miraba a los ojos cuando comía, y no importaba lo que estuviese haciendo, se dejaba interrumpir para atenderlo y celebrar lo que sea que Luca tuviese que compartir. Hasta que ya no le costó. Lo notó aquella vez del parque. Como a casi cualquier bebé, a Luca le encantaba comer de la tierra alrededor de las plantas. Ella a veces lo consentía porque pensaba que así tendría mejores defensas. Pero una vez se descuidó y vio, desde una distancia considerable, cómo su hijo se metía a la boca la caca endurecida de un perro. Corrió hacia él sin respirar, le metió los dedos a la boca para extraer la porquería, pensando, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;sí lo hago, sí soy capaz de hacerlo&lt;/i&gt;, le introdujo su propia lengua en la boca y succionó todo lo que pudo por si acaso le quedase algo. Luca, acostumbrado a la tranquilidad de su madre en toda ocasión, se quedó sorprendido. Pero ella se sorprendió aún más. ¿Qué cosas habría de hacer por su hijo? No le cabía la menor duda de ser capaz de lo que fuese por resguardar su seguridad, pero, ¿qué más habría de hacer?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ensimismada en esas escenas, mientras cortaba las papas casi como una autómata, se hallaba insensible a unos golpes en su talón izquierdo. De pronto, escuchó la voz de Luca que decía &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;¿mami?&lt;/i&gt; &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; mso-ansi-language: ES;"&gt;Volteó a verlo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; mso-ansi-language: ES;"&gt;Estaba parado en la mitad de la cocina, sonriente, con el control remoto en las manos. Solo entonces identificó la sensación extraña en su pie. El lamborghini avanzaba y retrocedía para arremeter suavemente contra ella una y otra vez. En la cabina, el carrito llevaba un papel enroscado como papiro cuyos extremos salían por las ventanas. Sonrió. Se secó las manos en el delantal ante la mirada algo ansiosa de Luca, y se agachó a recoger el papel. Era un dibujo. Un paisaje del espacio sideral, lleno de soles, planetas, cometas, y al centro, como dioses, estaban ellos dos, madre e hijo, sonriendo, tomados de la mano. Mariel se había propuesto no llorar nunca. Ni al hacer los trámites notariales, ni en sus últimos juegos con él, ni en el beso final del aeropuerto. Miró a su hijo, quien se había acercado, iluminado aún más por el sol, y se abrazaron. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 10pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; mso-ansi-language: ES;"&gt;No había recuerdos en esa cocina, en aquel momento, cruzando sus mentes. No había deseos ni decepciones. Nada de qué arrepentirse. La respiración seguía su curso. Todo lo que había que hacer, ahora, era justo ese abrazo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-2050217909269649382?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/2050217909269649382/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=2050217909269649382' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/2050217909269649382'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/2050217909269649382'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2011/04/perentorio.html' title='PERENTORIO'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-0V57Oc0X4YU/TZvcaynSwmI/AAAAAAAAAOE/XKAgXf-Hz3g/s72-c/IMG_3009.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-5975790861698594908</id><published>2011-02-11T15:50:00.000-08:00</published><updated>2011-02-14T09:01:08.443-08:00</updated><title type='text'>Sirena (continuación)</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Éramos poderosas; éramos Una&lt;/b&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La desesperación no es puramente mental. No. Yo tenía una bola de  energía suspendida sobre el diafragma. Dolía un poco cada vez que  respiraba. El camino por la Panamericana llegaba a mí como un panzaso contra el agua,  como una especie de traición, como si me hubiese perdido de algo en la vida,  algo que mucha gente ya había vivido años antes que yo, pero que mi orgulloso ser  había dejado pasar por andar hueveando en las olas, por andar viendo películas, por andar soñando con mi  amiga, por andar construyendo un auto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quería maldecir. Quería insultar algo a alguien. Pero nunca lo había hecho, así que era&amp;nbsp; una sensación rara entre un vacío y un fuego hiriente. De pronto empecé a ver mis defectos en el espejo al lado de mi ventana. Me había bronceado tanto que mis rulos se habían quemado por enésima vez y mis dientes se veían chillonamente blancos. Pensaba en todos los panqueques, los helados y chocolates que comía a diario para tratar de subir un poco de peso, y nada. Seguía flaca. Demasiado. Los huesos de mis muñecas se veían muy salidos y mis dedos eran tan largos que ya me había cansado de decir, no, no toco el piano, pero me sale muy fácil hacer el La en la guitarra y hago los puentes con el índice desde que nací.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marisol estaba en silencio mientras yo maldecía interiormente sin maldecir. Su silencio no era relajado. Estaba cargado de algo distinto. Llegamos a una ciudad pequeña llamada Copiapó en donde paramos para que ella pudiera volver a enviar un mensaje a nuestros padres. Había llamado desde un celular alquilado en Tacna, y les había dicho a mi mamá y a mis tíos que nos íbamos de campamento a Cerro Azul, a la casa de Iván, la cual es conocida por tener pésima recepción de celulares, y la que nunca contó con teléfono fijo. Yo no le avisaba a mi madre; siempre lo hacía Marisol pues por algún motivo mi vieja no me cree tanto. Por supuesto, a Iván lo pusimos sobre aviso, aunque no sabíamos cuánto  podría sostener la mentira, la primera que decía en mi vida, bueno, que  decía Marisol por mí, lo juro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mensaje enviado por la página web de Nextel, decía más o menos así: Enara y yo estamos bien, les escribimos desde el I-phone de Iván aprovechando que hay algo de señal. Besos.&amp;nbsp; Llamaremos en un par de días. Marisol&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuimos al baño, comimos algo, y antes de retomar la ruta, Marisol y yo tuvimos la única conversación que hicimos en todo el resto del viaje hasta Puerto Montt, en donde teníamos planeado pasar unos días. Mientras me habló, no me miró a los ojos ni una vez:&lt;br /&gt;- Me acaban de decir que Puerto Montt es una ciudad peligrosa, que hay muchos peruanos... No sé cómo tomarlo.&amp;nbsp; Me parece que lo dijeron en serio porque me preguntaron de dónde somos.&lt;br /&gt;- Pues no sé qué decirte. Yo no tengo ningún problema.... creo, dije, y respiré profundo, sintiendo cómo la bola de dolor invadía una vez más mis pulmones, y con el único interés de ver a un total desconocido aparecerse mágicamente volteando con su moto por alguna esquina y dirigirme, por lo menos, una sonrisa.&lt;br /&gt;- No sé si quedarnos más días en Santiago o no, nos demoraríamos más y falta poco para fin de mes.&amp;nbsp; Marisol miró al horizonte, con río cercano y cerros que sí se veían azules, y suspiró. Su suspiro también llevaba una carga. Mi papá va a ver esto registrado en su tarjeta, terminó de decir, he hizo algo que parecía un puchero.&lt;br /&gt;Yo la entendía. No le gustaba mentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marisol exhaló. Sentí que algo como una sombra se había agolpado sobre sus hombros. En medio de mi fantasía neurótica, la seguía comprendiendo. Yo me había convertido en el bebé malcriado, y además, había sido la causante de esta idea hiperbólica que nos había llevado a cometer el primer delito real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí también me dolía. Pero el dolor por un chico podía más. Absurdo. Lo sabía, o quería saberlo así. Absurdo. Quizá lo pensaba para tratar de restarle algo de pesadez a mi amiga, aunque fuese inútil.&amp;nbsp; Regresamos a Sirena. A mí me costaba entrar. Presentía que estar sentada iba a provocarme un nuevo tipo de padecimiento. Ella, en cambio, se detuvo con la llave en la mano, y miró a Sirena como si quizá se hubiese confundido de auto. Entramos. Marisol arrancó en un gesto mecánico, sin el cuidado de siempre. De pronto Sirena no era nuestra compañera. A mi parecer, a medida que la velocidad sobre la carretera aumentaba, el objeto de nuestros mayores esfuerzos iba descendiendo a la categoría de mero vehículo de transporte, un automóvil que, además, nos llevaba a un desenlace sin duda estúpido. ¿Qué la motivaba a seguir adelante? El remordimiento se sumó a todo lo demás, y ahora mis intestinos eran atacados por punzadas cortantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo hacía por mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desierto parecía depositar más sombras sobre ella, y en un momento de lucidez, entre la figura móvil de mi hombre en moto, el dolor en el diafragma y mi sumatoria de defectos desde el espejo, encontré la solución: Marisol, yo lo haré.&lt;br /&gt;- ¿Qué vas a hacer, Enara?, lo dijo exhalando como si se le sumaran años encima. &lt;br /&gt;- Voy a manejar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hay un punto en lo más central de tu cuerpo que es capaz de procrear actos de lo más inesperados,  impulsados por una fuerza que no habías sentido antes, y sin embargo es  tuya. Al oírme declarar que yo quería manejar, Marisol parqueó de manera  casi violenta sobre la parte derecha de la Panamericana. No dijo nada.  Por unos segundos, siguió con una mano aún en el volante y la otra sobre  el freno de mano. Miraba al horizonte.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde  aquel accidente, yo había tomado como hecho que recordaría a mi viejo  cada vez que intentara manejar una moto o un carro. Siempre, desde que  murió. Por eso le regalé mi parte de Sirena a Marisol, es decir, le  regalé la potestad absoluta de manejarlo, aunque ella, en algunas  ocasiones, me había confesado que esperaba el momento en el que el dolor  se diluyera y que al fin, recuperara mi valor. El auto era mi pasión.  Quizá más mía que suya. Así que, de alguna manera, según ella, mi  destino era conducirlo, aunque no pudiese cargar con esa idea en esos  momentos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No dijo nada. Bajó la mirada, y fue  despegando su piel muy lento del timón y del freno. Abrió su puerta,  salió, y antes de que pudiese abrir la mía, yo ya me había pasado al  asiento del piloto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hay  fuerzas que aguardan dentro de uno mismo. Están escondidas. Tienen la  sabiduría de que su aparición se hará en un momento glorioso, y que será  glorioso gracias a ellas. Cuando tomé el timón con ambas manos, sentí con claridad una metamorfosis profunda en mí. Sirena no había desaparecido. Vivía,  crecía, bullía en mi sangre, flotaba en la carretera a toda velocidad, cumpliendo los fines para los cuales había sido creada y recreada. Afuera, el mundo era nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sirena era yo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-5975790861698594908?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/5975790861698594908/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=5975790861698594908' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5975790861698594908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5975790861698594908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2011/02/sirena-continuacion.html' title='Sirena (continuación)'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-344945796735298657</id><published>2010-07-07T06:44:00.000-07:00</published><updated>2011-02-14T08:53:18.899-08:00</updated><title type='text'>SIRENA</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAPÍTULO I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marisol me fue a recoger en su automóvil, una preciosidad negra de 1970. Adoramos ese auto. Tenemos tantas historias por él y en él. Ella tiene una fijación por ese tipo de carros de colección, una de esas cualidades que uno podría encontrar normalmente en algún chico, pero jamás en una chica, y mucho menos en una chica como ella. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/TDSGzawc6wI/AAAAAAAAANA/0GHxV1jb-vE/s1600/1970+Ford+Mustang.JPG" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/TDSGzawc6wI/AAAAAAAAANA/0GHxV1jb-vE/s320/1970+Ford+Mustang.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Marisol tiene esas cosas raras. Cuando la ves, especialmente si recién la conoces, piensas que es una típica chica de buena familia, de facciones delicadas, alta, flaca, definida por maneras elegantes, el aire fresco del Golf de San Isidro y los saltos de Manola, su yegua en su casa de Villa. Habla correctamente (jamás le oirás decir una mala palabra ni gritar) y tiene su vida resuelta. Se casará a los veinticuatro o veintiséis, apenas termine su carrera de economía, viajará a Londres con su marido a hacer ambos el mismo doctorado, y cuando tengan hijos, ella trabajará a medio tiempo y todo será perfecto. O quizá no. Quizá no se case tan joven. Se nota que tiene una inteligencia sobresaliente. Seguramente antes de los treinta tendrá un puesto importante en alguna transnacional con sede en Tokio y a los treintaicinco ya será la gerente de esa empresa o de una mayor. La ves, la oyes, y lo sabes. Estás seguro de que toda su vida está marcada por esa concepción de triunfo. Y lo sabes hasta que ves su carro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Amigas&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde luego, no todo lo que he dicho sobre ella es cierto en el párrafo anterior&lt;i&gt;.&lt;/i&gt; La primera parte de las especulaciones, a excepción del adjetivo &lt;i&gt;típica&lt;/i&gt;, son ciertas. La segunda parte, esa que se refiere al matrimonio y todo lo demás, pues ni hablar. Ella no es eso. La gente empieza a&amp;nbsp;equivocarse cuando entra&amp;nbsp;en suposiciones sobre su futuro. Es que hay que ver el auto. ¿Qué clase de ser humano colecciona autos así? Perdón. Lo correcto es formular la siguiente pregunta: ¿Qué clase de chica de diecinueve años está tan interesada por tener carros así? Y entonces todo cambia. Todo cambia porque uno sabe que a esa edad, si te gusta ese tipo de auto, no es porque lo quieras enseñar. No te interesa llegar a un sitio y que un montón de chicas estilo Barbie Emo, totalmente bobas, se fije en ti porque en primer lugar eres una chica heterosexual y en segundo lugar sabes, lo sabes de corazón, que nadie menor de veinte años, o vamos, menor de treintaicinco tiene la menor idea de la historia del tipo de automóvil detrás de cuyo volante estás sentada. Es más, en Lima, es muy probable que casi nadie lo sepa. Pero no te importa. Tampoco te importa exhibirte ante los bobos actuales con fachas parecidas a los de la banda Locomotor porque es más que fijo que ningún ente masculino quiera siquiera imaginarse que tú sabes mil veces más de mecánica y autos chéveres que él. Ni hablar. Te envidiarán, eso es seguro, pero acto seguido, empezarán a compadecer al pobre especímen que se atreva a estar contigo. Lo digo. No hay forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que la vi yo había ido a Santa María, una playa lindísima al Sur, en donde mis padres solían veranear de chicos, donde se enamoraron y tuvieron su historia. A mi papá le gustaba por algún motivo inexplicable, nadar en Punta Hermosa, una playita más hippie que adoran los surfers, y se perdía en el mar por horas. Por eso dejamos de ir seguido a Santa María. Pero cada vez que iba, año tras otro, veía a Marisol. Estaba en el grupo de las familias árabes, pero su madre era alemana, así que tenía un encanto muy extraño. De niña había sido un poco gordita, pero el verano en el que cumplió trece, todo cambió. De pronto medía 1.75 m de estatura, parecía una modelo internacional, su cabello era larguísimo, y por supuesto, todos los chicos de la playa morían por ella. Pero ella no quería nada con nadie. Era como mi papá. Estaba horas en el mar. Su placer era dejar que la corriente la jalara hasta el límite de la playa y de ahí se esforzaba por volver. Exactamente lo mismo que hacía mi viejo. Creo que por eso me fue más fácil conocerla. Un día me eché sobre mi morey. No entendía nada de la vida. No quería nada con esos chicos bobos de la playa, con esos chicos bobos de por mi casa, aunque quería que me notaran, extraño asunto ese de querer ser admirada a pesar de todo. Ese día, más que nunca, me sentía increíblemente aburrida. Entonces vi a mi papá nadando en dirección contraria a la corriente, y por un reflejo, volteé hacia el lado más cercano a la orilla y la vi a ella haciendo lo mismo. Sus brazadas eran más cortas, pero nadaba tan lindo... Recuerdo haber pensado que si yo intentara nadar así, me compararían sin duda con un pato herido. Y debo de haberla estado mirando muy fijamente mientras tenía esa imagen mía dando un show propio de una sitcom, cuando ella me miró. Se había detenido a respirar un poco. Mi reacción fue preguntarle si estaba bien. Me dijo que sí, pero que en realidad estaba muy cansada. ¿Quieres echarte un toque en la morey?, pregunté.&lt;br /&gt;- Okey, gracias, me dijo. Entonces salté, y cuando ella estaba por subirse, miró el sticker que había en el dorso de mi tabla. Un sticker inmenso que le rogué a mi papá que me comprara cuando estuvimos en South Bay, en Los Ángeles, que lograba cubrir casi toda la morey.&lt;br /&gt;- ¿Quién pegó ese sticker?, me preguntó.&lt;br /&gt;- Pues yo, le dije un poco extrañada. Pensaba que lo segundo que iba a pasar era ver en ella cualquier signo de reprobación.&lt;br /&gt;- ¡No puede ser!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya para esa última frase me sentía absolutamente perdida. La chica que admiraba, que era producto de mis fantasías amicales, vamos, mi prospecto de mejor amiga estaba a punto de deshacer mis ilusiones en el siguiente segundo con su siguiente frase. Aún así me animé a preguntar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué es lo que no puede ser?&lt;br /&gt;- El Ford Mustang 1970 es mi automóvil favorito en toda la vida. ¡Y negro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver. Es necesario hacer una pausa. El tiempo es relativo, en este caso, a las perspectivas que se manejan con él. Mi perspectiva captaba los sonidos proferidos por Marisol de la siguiente manera. Cuando yo escuché el siseo dentilabial de la &lt;i&gt;F&lt;/i&gt;, mi mente supo en el acto que ella iba a decir el nombre completo. Ford Mustang 1970. Lo sabía. Sin una sombra de duda. Lo sabía. Sin embargo, a pesar de esa absoluta seguridad interior, mis oídos escuchaban así: una &lt;i&gt;F&lt;/i&gt; de por lo menos tres segundos de duración, seguida de una &lt;i&gt;O&lt;/i&gt; de unos cinco o seis; una &lt;i&gt;R&lt;/i&gt; obviamente más corta, de un segundo o dos, la &lt;i&gt;D&lt;/i&gt; igual; una &lt;i&gt;M &lt;/i&gt;que me sabía a helado de chirimoya, mi favorito, pero que hacía que mi corazón entrara en una taquicardia atroz, y para cuando ella hubo terminado, luego de cinco segundos de frase de su lado, y tres minutos del mío, cuando terminaba con la &lt;i&gt;O&lt;/i&gt; de &lt;i&gt;negro&lt;/i&gt;, yo ya me estaba desmayando. En mi minuto y medio yo ya había empezado a ver manchitas verdes, y para el momento de la O ya todo mi panorama tenía ese color. Su reacción fue tan rápida que logró agarrarme de las mechas mojadas y me recobré, absolutamente segura de estar en algún tipo de cielo y que Dios sí, como decía en La Biblia, sí me quería. ¡Estoy siendo demasiado injusta! Dios no me quería, no. Me amaba. A mi mejor amiga le gustaban los carros. Su auto favorito era el mío también. ¿Qué le podía decir a Marisol en ese momento? ¿Gracias por salvarme? No.&amp;nbsp; Lo que me salió fue algo como:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me tenía que desmayar, le dije recuperando mi respiración y aún con manchitas verdes en mi horizonte. En mis mejores sueños jamás me atreví a pensar que mi futura mejor amiga tendría mi mismo exacto, EXACTO gusto por los carros, concluí.&lt;br /&gt;Marisol borró el gesto de preocupación de su cara, y con una sonrisa de medio lado que amé en ese instante, me contestó:&lt;br /&gt;- ¿Futura mejor amiga?&lt;br /&gt;- Ok, le dije, mejor amiga. Vamos, ¿no crees?&lt;br /&gt;Comenzó a reir con una sonrisa que jamás he visto en nadie más. Es como una receta. Ponga usted un poco de picardía, dos gramos de belleza absoluta, dientes casi totalmente blancos, uno de los dientes frontales ligeramente montado sobre el otro para darle más encanto a la sonrisa, debe usted ver la forma de que la inteligencia esté contenida en los labios rebosantes, rosados intensamente, estrellas, alas... Ni hablar. Borremos la receta. Imposible repetirla. Solamente ella se puede reír así. Marisol. ¿De qué otra forma podrías llamarte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Salidas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Siempre que Marisol y yo salimos en Sirena, y lo puedo repetir hasta el infinito, su Ford Mustang 1970, negro, y alguien nos ve por primera vez bajando de ella, o, al salir de una reunión, subiendo a ella, surge este tipo de diálogo, en el que el interlocutor ha sido hombre el cien por ciento de las veces, y solo unas pocas, un tío menor de treinta. Y dice así:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Tu papá te deja manejar su carro o se lo has afanado?, pregunta el señor con genuino asombro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(Intercambio de miradas entre Marisol y yo, y según nuestro estado de ánimo, risas o suspiros cansados).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ni una ni otra, responde ella.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Entonces tienes un novio que te deja usar este carro? Sin dudas, se muere por ti. ¿Cuántos años tiene él, si no es mucha indiscreción? ¿Qué hace, colecciona carros?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una segunda mirada entre ella y yo y un suspiro. Esta vez me toca responder.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- El carro es de ella. Lo compramos entre ella y yo y ambas lo refaccionamos con repuestos originales. Nos tomó tres años hacerlo, desde que nos conocimos, pero esa es una historia larga. Es tan larga que ya nos cansamos de contarla, y por eso he abierto un blog. Si quieres saber todo el chisme, pues está ahí.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El tío ha escuchado chino. Acá es cuando las reacciones empiezan a diferir. Unos pocos se asombran y me piden que repita el párrafo pues les parece haber escuchado una increíble historia pero están por completo seguros de que he dicho algo totalmente distinto. Partida de pavos. La mayor parte, sin embargo, empieza a emprender retirada en silencio, lanzan miradas de cuando en vez al carro, luego a nosotras, se rascan la cabeza, miran su auto, luego a nosotras, a veces intentando disimular, otras no, y no tienen otro asunto más importante que hacer que irse. ¿Qué pensarán? Solamente ellos lo saben.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, nosotras seguimos de salida. Sirena está lista desde hace exactamente cuarenta y tres días con cinco horas y veinticuatro minutos. Está lista quiere decir que está lista para andar por las calles legalmente. Podría parecer ilógico, pero fuera del costo de las partes originales, conseguirlas no fue lo más difícil. Lo peor de todo era el papeleo. Y las emociones por todo lo que sucedió durante esos años. Pero eso ya pasó. Ahora, solamente tenemos que seguir rodando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAPÍTULO II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="border: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/TEYI3B5wgbI/AAAAAAAAANI/mlN8EC4UTQ0/s1600/Bumbury+2.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" px="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/TEYI3B5wgbI/AAAAAAAAANI/mlN8EC4UTQ0/s320/Bumbury+2.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="post-body entry-content"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me he sentado atrás con la guitarra. Acordamos nunca poner otra música que no fuera de Héroes, y ahora además hemos acordado no usar parlantes. Estamos en esa onda de pensamiento que cree que el arte es más intenso y más efectivo mientras más íntimo resulte.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fue así que decidimos que no debíamos instalarle a Sirena un equipo de sonido. Fue así como le pusimos Sirena.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Marisol tomaba café con leche y panela (no tomamos azúcar, pero ella toma el café con leche y panela desde que tenía como cinco años) y mordisqueaba con su manera particular de hacerlo,&amp;nbsp;y que además, siempre me causa gracia porque ella no mastica, no, mordisquea las cosas, unos panqueques que se nos acababan de ocurrir. Quizá alguien los haya inventado antes que nosotras, pero a nosotras nos provocó&amp;nbsp;hacer así las cosas en ese momento. Mezclamos un poco de leche con harina integral, avena entera y harina de coca, licuamos los ingredientes y pusimos la masa final a freír en mantequilla. Calentitos, esos panqueques con miel de maple y el café de Quillabamba&amp;nbsp;saben increíble. La foto era así:&amp;nbsp;Yo disfrutando y ella mordisqueando. Pero ella no mordisquea nomás. No. Yo la observo y ella piensa. Yo pienso en lo siguiente que voy a escribir sobre las cosas graciosas que hace (sí, se podría decir que estoy obsesionada con ella pero no nos importa, así estamos felices, lo vemos como que es mi objeto de inspiración y se acabó), y ella se dedica a pensar. Con un poco de brillo de maple en los labios, levanta la mirada y dice: hoy tienes que sacar la guitarra. Yo la miro seria, la comida se me ha quedado en la mitad de la garganta, parece que fuera a terminar de pasarla en cámara lenta, pero no, entra por el orificio equivocado y me agarra un ataque de tos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Enara, ya es hora de que vuelvas a tocar. En verdad es hora de que vuelvas a hacer varias cosas, escribir no es lo único que haces bien, ¿sabes? Haces mejor otras cosas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Haces mejor otras cosas&lt;/i&gt;. Tarde o tempreano tenía que salir el asunto. Yo siento la cara roja. Me sigo atorando y ella está inmutable. No se&amp;nbsp;levanta&amp;nbsp;a&amp;nbsp;palmearme la espalda&amp;nbsp;ni nada. No la culpo. Sabe cuando las cosas son graves, tiene esa virtud. Y cuando no lo son, pues deja que todo siga su curso.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Está desafinada, le respondo salpicando las sílabas con la inevitable tos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Solamente sácala. He estado pensando hoy en ese video que vimos de Héroes, es decir... he estado pensando en cómo los actos de las personas pueden ser infernales sin que nos demos cuenta, en todo eso que podríamos (¿o deberíamos?) hacer... ¿recuerdas?, me dice Marisol aún con su taza de café con leche y panela calentándole las manos. Yo ya había terminado de toser y me estaba aclarando la garganta con mi café. El agua estaba lejos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Bueno, quizá tengas razón, le llegué a responder con la sensación de un raspón inmenso en la garganta. Quizá sí puedo retomar la guitarra. No me pidas más, terminé de hablar con un poco de dolor. De hecho un pedacito de panqueque se me había atorado en la tráquea. De hecho.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Por el momento te prometo que no.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-No lo hagas en varios meses, le digo, porque la conozco.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Por el momento no. ¿Ya terminaste de atorarte? Me mira como exigiendo que me apure, la muy conchuda.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Quieres que la saque EN ESTE INSTANTE?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Obviamente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quedo en silencio. Siento su mirada encima. Ojos como los de Liz, al menos como se le ven en las fotos; manos calentándose con la tacita de café, leche y panela, y un jalón de orejas astral. Sabe que apenas termine mi café iré al sótano, donde está todo lo de mi papá, y buscaré mi guitarra. No me dirá nada más. La afinaré, nos lavaremos los dientes, y saldremos a lo nuestro. Supuse que me diría que me sentara atrás para tocar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡Ah! Bueno, te vas a tener que sentar atrás para tocar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tomó su último sorbo y yo también&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;El bautismo&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hoy fue como esa vez que me atoré con los panqueques de harina de coca. Hoy teníamos ganas de algo de música, y ella quería pensar sobre la libertad y el deber. Mucha gente todavía no se da cuenta de que la música es revolucionaria, y para eso no tiene que hablar de armas ni tocar los temas de Silvio Rodríguez. Para nosotras, los Héroes del Silencio eran la conjunción de poesía verdadera e intensidad rockera. Eran como nuestro auto. Como el auto de Marisol. Hoy yo debía cantar, y ella debía pensar en nuestra siguiente movida. &lt;i&gt;Para eso&lt;/i&gt; salimos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces me acomodo en el asiento trasero como aquella tarde. Creo que hasta tengo puestos los mismos jeans. Uso botas sintéticas o de caucho. Somos vegetarianas así que el cuero para nosotras no es una opción. Incluso hemos desayunado lo mismo. A veces el tiempo es cíclico a ese nivel. Uno repite los panqueques, el café, las sensaciones, pero hay algo que cambia. Hay algo que ha avanzado en nuestro camino. De no ser así, me habría dado un déjavu. Y todo estaría mal. No avanzar es como morirse un poco, como&amp;nbsp;si el espíritu se quedara en medio de una sombra, como&amp;nbsp;si la voluntad le hubiese sido demasiado infiel con alguna pasión pasajera. Pero parece que aprendimos. Parece que hoy todo está bien, y vuelvo a cantar como ese día que &lt;i&gt;el miedo... dibuja la espiral de la derrota.&lt;/i&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El miedo impide que avance. El miedo es lo contrario&amp;nbsp;de la realización. Con miedo no hay revolución verdadera. El miedo es el infierno. La libertad, el cielo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Te das cuenta? Me dijo Marisol ese día en la Panamericana Sur, a la altura del León Dormido. Yo sé que te das cuenta de eso. Oigo tu voz y sé que lo sabes, dijo mirándome por el retrovisor, algo raro, pues ella sigue al pie de la letra las reglas de tránsito y aún así no choca (en el Perú si haces las cosas como se supone que se deben hacer, algo te sale mal). Te oigo cantar y sé que sabes que es así, me dijo volviendo la vista a la carretera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Sirena vuelve al mar, varada por la realidad&lt;/i&gt;, escuchábamos los versos de Bumbury através de mí, los versos inspirados por sabe Dios qué ángel a través de él, y pensábamos en cómo malinterpretamos los signos del mundo y nos quedamos quietas, nos entretenemos, nos divertimos en un sendero que nos aleja de lo que hay en nuestro interior. &lt;i&gt;Sufrir de alucinaciones cuando el cielo no parece escuchar&lt;/i&gt;... Una alegoría de la desesperación. ¿O una metáfora? No me sé bien las figuras literarias. No tengo a la mano el diccionario. O sí. No importa. Alegoría suena bien. Uno se desespera y comprende menos. Uno se desespera y se siente solo. Cada quien, entonces, es susceptible de convertirse en un emo, y descree del Universo y se entrega a la materialidad constante. Al sueño.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Ya que nuestra&amp;nbsp;creación está lista, me dijo Marisol, es hora de ponerle nombre. ¿Qué te parece Héroe?, sugirió, aludiendo a nuestra impotencia por no haber podido asistir a ningún concierto de nuestra banda favorita. Por lo menos así poseeríamos su nombre. Y un auto incomparable. Perfectamente comprensible, pensé.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ni hablar, contesté.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Cómo? Dijo Marisol evidentemente sorprendida. Por primera vez le oí levantar un poco la voz, pero ni aún así se le podría calificar a eso como grito. Ni remotamente. ¿Ni siquiera someterías el nombre a una discusión?, y suspiró un poco. Luego añadió con la voz un poco baja: pensé que te encantaría el nombre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sabes que me fascina. Pero es imposible de imposibles. El carro es una chica.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí, ¿no?, fue su respuesta. ¿Entonces?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Pues, ¿para qué diablos me haces cantar tanto esta pinche canción desde que salimos de mi casa? Pongámosle ese nombre. Le quedaría perfecto. Además, me recuerda a ti...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Marisol dejó de mirarme por&amp;nbsp;el espejo retrovisor y volvió la vista a la carretera. La veía sonreír con esa sonrisa que me fascina. Parecía estar saboreándolo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estuvimos&amp;nbsp;el resto&amp;nbsp;del camino sin hablar. Yo sacaba arpegios que se acomodaban a las notas de la canción, la tarareaba, repetía los versos sobre el bien y el mal. Cuando finalmente se estacionó frente a su casa de playa, volteó y me dijo: abramos esa botella con nombre de dios egipcio que mi viejo se toma en el almuerzo (ella es así. A veces dice toda una frase para describir un nombre que conocemos perfectamente, como en ese caso, el Anubis malbec. Argentino. Buenaso). Hoy bautizamos a &lt;i&gt;Sirena&lt;/i&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;No sabía qué íbamos a hacer en ese bautismo. Pero no importaba. Tomarse un&amp;nbsp;vino con nombre de dios&amp;nbsp;estaba perfecto para exaltar la imaginación.&amp;nbsp;Nuestra&amp;nbsp;maravillosa obra conjunta&amp;nbsp;por fin tenía&amp;nbsp;un nombre. No podría llamarse de otra manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="clear: both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="clear: both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="clear: both;"&gt;CAPÍTULO III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="clear: both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="clear: both;"&gt;&lt;div class="post-body entry-content"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No podíamos reventarle a Sirena una botella de champán como se hacía con los barcos en sus viajes inaugurales. No podíamos reventarle huevos encima como se hacía con los cachimbos. Había tantas cosas que no podíamos hacer, cosas que eran tradición de bautismo de otras cosas, y todas por completo aburridas. Debíamos hacer algo especial, algo meritorio de nuestra chica. Algo acorde con su nombre. Esa noche dormimos. Nos habíamos tomado dos botellas de Anubis con un montón de queso parmesano. Vimos Immortel Ad Vitam en mi laptop y roncamos. De hecho roncamos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En mis sueños yo repetía con Nikopol, el revolucionario protagonista de esa película, quien había sido liberado por Horus de su prisión en la que permanecería criogenizado (¡ja ja ja!, ese término) por varios años más aún, una variación de algún poema de Baudelaire:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/TEYZckkXyiI/AAAAAAAAANQ/qjjuvduq9Mo/s1600/Horus+y+Nikopol.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" hw="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/TEYZckkXyiI/AAAAAAAAANQ/qjjuvduq9Mo/s320/Horus+y+Nikopol.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;&lt;i&gt;Remember the sign we saw, my love&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;&lt;i&gt;That beautiful soft summer morning&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;&lt;i&gt;Round and turning in the path&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;&lt;i&gt;A disgusting carcass on a bed scattered with stones...&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;No sé cuántas veces he oído que las mañanas vienen con sus propias respuestas. Nunca leí &lt;i&gt;Lo que el viento se llevó&lt;/i&gt;, pero sí vi la película, y Scarlett estaba convencida de eso. Dormiría su pregunta, y la mañana traería la solución. La visión clara que lo ilumina todo. Mientras tanto, sentía que podía tocar los versos, que eran tangibles; podía sentir que la sangre que fluía entre las líneas era la mía propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;&lt;i&gt;But I touch my body in vain&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;&lt;i&gt;To find the wound&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;Estaba tan convencida de encontrar la respuesta al levantarme, que después de dormir profundamente, después de recitar en sueños los versos de nuestra película favorita, de esa que resumía nuestro presente y todo eso en lo que creíamos y por lo que actuábamos, visualicé la solución. Corrí al sofá en donde había dejado mi laptop. Al costado, una de las botellas de Anubis. Miré la etiqueta. Miré mi reloj. 5:40am. Marisol se había levantado detrás mío. Se sobaba los párpados a medio telón que a esa hora medio tapaban un gris profundo. ¡Qué loco resulta mirar esos ojos que cambian con el tiempo, con la luz y las emociones! No eran turquesa; en ese momento, sus ojos eran gris cielo nublado. Con todo, estaban tan lúcidos como cuando los párpados dejan que uno vea todo el color.&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;- Por lo visto ya tienes claro qué vamos a hacer, me dijo con la voz todavía inmadura de la mañana.&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;- ¡Ajá!&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;- Bueno tía, habla...&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;- Mi querida Marisol, espero que te guste el mate y todo eso relativo a los gauchos. Estos carros se hicieron para viajar, ver el mar y las pampas, y eso es exacto lo que vamos a hacer.&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;- Me parece que en Mendoza no hay mar, Enara, me dijo Marisol con su sonrisa de medio lado, leyendo de paso la otra botella que había cogido de la mesita de café.&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;- ¡Qué bueno que lo mencionas, amiga mía! Porque eso quiere decir que antes de ir rumbo Sur Este, nos vamos totalmente al Sur.&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;- ¿Patagonia?&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;- Y los lagos. Hasta el fondo.&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;Pensaba en el momento en el que llegaríamos triunfantes a las tierras en donde se puede ver a cada segundo cómo se congela el mar. Percibía que esa misma imagen era compartida por ella y por mí. Luego ella regresa su mirada a mí, como regresando de la tierra del nunca jamás, para decir tajantemente:&lt;br /&gt;- Prosigamos con el bautismo, entonces.&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;Salimos de tarde, cuando el cielo se estaba poniendo de esos colores todos compatibles con el violeta. Yo recordaba a uno de mis amigos mata pasiones, Sergio, quien me decía que el cielo se ponía así porque estaba muy contaminado, que todos esos destellos no eran más que el reflejo de las partículas de metal flotantes en la atmósfera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;&lt;i&gt;I am the vampire of my own heart&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;&lt;i&gt;One of the great outcasts&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;&lt;i&gt;Condemned to eternal laughter&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;&lt;i&gt;Who can no longer smile&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none; text-align: justify;"&gt;Nada importaba. Nada fuera de nuestro plan bautismal. Marisol le cantaba a Sirena, Sirena nos llevaba&amp;nbsp;orgullosa, casi sin ruido, como si supiese que todo este afán era un secreto brillante,&amp;nbsp;mientras yo analizaba mi repertorio de Héroes, y oraba&amp;nbsp; en silencio que no nos cortaran el crédito para hacernos volver.&amp;nbsp; Y así fue como fue.&lt;i&gt; &lt;/i&gt;En el día 44 de la vida legal de Sirena, empezábamos su bautismo. Y no sabíamos cuánto duraría, ni lo que nos esperaba.&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Horus miraba desde el cielo en la tapa de la caja del dvd. En el fondo, era allí a donde teníamos que llegar.&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;&lt;i&gt;Am I dead?&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;&lt;i&gt;I must be dead&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAPÍTULO IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Carreteras, venas, vida&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/TNYokcK4wGI/AAAAAAAAANw/7GxHnKn76WY/s1600/2006_foose_motorcycle-01.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="146" src="http://1.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/TNYokcK4wGI/AAAAAAAAANw/7GxHnKn76WY/s200/2006_foose_motorcycle-01.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Creo que fue en una película en donde escuché esta comparación entre las carreteras, las venas y la vida. No sé por qué a veces no recuerdo detalles como este. Pero sí tengo muy claras algunas imágenes. Como la imagen de mi papá, destrozado contra las peñas, mezclado con las partes de su moto. El accidente había ocurrido justo después de que Marisol y yo habíamos logrado comprar Sirena, claro, mucho antes de que supiéramos que ese era su nombre.&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nos habíamos escapado de Lima, de nuestras familias, de nuestras obligaciones. Habíamos ido, más que a una celebración, a un encuentro. Eso era lo que teníamos que valorar Marisol y yo. Lo único que nos mantenía sanas, felices y rodando. Pie derecho y avanzar con todo en la carretera. Así de sencillo. Sin las complicaciones de los demás.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Casi no nos detuvimos. Compramos nuestras provisiones vegetarianas para todo el camino. Paramos en los grifos que habíamos marcado a la volada en el mapa de la Panamericana Sur, y no hubo más que hacer. En esos lugares comíamos en silencio, apoyadas en Sirena, íbamos al baño, y eso era todo. Descubrimos que la perfección y la armonía difieren del verbo humano. No hablamos en casi todo el camino. Lo sabíamos; así todo estaba como debía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hasta que llegamos al límite entre&amp;nbsp;Perú y Chile y vimos los carteles. Tuve un déjavu muy fuerte. Sentía que ya había visto antes los anuncios de "Se prohibe entrar con fruta" y cosas así. No podíamos deshacernos de nuestros vegetales, así que decidimos quedarnos en Tacna, es decir, en la frontera, unas cuantas horas más hasta acabarnos las manzanas, las zanahorias, las pasas y las pecanas que aún quedaban.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En una de esas calladas cenas de pie,&amp;nbsp;apareció mi futuro chico. Bueno, la esperanza es lo último que se pierde. Era la primera vez en mi vida que alguien (un chico... un hombre, vamos) me dejaba sin aliento. Me atoré con un pedacito de manzana, pero hubiese preferido morirme antes de que me viera él en ese plan. Como siempre, Marisol, sin decir nada, tuvo la reacción más rápida. Todo se solucionó con un palmazo entre los homóplatos. Y por un minuto, agradecí que &lt;i&gt;mi chico&lt;/i&gt; no me hubiese visto. Luego lo lamenté. ¿Qué me pasaba? ¿Por qué de repente estaba totalmente perdida en la figura de otro ser humano? De un hombre, vamos... Lo más incomprensible de todo, es que ese hombre estaba en una moto exactamente igual a la de mi papá, una Foose 2006. Pero no recordé a mi viejo. Claro que me&amp;nbsp;llegué a dar&amp;nbsp;cuenta de ese detalle hasta sentirme&amp;nbsp;superficial, vana, sucia, traidora de la memoria de mi papá, de la memoria de su muerte. Desde el accidente no pasaba un día sin que recordara aquella imagen sobre las peñas apenas creía oír una moto. Maldito aceite de camión... Hasta que mi chico apareció.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Así se pone una cuando se enamora? ¿Treinta segundos son todo lo que un ser humano necesita para declararse oficialmente mongolito? Porque a partir de ese hombre -de pelo un poco largo, varios días sin afeitarse, músculos marcados, ojos intensos- todo lo que se pueda relacionar con una Foose 2006 (la moto más magnífica que ser humano alguno haya podido diseñar jamás, he dicho), mi vida no es la misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ese instante, no fuimos más las reinas del silencio. Me transformé. Tenía que atolondrar a mi amiga con todo tipo de disparates relacionados&amp;nbsp;con el&amp;nbsp;chico de la moto. Marisol me escuchó pacientemente durante unos kilómetros, hasta que explotó: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Punto uno, Enara: debe tener como treinta años, sino más. Punto dos: ni siquiera te vio. ¿Entiendes?&amp;nbsp;Y si te hubiera visto, ¿qué? ¿Pensaste que se iba a acercar a hablarte así de la nada porque eres linda? (La verdad, yo pensaba que sí) ¿Se te ocurrió que un tipo como ese no tiene todas las mujeres que le da la gana, que todas se mueren por él, que seguramente no se mete con nadie que no sea 100% como a él le gusta y pensaste que además, se iba a quedar bobo contigo igual que tú con él? (Sí, pues, eso exactamente estaba pensando) Me sorprendes, amiga, por favor, relájate, ponte zen y disfruta del camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Estaré enamorada?&lt;i&gt;,&lt;/i&gt; le respondí a Marisol sin quitar la vista del camino, el cual me había estado sirviendo como de fondo de pantalla.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;- &lt;/i&gt;No lo sabemos. Supongo que no... En eso, hizo algo que había hecho solamente una vez antes; quitó la vista de la&amp;nbsp;carretera para clavarme la mirada por un segundo, solo un segundo&lt;i&gt;. &lt;/i&gt;He estado pensando en esto. Nunca hemos tenido sexo, tenemos diecinueve años... Se detuvo un momento, cerró los labios, y luego de masticar algo que parecía ser un residuo de pecana que jamás vi, continuó&lt;i&gt;: &lt;/i&gt;quizá todo esto sea hormonal. O algo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hormonal o no, todos mis fluídos internos (sangre, linfa, saliva, etcétera) iban más rápido que Sirena. ¿Estaría obsesionada? Sí, era muy probable, y era muy probable también que Marisol estuviera en lo cierto. A pesar de eso, no podía dejar de pensar que alguien que poseyera una moto así tenía que tener mucho en común conmigo, muy posiblemente también con mi papá. Y lo que más me llamaba la atención era esa actitud, esa actitud de quien aparece y no existe nada más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hubiese llevado mi celular, de todas formas estaría llamando a alguna otra amiga, a Sofi, por ejemplo, que es recontra buena onda, no es chismosa, y si bien no da buenos consejos por lo menos se ríe honestamente de todo lo que le cuento. O a Carlita, toda linda y atribulada, es chévere pero cuenta tantos problemas que prefiero no verla muy seguido. En verdad las dos apoyan, están cerca, son buenas amigas. Pero no, no tenía celular. Debía aplicar alguna otra táctica para poder estar relajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, intenté meditar. Cero. No podía. Solo tenía a esa Foose en la mente con su rico conductor encima. Intenté recordar canciones de Héroes, pero todo era peor, él estaba en todas, ¡en todas! Lo único que me logró poner feliz, fue esa fantasía de lo más estúpida: lo iba a volver a ver. Tenía que volverlo a ver.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="clear: both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-344945796735298657?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/344945796735298657/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=344945796735298657' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/344945796735298657'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/344945796735298657'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2010/07/sirena.html' title='SIRENA'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/TDSGzawc6wI/AAAAAAAAANA/0GHxV1jb-vE/s72-c/1970+Ford+Mustang.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-4194156284520710193</id><published>2010-07-04T20:59:00.000-07:00</published><updated>2010-11-08T10:20:53.119-08:00</updated><title type='text'>El paisaje de hoy</title><content type='html'>Ya no hay sonido&lt;br /&gt;Ni&amp;nbsp;sombra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vela marca&lt;br /&gt;El perfil de los cerros&lt;br /&gt;Los árboles quietos&lt;br /&gt;El tiempo corre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te has paseado por mi día&lt;br /&gt;Has ido y has venido&lt;br /&gt;Como esos dueños que vigilan sus tierras&lt;br /&gt;A caballo&lt;br /&gt;Ellos y nadie más&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sombra vuelve&lt;br /&gt;Susurros&lt;br /&gt;Se mecen los árboles&lt;br /&gt;La percusión en mi pecho&lt;br /&gt;Tus manos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luz&lt;br /&gt;Infierno&lt;br /&gt;Aire que refresca todo&lt;br /&gt;Volátil cuerpo que se vuelve a condensar&lt;br /&gt;En mí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te veo partir&lt;br /&gt;Yo parto&lt;br /&gt;Y sigues&lt;br /&gt;Y sigo&lt;br /&gt;Y sigues&lt;br /&gt;Seguimos&lt;br /&gt;Un respiro absoluto&lt;br /&gt;Un sonido absoluto&lt;br /&gt;Silencio&lt;br /&gt;Tú.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-4194156284520710193?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/4194156284520710193/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=4194156284520710193' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/4194156284520710193'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/4194156284520710193'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2010/07/el-paisaje-de-hoy.html' title='El paisaje de hoy'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-1069556967973344628</id><published>2010-06-16T11:21:00.001-07:00</published><updated>2010-11-07T15:02:06.185-08:00</updated><title type='text'>Causa suficiente</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Busqué a Marcelo en el almacén. Algo estúpido, no sé por qué empecé por ahí. Un presentimiento, supongo. O más claramente, el recuerdo de uno de sus últimos sueños. En él, Marcelo estaba vestido con una gabardina marrón que heredó de mi abuelo. Estaba parado frente al lavabo de la cocina con un cigarro encendido entre los labios, un María Mancini de esos que se fumaba Hans Castorp cuando recién llegaba al Berghoff. El sol de la tarde entraba con fuerza por la ventana. La gabardina estaba anudada con cuidado, a la antigua, con un cinturón y llevaba un pañuelo también marrón alrededor del cuello. Sus manos estaban sumergidas en el agua tibia del lavabo. No aspiraba el humo. No pestañeaba. Veía intensamente a través de la ventana y eso fue todo lo que hizo hasta que tuvo la necesidad de dirigirse al almacén. Debía recoger algo. En ese instante, él era consciente de lo que tenía que recoger, aunque lo olvidó al despertar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A mí me pasó algo parecido. Había terminado de enjuagar las copas de Murano y aún estaba el lavabo lleno con el agua tibia del enjuague. Hacía un poco de frío, así que decidí dejar mis manos unos instantes más adentro. Ese gesto me trajo otra vez el recuerdo de Marcelo. Se suponía que nos íbamos a encontrar aquí media hora antes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo no tengo ningún problema con esperar; es más, siento que tengo la oportunidad de pensar o hacer cosas que de otro modo jamás haría o pensaría. Así que fue lindo descubrir las copas que mis abuelos les habían regalado a mis padres el día de su primer aniversario. Las habían comprado, a su vez, durante su primer aniversario en la Italia pre fascista. Las descubrí y pensé: tenemos que usarlas… o mejor dicho, gozarlas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así como no me molesta esperar, lo cual siempre consideré una gran virtud, estuve, hasta el momento de sumergir las manos en el agua tibia, tranquila ante esta ausencia de Marcelo, quien me conoce y sabe que, a menos que yo tenga otro asunto programado, no es necesario llamarme porque yo me voy a mantener ocupada hasta que él llegue. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero había olvidado un detalle. Él nunca salió de la casa. Ayer por la noche ambos llegamos al Jorge Chávez casi a la vez, pues nuestras horas de llegada diferían por cuestión de minutos. Nos encontramos cuando íbamos a recoger maletas, y luego nos quedamos en la 4D. Debíamos conversar sobre si quedarnos acá en la casa de nuestros padres o si irnos a un hotel. Donde los amigos no era una opción porque queríamos estar juntos. Imagínate, no nos veíamos desde los funerales. Esa vez llegamos lo más rápido que pudimos. Ya sabes cómo murió mamá, qué suerte, de un paro cardíaco mientras dormía. Marcelo y yo no habíamos terminado de abordar el avión cuando nos llamaron para decirnos que mi papá también había fallecido. La enfermera lo había acompañado a tomar una siesta pues se había sentido muy descompuesto y delicado con la muerte de mi mamá. Y parece que murió justo en el momento de cerrar los ojos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero volviendo a lo&amp;nbsp;anterior,&amp;nbsp;Marcelo y yo, en la 4D, después de un par de horas de hartarnos de helados sazonados de chistes colorados, y sin nada que actualizar, pues, imagínate, con el Skype y el Facebook, además de que nos llamamos varias veces por semana, no hay nada nuevo que decirnos, pero ya estábamos en la hora en la que era obligación decidir. Mi único motivo para no venir acá era todo este polvo acumulado. De hecho, pensar en llegar a un hotel era un alivio, pero también bastante frío. Él me dijo que su opción número uno siempre fue la casa, pero que le había estado sucediendo algo inusual: cada día tenía un sueño distinto sobre el mismo tema. Las escenas ocurrían en alguna o varias de las habitaciones de esta casa. En esos sueños no transcurría nada macabro ni violento. Sin embargo, aparecía vestido siempre con alguna prenda heredada de mi abuelo (nuestros abuelos nos dejaron mucha ropa, desde abrigos de la post guerra hasta el ajuar de novia y sus uniformes de cricket) y se ponía a hacer cosas inexplicables o incoherentes entre sí. Así fue que me contó el sueño del almacén. Todo eso le causaba un malestar anímico que por momentos incluso se volvía físico. Era raro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A pesar de eso, logramos identificar esa sensación incomparable de regresar a un sitio que de alguna manera nos hacía falta. Entonces vinimos para acá. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No dormimos. No desempacamos. Descorchamos un par de botellas de vino que Marcelo trajo de Barcelona – un vino de Burdeos, en realidad- y nos amanecimos conversando. Luego coordinamos nuestros relojes para salir a almorzar y realizar las primeras gestiones que teníamos que coordinar contigo al final de la tarde.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo lógico hubiese sido dirigirme primero a su cuarto, asegurarme de que estaba ahí, roncando el vino que nos habíamos bebido anoche. Pero ni siquiera se me ocurrió. Todo lo que había en mi mente era bajar al almacén.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como te decía, estaba aún con las manos sumergidas en el agua tibia del lavabo, cuando pensé que Marcelo seguía aquí y que algo le había ocurrido. Un pensamiento externo me repetía que no me alarmase, que solamente eran ideas mías, pero un instinto que yo no había conocido hasta ese instante, me hizo voltear hacia la puerta trasera. Imaginé que la abría, encendía la luz del pasillo, llegaba a las escaleras del primer sótano, y luego encendía la luz del almacén. Se me puso la piel de gallina. Hubiese preferido salir corriendo antes que bajar. Había algo allí, de hecho, y presentí que eso se había apoderado de mi hermano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin quitar la vista de la puerta, con mi piel aún erizada, empecé a secarme las manos en la camiseta y el pantalón. Atravesé la puerta y prendí la luz. Hice lo mismo que había hecho Marcelo en su sueño. Recorrí el pasadizo, llegué al primer sótano, di media vuelta, abrí la puerta del almacén, presioné el interruptor de la luz. No encendió. Corrí hacia la cocina por una linterna. Regresé igual de rápido, creo que casi no respiré. Por un reflejo, volví a presionar el interruptor de luz. Esa vez sí encendió. Duró dos segundos así hasta que se apagó con ese sonido que hacen los plomos al quemarse. Prendí la linterna.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Bajé el escalón que definía mi entrada al almacén. Puedo jurar que sentí estar entrando a otra atmósfera. El aire alrededor era estático y denso. La linterna no alumbraba bien. Me dirigí a través de unos estantes, a pesar de todo, hacia el lugar donde yo sabía que lo iba a encontrar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo primero que llegué a alumbrar fueron los zapatos de mi abuelo, con los que iba a misa los domingos. Luego unos pantalones que no sé de dónde salieron, la gabardina marrón con el cinturón y el pañuelo tal como en el sueño, y a mi abuelo en el cuerpo de mi hermano. Me miraba con una sonrisa gélida y las pupilas totalmente dilatadas. Sin dejar la linterna, lo sacudí, lo sacudí fortísimo, le grité ¡vuelve, Marcelo, vuelve!, hasta que unos segundos después, la sonrisa se desvaneció, mi abuelo se fue, y Marcelo quedó débil. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ha estado durmiendo en el sofá desde que logramos subir y tomar un poco de agua. Ya pasaron dos horas. Pero es como te digo. Primero vendemos la casa y luego quemamos toda la ropa. Y se acabó.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-1069556967973344628?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/1069556967973344628/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=1069556967973344628' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/1069556967973344628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/1069556967973344628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2010/06/causa-suficiente.html' title='Causa suficiente'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-6099511523197519604</id><published>2010-05-18T10:23:00.000-07:00</published><updated>2010-06-16T11:22:06.443-07:00</updated><title type='text'>The other way</title><content type='html'>Help me escape my moorings&lt;br /&gt;I speak out &lt;br /&gt;Nothing but a beggar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A contradiction&lt;br /&gt;an invisible line&lt;br /&gt;an inexistent line&lt;br /&gt;a persistent labyrinth &lt;br /&gt;a lonely monster&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Walking down the wrong side&lt;br /&gt;Who but me?&lt;br /&gt;Running along the void&lt;br /&gt;my eternal minotaurus &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;my mortal enemy&lt;br /&gt;my thoughts&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;You alone&lt;br /&gt;not me&lt;br /&gt;not the magnetic tree&lt;br /&gt;that I invade to play&lt;br /&gt;faking my battles &lt;br /&gt;fighting against nothing&lt;br /&gt;but ropes&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-6099511523197519604?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/6099511523197519604/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=6099511523197519604' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/6099511523197519604'/><link rel='self' 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/&gt;Uprising words&lt;br /&gt;spreading steam&lt;br /&gt;Avoiding my Tarot&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Where am I?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-8372399793768389864?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/8372399793768389864/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=8372399793768389864' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/8372399793768389864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/8372399793768389864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2010/05/and-then-bullet-with-my-name-on-it.html' title='And then, a bullet with my name on it'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-8665534616843610426</id><published>2010-05-17T09:53:00.001-07:00</published><updated>2010-05-19T12:25:11.607-07:00</updated><title type='text'>U</title><content type='html'>&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}" style="color: black; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;Systematic disruption of familiar images&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}" style="background-color: white; color: black; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt; profusely scribbled biro ink&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}" style="color: black; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt;sour haze&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}" style="color: black; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt; concealing your forehead&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}" style="color: black; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt; my curly hair &lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}" style="color: black; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt; an absolute breather&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class="UIIntentionalStory_Message" data-ft="{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}" style="color: black; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="UIStory_Message" style="font-size: small;"&gt; I&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-8665534616843610426?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/8665534616843610426/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=8665534616843610426' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/8665534616843610426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/8665534616843610426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2010/05/u.html' title='U'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-869275688285229199</id><published>2010-05-11T10:05:00.000-07:00</published><updated>2010-05-11T10:05:04.320-07:00</updated><title type='text'>Present sunlit future</title><content type='html'>Cold haze around me&lt;br /&gt;Fade away&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Now you're gone&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-869275688285229199?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/869275688285229199/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=869275688285229199' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/869275688285229199'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/869275688285229199'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2010/05/present-sunlit-future.html' title='Present sunlit future'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-7656528033971382765</id><published>2010-05-09T18:11:00.000-07:00</published><updated>2010-05-10T14:29:35.807-07:00</updated><title type='text'>Nuestro final en Acuario</title><content type='html'>Aplané el terreno&lt;br /&gt;contra mis alternativas usuales&lt;br /&gt;la de nunca tocarlo&lt;br /&gt;la de terminarlo&lt;br /&gt;con la sola decisión&lt;br /&gt;como bebiendo toda el agua de mi mano &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;aquel diciembre flota&lt;br /&gt;transcurre en vaivenes&lt;br /&gt;punzadas al costado&lt;br /&gt;o bien&lt;br /&gt;la voz del flaco&lt;br /&gt;(el primer verano) &lt;br /&gt;en nuestra terraza&lt;br /&gt;serena con vista al mar&lt;br /&gt;donde almorzábamos&lt;br /&gt;yo creyendo A&lt;br /&gt;tú B&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;indesligable&lt;br /&gt;lo que refiero a ti&lt;br /&gt;especulativo en casi el cien&lt;br /&gt;mejor callo&lt;br /&gt;callo en el nivel uno&lt;br /&gt;en el dos y en el tres&lt;br /&gt;pero el tres te tiene&lt;br /&gt;y estás pegado al quinto&lt;br /&gt;al sexto y al sétimo...&lt;br /&gt;yo el che&lt;br /&gt;tú la boina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por fin tengo una playa&lt;br /&gt;maqueta real&lt;br /&gt;por donde paso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;estoy en mi sitio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;con un amor de primavera&lt;br /&gt;como un pendiente&lt;br /&gt;o dije&lt;br /&gt;diciembre no punza más&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-7656528033971382765?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/7656528033971382765/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=7656528033971382765' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/7656528033971382765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/7656528033971382765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2010/05/nuestro-final-en-acuario.html' title='Nuestro final en Acuario'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-5246905128338990337</id><published>2010-05-09T16:13:00.000-07:00</published><updated>2010-05-09T23:14:03.133-07:00</updated><title type='text'>Sonido de algas</title><content type='html'>Transcurrió así&lt;br /&gt;las pestañas sobre el inventario proscrito&lt;br /&gt;evitando&lt;br /&gt;evitando en lo posible&lt;br /&gt;los adjetivos cíclicos&lt;br /&gt;moribundos&lt;br /&gt;los vapores que me figuran a alguien&lt;br /&gt;(aminándome)&lt;br /&gt;a alguien que no soy yo&lt;br /&gt;a alguien que tiene el ser&lt;br /&gt;al fin, lo mismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y sucedió pues&lt;br /&gt;que asistiendo al interminado lugar&lt;br /&gt;muros de vanguardia &lt;br /&gt;incienso de algas&lt;br /&gt;busco en la rae&lt;br /&gt;¿existe?&lt;br /&gt;si un privilegio suena&lt;br /&gt;tan falso como mis otras pestañas&lt;br /&gt;pues la inventé&lt;br /&gt;ya bastarda&lt;br /&gt;es&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;estoy allí&lt;br /&gt;viéndome y no es un espejo&lt;br /&gt;y sucedió&lt;br /&gt;que jamás fui creada&lt;br /&gt;ni destruida&lt;br /&gt;la nada&lt;br /&gt;nada es&lt;br /&gt;las frecuencias llevan todas a lo mismo&lt;br /&gt;incluso esa melosa&lt;br /&gt;de vibración turgente&lt;br /&gt;esa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;esa volverá&lt;br /&gt;para que yo sea&lt;br /&gt;(redundancia)&lt;br /&gt;para que me vea&lt;br /&gt;(estoy ciega / redundancia)&lt;br /&gt;como en esa foto&lt;br /&gt;donde caen mis pestañas&lt;br /&gt;en ruinas&lt;br /&gt;igual a ti&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-5246905128338990337?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/5246905128338990337/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=5246905128338990337' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5246905128338990337'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5246905128338990337'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2010/05/sonido-de-algas.html' title='Sonido de algas'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-5473331720304607688</id><published>2010-04-05T06:48:00.000-07:00</published><updated>2010-04-05T11:58:53.646-07:00</updated><title type='text'>PENACHO - Mi versión en castellano de "Panache" de W.P. Kinsella</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo y mi amigo Frank Fence-post y otros de nuestro grupo estudiamos en un curso estatal para ser mecánicos. Estamos por acabar el primer año del curso y el señor Nichols, nuestro tutor y profesor de inglés, estuvo ayudando a algunos de nosotros a escribir las aplicaciones para conseguir un trabajo durante el verano y por ahí ganar algo de plata.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tengo que escribirle los curriculums a Frank Fence-post porque lo único que sabe escribir bien él es su nombre. "Ey, Silas", me dice Frank, "si corregimos chévere esas aplicaciones, con la ortografía y todo eso, ¿no sería mejor que no se enteraran de que somos indígenas?"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¿Se puede saber cómo vamos a hacer eso?", dice Tom Pony. "Con nombres como Silas Ermineskin, Donald Bobtail y Rufus Firstrider, no les va a ser muuuuuy difícil adivinar, ¿no crees?"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces a Frank se le ocurre firmar sus curriculums así: J. Frank Fence-post. Piensa que así va a sonar igual de importante que el nombre del alcalde de Wetaskiwin, el señor J.William Oberholtzer. Todos nos reímos mucho de eso pero el señor Nichols dice que el resto de nosotros seguro vamos a conseguir una chamba en algún molino, y que van a poner a Frank en relaciones públicas, que no sabemos qué es, pero en fin.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La última charla que nos dio el señor Nichols en su clase de inglés nunca la voy a olvidar. Fue él quien me animó a escribir cuentos y dice que si sigo haciéndolo quizá un día lo haga muy bien y entonces podrían publicarlo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El tema de la clase fue todo sobre una palabra de origen francés: penacho. Sentí que tenía que escribir exactamente lo que él decía que significaba: &lt;i&gt;La habilidad para proyectar corporalmente el efecto de una pluma sobre un yelmo&lt;/i&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nos enseñó láminas de caballeros con unas plumas enormes y onduladas sobre sus armaduras, y nos dijo que cualquiera puede actuar como si le hubiesen premiado con esas plumas. Si nos paramos derechos y con la actitud correcta, entonces podemos tener un penacho y vernos como guerreros con gorros militares y sosteniendo lanzas, aunque en verdad solamente estemos en jeans y camisetas. Entonces nos enseñó láminas de jefes indígenas y el señor Nichols nos dijo que ellos tenían más nobleza y garbo que cualquier caballero de la historia. Me preocupo por recordar eso, aunque no estoy muy seguro de que alguna vez lo pueda usar, o al menos no en mucho tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A mí y a Frank y a Tom Pony nos contrataron en una mina de carbón cerca de Jasper, Alberta, bastante lejos de nuestra reserva aquí en Hobbema. La mina está en un sitio que llaman Luscar, donde antes había un pueblo, pero además no es una mina subterránea como uno supone que son todas, sino que está en la cima del lugar, y le llaman una mina a tajo abierto. El nombre de la mina es Cardinal Coal Mines y Frank está seguro de que los dueños son indígenas, porque tenemos como veinte familias en la reserva que se apellidan Cardinal y quizá sea de alguna de ellas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El pueblo más cercano se llama Hinton, así que los tres tomamos el bus hacia allá y rentamos un sótano en la casa de una señora blanca que dice que le podemos decir Abue. Su esposo es el director del cine del pueblo y nos dice que podemos entrar gratis a todas las películas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Eso es muy blanco de usted", le dice Frank. Lo pateo en el tobillo y cuando estamos solos le digo que no se burle de estas personas que realmente están tratando de ser buena gente con nosotros. Ninguno de nosotros había estado antes en una casa de blancos, y hasta tienen tres goldfish en una pecera de vidrio enorme.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo nunca había visto tanta comida como la que nos sirve Abue. Dice que nos tiene que engordar, especialmente a Tom Pony pues es chato y de cara huesuda. Dice que se ve como si nunca hubiese comido algo bueno en su vida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pucha, ellos sí son buena gente, y todo se ve excelente hasta el primer día de trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Debemos tomar el bus de la empresa que recorre las 25 millas que nos separan de la mina. Subimos y absolutamente todos nos empiezan a mirar raro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Seguro no hay indígenas en esta parte del país", susurra Frank.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Seguro sí hay", dice Tom Pony.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nunca se me ocurrió que podían existir lugares como esta mina. Tienen ahí lo que llaman tractores pero son del alto de tres hombres y la cabina está como fuera del tractor, como si hubiesen recordado ponerla ahí ya al final. Yo mido como 1.80m pero ni siquiera llego con mi mano a la parte superior de una rueda. Esos tractores suben y bajan por caminos muy angostos, y cuando llegan a la cima, tiran su carga. Las rocas caen unos 500 pies, como nos explica el capataz, a una fosa que ha estado ardiendo sin parar por los últimos veinte años. Por eso hay ese humo que rodea el lugar y hace que se vea como si estuviese nublado todo el tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No tenemos que manejar esos tractores y de hecho eso me tranquiliza. Vamos a hacer trabajos tontos... en el caso de que realmente lleguemos a trabajar, porque al primer cambio de turno resulta que se ha formado una gran reunión de los obreros con el capataz. De hecho están hablando de nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los obreros usan unos mamelucos rojos brillantes y cascos amarillos, y con todo el humo que hay, me acuerdo de un cuadro que vi de los demonios en medio del infierno.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"No vamos a aceptar que trabajen indios de medio pelo aquí", dice un tipo alto con panza chelera y pelo amarillo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"A mí no me gusta esto más que a ti, Gunderson", le contesta el capataz y se manda a explicar una historia sobre cómo el Estado le da plata a la mina con la condición de que contrate a gente como nosotros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La discusión se hace larga. Gunderson amenaza con que ellos no van a trabajar si nosotros trabajamos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Miren", dice el capataz, "voy a poner al más alto de ellos en la torre con un papel para que saque cuentas y a los otros dos en trabajos tontos. Ni siquiera se van a acordar de que están por acá."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Gunderson se va a hablar con los otros y al regresar dice: "Que no toquen las máquinas. No queremos que jodan nada. Ya es muy peligroso trabajar con esas máquinas para que encima esos vengan y lo pongan peor." Inmediatamente puedo deducir que no vamos a hacer ningún trabajo mecánico aunque para eso nos hayamos estado entrenando todo el año.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Creo que nos tienen miedo", dice Frank. "¿Les enseño mi cuchillo? El cabello de ese Gunderson se va a ver bien en mi cinturón."&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Resultado?: no logramos hacer realmente nada. Me han puesto a contar las cargas que cada tractor tira a la fosa pero hay alguien más que hace lo mismo que yo exactamente. Frank trapea el piso del garage y cuando termina ya tiene que volver a limpiarlo. Tom Pony tiene que estar cerca de los tractores justo cuando ellos regresan de haber descargado en la fosa. Debe señalarles el camino de regreso y mostrarles cuándo parar, lo cual sería un trabajo importante, salvo que ninguno de los conductores le hace caso, y como han trabajado acá desde hace años, ponen el tractor donde les da la gana, y nadie se fija en Tom, salvo un par de ellos que creo que lo quisieron atropellar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Abue es demasiado buena y nos dice que ya esos tipos se van a acostumbrar a nosotros, y mientras tanto nos prepara las loncheras más grandes que he visto, con unos sandwiches de jamón de verdad y tomates frescos. Nada más tenemos como dos semanas viviendo en esta casa y ya Tom Pony se ve que ha ganado peso. Y luego continúa diciendo que quizá lo que pasa es que nos ven un poco raros. "En cuanto los conozcan de verdad ya van a ver cómo todo se arregla." Abue me recuerda a mi Ma pues siempre piensa que todo va a estar bien no importa lo malo que pueda estar todo en ese momento.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Luego Frank dice: "Ellos son recontra raros para nosotros, pues. ¿No se han dado cuenta de eso?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Gunderson hace pasar a todo el mundo, menos a nosotros, un papel en donde dice que nos tienen que enviar a otro lado a los tres, y eso lo va a entregar a la dirección de la mina.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero ese papel nunca llegaron a entregarlo porque esa tarde Gunderson tuvo su accidente. Yo estaba muy alto en la torre y todo lo que pude hacer fue ver. Gunderson retrocedió su tractor hasta el borde de la fosa, pero cuando va a subir, sube muy rápido para asustar a Tom Pony y se desliza unos pies más lejos de lo que debía y las piedras comienzan a desprenderse debajo de las ruedas traseras del tractor. Trata de sacar la máquina de ahí, pero lo único que hace que no se desbarranque son las ruedas delanteras que siguen moviéndose.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¡Salta!" le grita el capataz, pero Gunderson está atorado y se cuelga como un mono de una rama, como vi una vez en el Royal American Shows en el Ponoka Stampede. Algunos dicen que Gunderson se había enganchado del overol en la palanca de cambios o que se le había atracado la bota bajo el freno. Depende de a quién quieras creerle cuando cuenta su versión, pero sí le tomó bastante tiempo salir de esa cabina.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo siguiente que pasó, no lo creía si yo mismo no lo veía. Tom Pony había estado señalándole la salida a Gunderson y va a pararse justo al borde de donde se estaban desprendiendo las rocas. Luego de eso, todo el mundo habla de cómo Tom es un héroe, y qué buen indígena por haber salvado la vida de Gunderson, aunque ese gordo había estado tratando de conseguir que lo despidieran. No creo que Tom supiera quién estaba en la cabina. Pero me pongo en su lugar y me imagino que si ese tractor se caía, adivina a quién iban a culpar, ¿al indígena o al conductor? Me imaginé que Tom estaba más que nada tratando de salvar nuestros trabajos que otra cosa, pero nuca se lo diré a nadie. Es chistoso cómo a la gente, incluso a los más grandes y rudos como Gunderson y sus amigos, les gusta creer en héroes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tom Pony se para justo en el filo de la fosa y con el único apoyo de sus pies empieza a empujar la rueda del tractor. Solo he sabido de alguien más que ha puesto tanta fuerza como él puso esa vez.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la reserva cuentan que un día el Volkswagen de Moses Louis se volcó sobre él y la señora Louis lo levantó (al Volkswagen) porque no había nadie más, y si no lo hacía, él se moría.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¡Salta!" sigue gritando el capataz y alguien trepa para ayudar a jalar a Gunderson de la pierna que sale por la puerta, pero nadie va a ayudar a Tom Pony. Él sigue empujando contra la rueda desde atrás y desde la torre puedo jurar que por unos segundos el tractor deja de retroceder. Esos segundos le dan a Gunderson la oportunidad de zafarse y saltar. Tom Pony no tiene la misma suerte. Él no tiene lugar para saltar y el tractor finalmente cae y se lleva a Tom con él.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esa noche todos hemos ido al bar del hotel Timberline en Hinton. Ahora Gunderson es nuestro mejor amigo, igual que todo el resto de gente. De hecho nos invitan un montón de cerveza y nos repiten qué buenos que somos. Gunderson dice que debería haber algún tipo de homenaje recordatorio para Tom Pony, aunque nunca se logre recuperar su cuerpo de la fosa ardiente. Así que pasa su sombrero por el bar y logra colectar un montón de billetes, la mayoría de diez y de veinte.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Vamos a comprar una lápida y a ponerla al costado de la entrada de la mina para que todos la vean", dice Gunderson. Todos están de acuerdo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Oye, hermano", me dice Frank, "¿crees que ellos creen que si nos invitan suficiente chela el Tom va a resucitar?"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al día siguiente, yo con Frank y Gunderson fuimos a un lugar donde se hacen lápidas. Gunderson habló con un tipo de traje con corbata roja brillante, quien nos enseñó las diferentes piedras en el jardín.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Gunderson señala una piedra negra brillante con unos reflejos dorados y dice que con el dinero que tenemos eso es lo mejor que podemos conseguir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo le digo que por mí está bien. Sería mejor darle ese dinero a la mamá de Tom Pony, pero no le digo eso.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¿Qué quiere que diga la lápida?", me pregunta el tipo del traje.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"¿Por qué no nos llevamos la piedra con nosotros a Hobbema?", dice Frank. "La podemos llevar en el bus. Yo mismo compro un boleto y se puede sentar a mi lado como Tom se sentaba cuando nos íbamos al pueblo."&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Yo trataba de pensar qué poner en la lápida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Su nombre?", dijo el tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Tom Pony".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Thomas..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No. Solo Tom."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Fecha de nacimiento?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frank y yo nos miramos. "Tenía 18 años", le dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Quieren una inscripción? Pueden gratis una de hasta seis palabras."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía pensar en nada por un rato, hasta que recordé la última clase del señor Nichols.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces le respondí: "Penacho."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Qué es eso?", preguntó el tipo de las lápidas, quien estaba tomando notas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Es lo que quiero en la lápida de Tom Pony. Penacho."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve que deletrearlo como seis veces hasta que por fin lo escribió bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Y qué es? ¿Una palabra india?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo le respondo, "Sí, creo que sí lo es."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Relato de W.P. Kinsella que se encuentra dentro de su libro &lt;i&gt;Dance me Outside&lt;/i&gt;. Edición por David R. Godine, Publisher, Inc. Boston, Massachusetts, 1994.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traducido por Úrsula Carranza, el 5 de abril de 2010. &lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-5473331720304607688?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/5473331720304607688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=5473331720304607688' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5473331720304607688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5473331720304607688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2010/04/penacho-mi-version-en-castellano-de.html' title='PENACHO - Mi versión en castellano de &quot;Panache&quot; de W.P. Kinsella'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-1764332769177859917</id><published>2010-03-01T15:28:00.001-08:00</published><updated>2010-03-01T15:28:38.936-08:00</updated><title type='text'>Descanso por Cuaresma</title><content type='html'>No voy a publicar nada nuevo hasta después del cuatro de abril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-1764332769177859917?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/1764332769177859917/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=1764332769177859917' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/1764332769177859917'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/1764332769177859917'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2010/03/descanso-por-cuaresma.html' title='Descanso por Cuaresma'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-7528289942974616432</id><published>2009-12-06T19:53:00.000-08:00</published><updated>2009-12-08T18:04:53.994-08:00</updated><title type='text'>Desafiando a Tánatos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Por qué siempre me meto en estos problemas? ¿Quién me manda a colgarme de esta forma, para llegar a dónde? &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El clavo del que pende mi cuerda está&amp;nbsp;por desprenderse.&amp;nbsp;Mierda. No me puedo mover hasta que alguien baje y me reconecte con la suya. Yo soy la última. Hasta que se den cuenta de que no he subido podría ser tarde. ¿Cuántos minutos o segundos puedo durar así, sin moverme, sin que el corazón lata tan fuerte que provoque un ligero balanceo, lo suficientemente duro como para que el clavo termine de resbalarse y adiós? ¿Quién me manda a hacer esto? ¿Quién?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Empiezo a caer. Mi alma se desprende del cuerpo. Entro en el vacío. Tengo la certeza de que a sólo&amp;nbsp;cuatro segundos mi cerebro estará hecho puré. No tengo ni tiempo de sentir pánico. Los vagones con pequeños vídeos de mi pasado, de absolutamente todo mi pasado,&amp;nbsp;transcurren delante de mí, mientras veo cómo suben las ramas y las rocas y yo bajo cada vez más rápido.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todo va en retroceso. Es decir, no estoy viendo las imágenes desde que nací o desde que me concibieron sino desde que me di cuenta de que el maldito clavo se estaba saliendo de la roca, luego la primera parte de la escalada, la travesía hasta llegar aquí, el momento en el que decidí venir a este viaje, el rompimiento con mi novio, mi graduación, el día que se me declaró, mi mamá haciéndome adiós antes de subir al avión, el funeral de mi abuela, el funeral de mi papá (demasiados funerales), demasiada información&amp;nbsp;para dos segundos de viaje, sigo viendo imágenes y tengo ¿tiempo? de pensar que el tiempo mismo es relativo, vaya descubrimiento, me doy el lujo de ser sarcástica, en verdad es un gran lujo, sigo pensando, en un momento como éste, y me veo abrazando a mi papá, ambos llorábamos, cuando mi mamá lo echó de la casa por ser un vago y un alcohólico, y éste es el único momento en el que luego veo un vídeo posterior, en el que me llama mi tío, el hermano de mi papá, para decirme que mi papá estaba por morirse, de qué le pregunto, cirrosis, ah, le contesto, y quiero ir pero también tengo miedo, y mientras que decido irme o no, bueno, ya fue, y mi hermanito muere, veo la patada del niño que competía en tae kwon do con él, directo al estómago, y mi hermano cae y nunca se levanta, se había comido dos chocolates antes de la competencia y la patada fue tan fuerte que el chocolate salió del estómago e invadió sus pulmones, murió asfixiado, otro recuerdo posterior, no todos los vagones van en orden, y así&amp;nbsp;va todo, veo a mi ex jefe&amp;nbsp;dándome trescientos dólares antes de acostarme con él, una mancha roja en mi uniforme de colegio, me había venido la regla, los niños en el cole burlándose de mí después de mi sexto cumpleaños, cuando mi papá entró apestando a ron, ahora lo sé, y se tropesó con mi torta, y rompió el televisor, y estoy a punto de llegar a mi primera infancia, al suelo, y siento el tirón, y es Mauro, ese chico nuevo en el grupo,&amp;nbsp;es un mago&amp;nbsp;de la escalada en roca, llegó a poner un arnés en mi cuerda y todo paró a unos diez centímetros de esa roca que me iba a hacer puré.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Quién me manda a hacer estas cosas? &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si hay una próxima vez, es probable que ese tren sea más largo. Quizá veré el principio de mi vida. Caer desde más alto. Debe ser así. No puede ser de otra forma.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-7528289942974616432?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/7528289942974616432/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=7528289942974616432' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/7528289942974616432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/7528289942974616432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/12/no-lo-se.html' title='Desafiando a Tánatos'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-8243086718561716378</id><published>2009-11-23T21:40:00.000-08:00</published><updated>2009-11-23T22:07:09.396-08:00</updated><title type='text'>Sendero de fuego</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;María esperaba en el banquito junto al muelle del malecón. Había estado ahí por unos cuarenta minutos. Evitaba impacientarse. Ya le habían dicho que el barquero podía demorar. Era un domingo, y es típico de un domingo de ciudad pequeña el holgarse de calles despejadas, de silencio de voces y automóviles. Solamente ella, María, y las aves junto al&amp;nbsp;muelle habitaban el cuadro.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De pronto, una lancha a motor. Ella odió que entrara ese muro de sonido entre las voces de los pájaros y las hojas crujientes. Como oír una sierra eléctrica cortando un árbol. Desconfiaba. Se le erizaron los vellos en los brazos. No estaba segura de si era por aquella invasión repentina o si se debía a la presencia inminente del barquero. Sin embargo, a los pocos segundos, el conductor, con una gorra blanca brillante, tanto como su lancha nueva, le pasó muy cerca causando un oleaje mediano y ni siquiera la vio. Le habían dicho que ella no debía hacer ninguna seña. Debía esperar a que él le hablase primero.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El río Paraguay es muy quieto. Por momentos parece un&amp;nbsp;espejo. Si uno está en un bote o en un ferry de noche, tiene la certeza absoluta de que está&amp;nbsp;rodeado por completo del&amp;nbsp;cielo estrellado.&amp;nbsp;Lo que a María más le gusta es el olor. Huele a camias, a orquídeas, a luciérnagas. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿María?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ella cayó al suelo al escuchar la voz. Se recompuso de un salto. Se limpiaba el poco barro que se le había pegado a la falda y a las sandalias. Por primera vez miró sobre el agua en la orilla el reflejo de su cabello castaño lacio cayendo sobre parte de su cara, y sus ojos grandes que trataba de ocultar de los demás.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí, soy yo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El hombre la miraba. No la miraba de pies a cabeza, no parecía ver el color de su piel, su cara que muy posiblemente no había visto en ninguna fotografía pues hacía años que no le tomaban una, ni tampoco parecía tratar de adivinar su edad. Ambos se encontraban ante la misma situación. Buscaban eso que habían venido a encontrar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Bien, vamos a tener que recorrer un trecho largo. Ya sabes que debemos permanecer en silencio. Y solamente debes hacer las preguntas que creas absolutamente necesarias.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fue así que no le preguntó&amp;nbsp;por qué no había venido en lancha y además, por qué había llegado tarde, así que solamente se dispuso a andar detrás de él. Más adelante obtuvo esas respuestas. El conductor de gorra blanca se había quedado parado, boquiabierto al costado de un manglar a unos veinte metros de la orilla, frente a lo que estaba ante él. Ya ni su gorra ni su lancha brillaban como hacía un rato.&amp;nbsp;Unos quince&amp;nbsp;ferrys se habían quedado estáticos, uno tras otro, uno al costado de otro. Una multitud de personas esperaba con las cabezas gachas sin hacer caso del calor ni de los mosquitos, repartidos entre sus autos, los bordes de los ferrys y la orilla del río, sin hacer nada contra el sol mancillante del mediodía. Un poco más allá llegaron a donde estaba amarrado el bote del barquero. Empezaron a navegar río arriba. Solamente ellos dos. Nadie más lo hacía. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;María siguió sin preguntar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un poco antes de la puesta de sol, llegaron a una bahía con un muelle en medio de un bosque alto y espeso. Los sonidos de aves, insectos y ranas bullían como si el mundo estuviese atestado solamente de esa vida. María estaba segura de escuchar incluso cantos venidos del río mismo, como si los peces se sintieran libres para hacerlo en esa parte escondida del universo, en esa parte donde el río había vuelto a tener su nombre original.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No caminaron más de un minuto al salir del muelle y ya habían llegado a la cabaña. El barquero le ordenó a María prender el fuego.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No sé, respondió ella.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Por supuesto que no sabes, le dijo el barquero. Por eso has venido.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El barquero se quitó el saco que lo había acompañado a pesar de tanto calor. María notó que no había sudado una gota. Además olía a cedro intensamente, a algo parecido al aceite de oliva y a un toque de sal. A los mismos olores que repletaban la cabaña. Luego prosiguió a prender lámparas y cerrar cortinas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Solamente tienes que responderme con la verdad. Hay gente que llega hasta aquí a pesar de todos los obstáculos del camino, y ya en este instante, desisten… ¿Quieres que te enseñe a prender el fuego?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;María quería contestar pero no podía. Sus brazos estaban inmóviles, su cuerpo desobedecía su voluntad como en una de esas pesadillas que pensó haber superado. Hizo un esfuerzo terrible hasta que finalmente articuló un sí.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí. No busco otra cosa, continuó casi sin aliento. Por eso he venido.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El barquero jaló un banquito. Se sentó frente a ella. Por primera vez vio su cuerpo de frente. Hombre grande, facciones marcadas de indígena, cabello lustroso casi tan largo como el suyo, ojos como el cielo de verano, que por lo mismo, quemaban.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ahora solamente falta que me contestes tres cosas: ¿qué has aprendido?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Su mente respondía tan lento como sus músculos. María seguía haciendo un esfuerzo que sobrepasaba sus facultades físicas, tanto para seguir respirando como para mantenerse de pie. Ahora, además, debía pensar. &lt;em&gt;Pero dijo tres cosas, y luego, preguntó qué aprendí…&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quiso rebuscar en sus recuerdos algún consejo del libro de magia. Nada. Quiso recordar alguna enseñanza, solo una parte de una enseñanza que hubiese aprendido de alguna otra bruja, de la vida. Nada. Finalmente comprendió que debía relajarse y dejar de pensar. Y contestó.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Primero te esperé. Fue duro no desesperarse tomando en cuenta la importancia de esta prueba. Pero estuve en paz. Estuve alerta, tranquila como una estatua. En segundo lugar, pasamos junto a una ilusión de fin del mundo. Las naves estaban sin gasolina y las personas esperaban la muerte. Tampoco desesperé. No solamente no te pregunté nada sino que interiormente me mantuve en silencio. Por último, hemos llegado aquí y me has tratado de matar. Pero me he relajado y he comprendido que no puedes hacerlo si no te dejo. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;He aprendido a desaparecer el miedo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora enséñame.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El barquero sonrió, hizo un ademán con un dedo y la chimenea se encendió sola. Alzó la vista. María estaba radiante. Sus ojos grandes ya no se cubrían más con el cabello.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-8243086718561716378?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/8243086718561716378/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=8243086718561716378' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/8243086718561716378'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/8243086718561716378'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/11/sendero-de-fuego.html' title='Sendero de fuego'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-6526950621802503420</id><published>2009-11-08T14:21:00.000-08:00</published><updated>2010-03-24T22:11:04.250-07:00</updated><title type='text'>Y después de tanto dolor...</title><content type='html'>&lt;div style="border: medium none;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SvdFsqjyyAI/AAAAAAAAALA/P3MNd0Hmnec/s1600-h/DSC08040.JPG" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" sr="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SvdFsqjyyAI/AAAAAAAAALA/P3MNd0Hmnec/s320/DSC08040.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;Parece que hubiese llegado al lugar en donde se han acabado todos los objetos interesantes. Ya no encuentro temas para conversar ni para leer ni para dibujar. Nada me llama la atención. &lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;No estoy deprimida. No estoy tirada en mi cama sin deseos de comer, llorando a cada momento, pensando cada diez minutos en una forma segura de morir.&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;No he recibido la iluminación. Mi desapego no es un desapego feliz. Tampoco triste. Miro todo con indiferencia, incluso la felicidad.&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;Miento.&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;Mis caricaturas me ven extrañadas desde el pasillo. Ya no me provoca pararme frenta a ellas a contarles chistes. He corrido&amp;nbsp;entre sus&amp;nbsp;ojos ahora&amp;nbsp;lejanos&amp;nbsp;a servirme una copa de vino. No sé qué me pasa. Normalmente traería la botella conmigo.&lt;/div&gt;&lt;div style="border: medium none;"&gt;Nada. Unos sorbos&amp;nbsp;más.&lt;/div&gt;La tarde se acaba de quedar sin sol, y el verde del bosque allá afuera se ha vuelto más intenso.&lt;br /&gt;Le falta intensidad a mi vida.&lt;br /&gt;Le falta pasión (todo eso que había querido dejar de tener para ya no sufrir).&lt;br /&gt;Le falta cuerpo.&lt;br /&gt;No tengo espejos. A veces siento que me hace falta uno. No quiero salir con legañas a ver a mis clientes ni tampoco con un poco de tinta en la cara. Por eso tomo el ascensor para bajar en vez de para subir, para constatar que efectivamente estoy, digamos, presentable al mirarme entera en su espejo.&lt;br /&gt;No quiero ver a mis clientes.&lt;br /&gt;Ni pagar el alquiler.&lt;br /&gt;Quiero comer, dormir, estar sola.&lt;br /&gt;O encontrar un ser perfecto, que me acepte así sin pasiones, sin intensidad en la vida, sin cuerpo. Un ser mediocre como yo. No lo sé.&lt;br /&gt;Se me está acabando el vino.&lt;br /&gt;La cocina está lejos. &lt;br /&gt;El departamento es grande.&lt;br /&gt;El verde se está poniendo más opaco.&lt;br /&gt;Quiero dormir pero es imposible.&lt;br /&gt;También he perdido el sueño.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-6526950621802503420?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/6526950621802503420/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=6526950621802503420' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/6526950621802503420'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/6526950621802503420'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/11/y-despues-de-tanto-dolor.html' title='Y después de tanto dolor...'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SvdFsqjyyAI/AAAAAAAAALA/P3MNd0Hmnec/s72-c/DSC08040.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-81236089798267919</id><published>2009-09-08T10:02:00.001-07:00</published><updated>2009-09-10T14:54:31.666-07:00</updated><title type='text'>Sopa de hongos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Bernardo recorría la superficie de la taza con un índice. No dejaba de darle vueltas. Mariana ya no percibía ese gesto. Hubiese sabido en el acto que se sentía inseguro. Pero ella no podía verlo. Tenía los ojos fijos en el cuchillo, en sus dedos, en esos portobello (¿serían portobello?) que iban siendo rebanados a un ritmo constante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La primera vez que vi a Mariana, yo era ella. Yo acababa de hablar con mi ex, y él acababa de confesar que me había sido infiel con su actual novia. El pelo ondulado de Mariana no es como el mío. Es hijo del veneno que destilé esa noche, y aún al día siguiente, y sabe Dios cuántos días más, de pensar que todo mi amor había sido drenado a un punto inconcluso, había sido arrojado a la basura, había sido devorado salvajemente por cosas que jamás calificaría como animales. Su pelo ondulado y brillante es capaz de herir como heriría el de Tippi Hedren a los pájaros si ella se lo hubiese propuesto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al otro lado de la cocina seguía Bernardo oyendo ese golpeteo de metal contra madera que desde algún espacio remoto le producía un escalofrío. Casi nada. Ella no se atrevería a hacer algo descabellado. Jamás levantaría un arma contra él a pesar de todo. Él ya se sentía demasiado mal y había venido a reconocerlo. Buscaba descargar su culpa. Pero nada. Silencio y golpeteo de cuchillo contra verduras, tabla de cortar y... ¿portobellos?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mariana no solamente es hija del veneno. También tiene cierto brillo que por momentos la hace libre, que le antoja ver cualquier carga como una pluma y nada más. Esa levedad le parte del corazón, aunque a veces, como en aquél momento, la ahoga. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bernardo, en cambio, nace de un ex novio mío, Matteo, a quien me gusta citar en algunos cuentos. Es alto, un tipo con clase, su cabello negro recogido en una cola perfecta. Huele bien. Sin embargo, era incapaz de hacerme sufrir de manera alguna. Yo fui quien hizo mal entonces. Bernardo tomó el cuerpo de Matteo y actuó confusamente como mi más reciente ex. Me dejó mal. Y sabía lo que hacía. Lo seguía haciendo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue en el momento en el que ella iba a dejar la olla al fuego, recién allí, que notó el gesto de Bernardo. &lt;em&gt;¿Tan mal siente que actuó?&lt;/em&gt; Toda la confusión y la agonía, retenidas a un solo compás para evitar que saliesen desperdigadas como esquirlas de una granada, empezaron a encontrar un sosiego, un motivo. Echó las verduras a la olla. Era cuestión de unos minutos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;¿Se te antoja vino?,&lt;/em&gt; Mariana sonrió y abrió una botella de shiraz muy difícil de encontrar en cualquier tienda. &lt;em&gt;Algo había que celebrar. El desahogo, por ejemplo. El ver las cosas claras y estar totalmente segura de eso por primera vez&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Él tomó una copa. La miró a los ojos y se animó a decir aún, &lt;em&gt;creo que me equivoqué. Creo que en verdad eres la mujer de mi vida pero ya es demasiado tarde, ¿no?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mariana no tuvo que esforzarse en sonreír. La sopa estaba ya lista. Él tomó una cucharada grande. Le supo muy bien.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo me he sentado a la mesa con ellos. Quiero agotar el shiraz, quiero que esto termine. Veo cómo una luz invade este espacio y ya casi siento la lejanía próxima de mi propio Bernardo. Lo miro directo a los ojos con gran felicidad y casi no puedo saludarlo. Me provoca decirle, &lt;em&gt;¿por fin te vas?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ella se llevó el vino a la boca. No le preocupó presentarme. Su corazón empezaba a sentirse ligero otra vez. El reloj marcaba ahora el ritmo del cuchillo, como si lo hubiese tomado de él y no al contrario. &lt;em&gt;Ahora es cuestión de minutos. Ya acabó&lt;/em&gt;. Me miró y chocamos copas. Sorbió un poco. Mientras la sopa exhalaba vapor, Bernardo se iba esfumando con rapidez hasta que la cuchara cayó potente contra el piso. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-81236089798267919?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/81236089798267919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=81236089798267919' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/81236089798267919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/81236089798267919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/09/sopa-de-hongos.html' title='Sopa de hongos'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-4331105414710391299</id><published>2009-08-21T21:26:00.001-07:00</published><updated>2009-08-21T21:57:51.060-07:00</updated><title type='text'>HUMO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Estás parado al lado de mi ventana. Fumas un cigarro. Ves los árboles. Te oigo decir que te he complicado la vida. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Nunca he sentido esta atracción por nadie&lt;/em&gt;, sigo escuchando. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo siento igual.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una imagen mía salta hacia ti, desde mi lado de la cama. Pero no. Ahora todo es imposible.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ésta es la hora en la que la bruma protege las ramas, cubre casi todas las hojas, los techos, y todo eso feo que no nos gusta ver. Hemos salido a caminar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En un gesto mutuo, inesperado, por primera vez nos tomamos de la mano. Paso mis dedos por los bordes de tus uñas cortas, muy cortas, por tus callos que ahora sé que me encantan. Tu mano es mucho más fuerte y grande que la mía. ¿Así se supone que tienen que ser las cosas?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hemos llegado a ese punto en donde sólo vemos los troncos de los árboles. La niebla se ha establecido entre nosotros y lo demás. Sus tentáculos difusos bajan como velos para una unión improbable.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aún no hay besos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Te pido que te vayas. Sabes que es lo mejor. Nos abrazamos mucho, intensamente, como siempre que nos despedimos. Empiezas a hundirte en ese vapor sereno y frío, que a mí me tiene capturada desde hace tanto tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Llego a mi casa. Prendo la tele. La apago. Leo. Sin concentrarme en absoluto, acepto que te quiero llamar. Me provoca verte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me sirvo vino y no hago nada. Nada más que pensar en ti y en que esto está mal. Tengo marcada en la ventana una única pregunta constante: ¿por qué no?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Marco tu número. Contestas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ven.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;El corazón ha saltado. ¿Por qué lo he dicho? ¿Por qué me arriesgo a tumbarlo todo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Te he complicado tanto?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto diez cosas en un microsegundo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo es inútil. Tú ya has respondido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ya voy.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-4331105414710391299?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/4331105414710391299/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=4331105414710391299' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/4331105414710391299'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/4331105414710391299'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/08/humo.html' title='HUMO'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-81326932609111729</id><published>2009-08-02T09:21:00.000-07:00</published><updated>2011-06-21T20:32:28.880-07:00</updated><title type='text'>ESPECTROS DE UNA MUJER SOLA</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Javier es así. Yo estoy sentada en mi mesa, a una distancia prudente de la ventana. Allí puedo sentir el sol sin quemarme mientras leo o escribo. O pienso. Él a veces pasa, como cualquier vecino de otro barrio, y ni me saluda. Otras, le da por pararse entre el sol y yo, sonriendo todo el rato, como si ese día en especial yo necesitara reírme.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy tocó el timbre. Lo dejé pasar y él, como lo hizo desde el primer momento que puso pie en esta casa, fue directo al colgador de tazas de la cocina, agarró su taza habitual (una muy rara con orejas de Mickey Mouse) y se sirvió un té verde. Luego, tan mudo como entró, se sentó a mi lado, recostó su barbilla sobre su mano derecha como un niño de diez años y se dedicó a mirarme todo el rato.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Javier solamente habla cuando Paulo anda por ahí. Hoy sentimos un tropezón. Seguramente, me dijo, Paulo repetía el evento de aquella vez que me llamó gritando, ¡&lt;em&gt;mira, mamá, voy a volar como Superman desde este rascacielos!&lt;/em&gt; y cuando llegué estaba en caída libre desde la cima del ropero de mi bisabuela.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rasponcitos. Moretones en las rodillas. Ojalá todas las veces fueran como esa vez.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Javier lo sabe, y me dice que Paulo insiste en jugar así para que me moleste con él y no lo extrañe. Dice que se va a quedar por acá mientras yo necesite de su compañía. Y dice que él es igual que Paulo. Simplemente un fantasma que vaga por ahí acompañando a su madre, esperando la señal oportuna, ese instante dorado en el que ella ya esté preparada para dejarlo ir, hasta que se vean en otro tiempo, con otros cuerpos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando esperaba a Luis, cuando necesitaba que me abrace, cuando jamás venía y yo me hundía tras las ventanas, jalaba las cortinas y lo odiaba y lo amaba con todas mis fuerzas y lo culpaba por todo lo que pasó, pensaba, entonces pensaba, sentía porque así lo quería sentir, que estaba sola.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi único amigo de entonces era Paco. Paco estudiaba conmigo en la universidad hasta que pasó lo de Paulo y tuve que salir. No sé, salí un tiempo, luego regresé y ya no compartíamos cursos. Pero sabía que lo vería. Siempre estuvo a mi lado desde esa vez. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luis no me abrazaba y yo le enviaba un mensaje a Paco. Me hundía en los corredores de la casa cuando él llamaba. Descargaba con él mi furia, mi dolor, todo lo que tenía en contra de mi marido y todo lo que necesitaba de Paulo. Él lo recibía todo como si fuera una suerte de hermano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero luego, sin motivo alguno, él también se fue. Supongo que es demasiado para alguien cargar con las penas ajenas y no cobrar. No cobrar de ninguna forma. Ahora entiendo que él quería algo más, y seguramente siempre lo intuí a pesar de que él no decía nada y que se portaba de lo mejor. Paco no está.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces, sin Paulo, sin Luis, sin Paco, las cortinas se hacían grandes y tenues a la vez. Los corredores cambiaban de direcciones, las sábanas flotaban vacías y cada cosa había adoptado esa forma de levedad que solamnete conocen los que no tienen cuerpo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Paulo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo también pensé en seguirlo. Yo también pensé en transitar ese túnel, perderme para encontrarlo, para abrazarlo, pedirle perdón, que no sienta mis lágrimas sino cómo me río con él cuando sé que está bien. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Estás bien, Paulo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ayer por fin acepté que siempre un ala me rozaba para darme ánimos, y cuando Luis no estaba, sus abrazos me daban calor, y cuando yo quería caer, allí se ofrecía a sostenerme, con esa fuerza que tiene aquello que carece de cuerpo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Javier&amp;nbsp;a veces no aparece. A veces parece dejarme sola, pero siento que es para que encuentre yo misma mi propio valor. Debo reconocer el sentido nuevo, que seguramente fue siempre el único, que tiene mi existencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quizá la esquizofrenia ha conseguido subir al primer escalón de mi vida, como decía esa mujer que me recomendaba ir a su psiquiatra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero no importa. Nada importa. Con o sin Javier, aunque él siempre esté, aunque no lo sienta, me debo a mí, le debo a Paulo, encontrar ese sentido. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-81326932609111729?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/81326932609111729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=81326932609111729' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/81326932609111729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/81326932609111729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/08/espectros-de-una-mujer-sola.html' title='ESPECTROS DE UNA MUJER SOLA'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-7520304703645441282</id><published>2009-07-21T21:40:00.000-07:00</published><updated>2009-09-08T22:08:53.901-07:00</updated><title type='text'>Camino a la concisión</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sucedió cuando estaba en el primer o segundo taxi de la mañana escuchando una canción ochentera. O no. Quizá fue en ese otro momento, mientras veía los trailers de las nuevas películas, o los comerciales de Interbank y Coca Cola, esos que te dicen que tienes que ser feliz ahora porque ya no hay tiempo. O cuando Liz me dijo que yo tenía razón, que no valía la pena esperar tanto a alguien para quien mis prioridades no habían sido las suyas, quien me dejó llorando sola tantas veces. Casi todas. Duele tanto que ya ni sé.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cada uno de esos momentos era un mensaje de esos que no sabes para qué sirven salvo que causan un efecto. Eso puede ser, o bien alargar el problema o bien dar una luz. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No quiero que la contemporaneidad tan fallida me dé consejos. Menos las propagandas de Interbank ni las de Coca Cola. Ni Liz, quien tanto me quiere, y quien seguramente me dice las cosas con la mejor intención.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No. Todo está mal. La única razón por la que debería dejarte ir por completo no tiene nada que ver con lo anteriormente expuesto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es simple: soy muy superior, y tengo que serlo más. Punto.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-7520304703645441282?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/7520304703645441282/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=7520304703645441282' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/7520304703645441282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/7520304703645441282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/07/el-camino-la-concision.html' title='Camino a la concisión'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-5557042006169679694</id><published>2009-07-19T10:55:00.000-07:00</published><updated>2009-09-08T22:09:32.791-07:00</updated><title type='text'>Devolución de discos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ya me parecía raro que me hubieses dejado de enviar mensajes de texto. Ya no me llamabas. Uno entiende que las parejas nuevas son emocionantes y todo eso, pero había algo más. Pensaba que no debía haberte dicho que te quería aquella vez, después de tanto tiempo que estuviste tratando de conquistarme sin confesarlo. Pero, bueno, me demoré en caer en cuenta de que sí te quería. Y, ¿sabes qué? Tuve que hacer un esfuerzo muy grande para borrarlo todo, para pretender que no me importaba que salieras con ella y te vieras feliz. Está bien que seas feliz. Está bien que los dos sean felices. Pero todo estaba raro. Entonces te vi venir a mi mesa con los discos que te había pedido. Y lo supe. Todavía me amas. Pero me callé. Pretendí tener una reunión casi de inmediato; debía irme. Además, se notaba que tú estabas incómodo. Ya no había nada que hacer. Caminé hasta la puerta del café, volteé, y te dije adiós. Sabía que era el último. Me da pena dejarte solo con esto. Pero en fin, así son las cosas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-5557042006169679694?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/5557042006169679694/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=5557042006169679694' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5557042006169679694'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5557042006169679694'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/07/devolucion-de-discos.html' title='Devolución de discos'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-8513103584360822969</id><published>2009-07-18T22:41:00.000-07:00</published><updated>2009-09-08T22:10:15.569-07:00</updated><title type='text'>LA HORA IMPOSIBLE</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me quedé esperándote. Pensé que aparecerías en algún momento. Primero llegarías en tu carro plateado con el reflejo del sol y los colores de la tarde rebotando en él. Yo te vería desde mi piso, porque claro, habría estado sentada, segura de la hora de tu llegada. Tocarías el timbre. Yo pretendería sorpresa. Entonces me mostrarías un regalo. Flores no porque sabes que no me gustan, no cortadas. Una escultura hecha por ti, quizá, o un cuadro o algo que escribiste durante semanas o meses, mientras repensabas nuestra relación, mientras analizabas en qué fallaste y ya no en qué fallé. Habrías aceptado, porque todo ese peso terminó por agobiarte, que no hay otra realidad posible sino que estemos juntos. Me llevarías de la mano hacia el sillón, te sentarías un poco por debajo de mí para poder ver el sol muriendo en mi piel y en mis ojos, y entonces yo sabría todo. Ya no te irías, ya no cerrarías más la puerta sin mí, ya no volveríamos a comer solos, cada uno con su vida, escindidos, pensando que se puede estar bien así pero constatando la imposibilidad de ese deseo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algo en mí te espera todavía. Sé que tu carro plateado no se estacionará a mi puerta en ninguna hora del día, que no me has preparado ningún regalo especial ni has reflexionado en tus errores ni has caído en cuenta que necesitas estar conmigo para que en el universo todo marche y pueda vivir y valer la pena.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algo en mí te espera. Algo en mí ya no.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Falta poco para que todo termine. Ya está entrando la noche. Yo nunca te buscaré porque no debo. Y es verdad. Nunca vendrás.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-8513103584360822969?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/8513103584360822969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=8513103584360822969' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/8513103584360822969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/8513103584360822969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/07/la-hora-imposible.html' title='LA HORA IMPOSIBLE'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-2698942701070672594</id><published>2009-07-18T20:46:00.001-07:00</published><updated>2009-09-08T22:10:54.833-07:00</updated><title type='text'>LISTA DE COSAS PARA NO COMPRAR</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Algún día desaparecerán los aeropuertos. ¿Te has puesto a pensar en eso? No habrá aviones, claro, ninguna máquina que utilice nada combustible. El único problema con eso es que para ese momento quizá no existamos nosotros. Pero, ¿por qué eso sería un problema? No era un problema antes de que yo fuera Alexandra y que tú fueras Diego. ¿Por qué eso habría de ser un problema entonces?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otra vez pienso en la muerte, Diego. ¿Ves? No lo puedo evitar. Me es más fácil imaginar que las cosas ya no están, que la gente ya no está, que la realidad es nada y que finalmente esa realidad se hace equivalente con su manifestación física, una manifestación nula, la cual actualmente está escondida bajo su grotesca forma opaca, que pesa, que estorba y huele mal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora ves televisión con una cerveza en la mano y unos prettzels, como el gringo que no eres y que nunca querrías llegar a ser, uno de esos barrigones que prefieren coger su auto para ir a una tienda a menos de quinientos metros que caminar. Ahora yo hablo contigo y tú me oyes, pero finges que sigues zapeando, o quizá no finges y solamente puedes hacer esas cosas que se resumen, como una sumatoria, en una única cosa que es no ponerle atención ni a los programas ni a mí, ni a nada más que tus preocupaciones sobre lo que harás mañana o a sobre cómo ha subido otra vez la gasolina o cuándo nos mudaremos de esta horrible ciudad en donde no tenemos amigos, y esos chicanos cada vez nos miran con más odio y resentimiento, quizá por lo que dice Lizzy, porque también somos latinos, pero somos blancos y flacos y ellos no. Sabe Dios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ayer compré otra vez esas botellas de &lt;em&gt;Evian&lt;/em&gt; que a ti ni te vienen ni te van. Pensé que desaparecían y que sólo quedaba el agua. ¿Qué valor tendría el agua sin las botellas? Estoy segura que Jihan, mi amiga del Club Árabe Palestino, aquella que no te caía bien, bueno, no tan bien como las otras, al menos, sí notaría el sabor de la &lt;em&gt;Evian&lt;/em&gt;, así como nota tantas cosas que yo no sé. Paladar y olfato. Cosas que no tengo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Podría ponerme ahora a hablar de esas cosas que me faltan, ¿no? Hacer una lista y proponerme conseguir cada una de ellas según mis prioridades. Ya he dejado de hablar. Es decir, estoy pensando, me sigo dirigiendo a ti, pero ya no hablo, como siempre ocurre, porque sé que se me desgasta la garganta y al final es como si nada, y por eso he aprendido a pretender que muevo los labios, que mi lengua acciona, que sale aliento de mí y sigo pensando, convenciéndome de que así son las cosas, que tú me escuchas, me respondes, pero estás empleando la misma técnica antidesgaste que yo, así que me envías tus vibraciones mentales y yo las percibo y te sigo hablando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquella lista seguramente terminaría siendo muy personal, una serie de objetos que revelarían mis debilidades y mis miedos, porque serían cosas que yo creo que me van a servir para tener mejor salud, para verme más bella o para tener comodidad. O sea, que me alejen de la muerte, que hagan que me ames y que me den la ilusión de estar tan por encima de todo que no necesito trabajar. Habría ropa y zapatos en esa lista, ¿no crees? A pesar de que no soy de esas mujeres que suelen comprar mucho en &lt;em&gt;Macy´s&lt;/em&gt; o en &lt;em&gt;Victoria´s Secret,&lt;/em&gt; en especial cuando se deprimen. Yo más bien soy el tipo de persona que evita deprimirse. Yo me voy a &lt;em&gt;Blockbusters&lt;/em&gt; y busco dos o tres películas graciosas, como &lt;em&gt;School of Rock&lt;/em&gt; que ya he visto como veinte veces sin exagerar, y me río tanto que se me pasa todo, me olvido de lo que me molestaba y ya mi mundo vuelve a la normalidad, puedo soportar estar aquí, escuchando castellano con otros acentos o un inglés mal hablado, un lugar en donde no quiero estar y no me quiero cuestionar por qué me vine aquí contigo sin hacerme preguntas y sin expectativas de nada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Te seguí, Diego. Te seguí porque pensaba que te amaba. Y aún te amo, creo. Aún te amo a pesar de que ya las cosas, todas las cosas han perdido su valor. Todo ha desaparecido. Tú desayunas, me das un besito, te vas, regresas tarde, sales a correr, y comes viendo la tele. Entonces yo no existo y ya para mí no hay más que aceptar que todo acabó. Cada cosa ha muerto, cada molécula se ha desligado de la otra, cada átomo se ha desintegrado, y todos ellos van diluyéndose en una confusión de nubes electrónicas de donde salen violentamente los neutrones y los protones. Cada unidad había sido una escultura de arena húmeda que ahora ya seca se ha desmoronado, y cada grano de arena se ha desfigurado hasta que ya no queda ni siquiera polvo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No existe el televisior que ves, no existe tu sillón ni las estrellas ni la noche. Los objetos son solamente recuerdos en mi memoria. Mi memoria es eso que lo retiene todo, que cuenta todo y por eso todo existe por medio de mí. No hay más.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En este instante solamente existo yo. ¿Me oyes Diego? ¿Me llegas a percibir? Yo soy lo único que se separa de la nada. No sé nada ya de ti. Te has diluido como todo el resto de átomos del universo. Estoy casi segura de que solamente puedes vivir mediante mí. Yo soy todo lo que hay ahora. Quisiera que también lo fueras tú.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-2698942701070672594?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/2698942701070672594/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=2698942701070672594' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/2698942701070672594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/2698942701070672594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/07/lista-de-cosas-para-no-comprar.html' title='LISTA DE COSAS PARA NO COMPRAR'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-6087042619082567017</id><published>2009-07-03T15:35:00.000-07:00</published><updated>2009-09-08T22:11:26.315-07:00</updated><title type='text'>MEMORIA DE OTRA PIEL</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SlF_PgkbkOI/AAAAAAAAAJQ/h8ftS3QBrpM/s1600-h/Memoria+de+otra+Piel.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5355201336337731810" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 228px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SlF_PgkbkOI/AAAAAAAAAJQ/h8ftS3QBrpM/s320/Memoria+de+otra+Piel.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Abrí los ojos. No podía ver. Sentía un frío repentino. Me encontraba en una pose rara, semirecostada sobre una superficie dura cubierta de terciopelo. Mientras pestañeaba pude darme cuenta de que no tenía ropa. Escuchaba ruidos conocidos y confusos, demasiadas cosas a la vez. Clicks de cámaras fotográficas, una máquina de humo artificial, gente que daba órdenes, pasos. &lt;em&gt;Ché, ¿podés dejar de pestañear de esa manera? ¡Maquishaje! ¡Este chico de maquishaje, dónde está?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Trataba de simular. Seguía sin ver pero no quería parecer loca. Me moría por preguntar en dónde estaba y todo lo demás, pero sabía que era una situación extraordinaria. Buscaba una explicación. Tenía que encontrarla. Recordaba quién era y qué había estado haciendo los segundos previos a este... incidente, a esta sensación.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Ché, ¿le arreglaste a Maro la picazón en los ojos?&lt;/em&gt; Seguía hablando aquella voz sin cuerpo, desde algún punto de ese espacio aún lechoso, inasible.&lt;em&gt; Ché, sho creo que con unas gotas es suficiente, ¿eh? Vamo, vamo que no hay tiempo. ¡El tiempo nos come a todos!&lt;/em&gt; Seguían las instrucciones del director o del fotógrafo, no lo sabía. Una mano entre delicada y firme me sujeta entonces del cabello. Me dice &lt;em&gt;a ver, mantén los ojos abiertos, no pestañees, ¿okey?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El codo de este chico ha rozado mi busto. Siento algo inusual cuando me toca, se me erizan los pelos. Pero más extraño me es el &lt;em&gt;okey &lt;/em&gt;con el que respondo. No es mi voz.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Caen las gotas. Pestañeo y recobro la vista. Sigo posando como se me indica. Al fotógrafo, sí, era su voz la que escuchaba, quien también es el director de cámara, lo logro ver. Eres tú. Eras tú pero no me recordabas. Al menos no como yo era antes. Eras tú y también pensabas que eras ese director, y que yo era esa modelo. Maro.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Temo mirar mi cuerpo. Por momentos, entre la maquinaria escénica que me rodea, veo mis piernas, mi pecho, mi abdómen. Todo ha cambiado. Mi piel se siente suave. Está más oscura; mi busto es más pequeño. Ahora, por los comentarios, entiendo que soy famosa. Soy una deportista. Por eso los músculos, las piernas duras.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Cómo habrá pasado todo esto? En mi mente una batalla. Seguramente así empiezan las migrañas. Por fuera trato de parecer familiar a la situación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una asistente se me acerca con una botella de agua y una bata. Resulta que es mi asistente. Se llama Angie. Me cubre. Tú vienes y me das un beso. Me dices que ha sido una gran sesión de fotos, que ese reportaje va a ser lo máximo, y todo lo que se suele decir, supongo, incluso esa falacia de que las fotos han sido cuidadas y que todo es de muy buen gusto. Angie asiente y me mira feliz. Parece que me quiere. Y en verdad parece que no me reconoces. Sin embargo, es indudable que te gusto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Angie me lleva al camerín y me ayuda a vestirme. No sé bien qué hacer, pero como me doy cuenta de que puedo confiar en ella, lo hago. Sin embargo, me guardo de decirle la verdad. Empiezo, &lt;em&gt;Angie, ¿hace cuánto que trabajas para mí?&lt;/em&gt; Me contesta, &lt;em&gt;ya casi tres años, Maro...&lt;/em&gt; Ladea un poco la cara, afina la vista y continúa:&lt;em&gt; Te veo rara. Me asustas, ¿pasa algo?&lt;/em&gt; Veo en sus ojos cierto brillo, en realidad es una buena chica. Prosigo, &lt;em&gt;lo que te voy a decir es solamente para ti. Y quiero que hagas exactamente lo que te voy a pedir.&lt;/em&gt; Ella asiente. Parece que un pequeño temblor le recorre el cuerpo pero se entereza. &lt;em&gt;No vamos a ir a una clínica, pero me han drogado.&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Sé quién es, sé qué tipo de droga es y que voy a estar bien, confía en mí, pero en este momento todo está borroso.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me veo forzada a darle esa explicación porque cuando lleguemos a donde vivo, o sabe Dios dónde, a donde se dirigía la tal Maro, no reconoceré nada.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debía ganar tiempo. Debía descubrir en quién podía confiar. Proseguí con ese plan, sin poder contar con nadie, hasta que yo misma pude memorizar la vida de Maro, una vida que aparecía ante mí en su diario, en su blog, en los comentarios de los fans, en las cartas de sus padres ya fallecidos. En sus ex novias, algunas de las cuales llamaban de vez en cuando. Nadie parecía notar la diferencia. Pero yo, igual, tendía a dudar de todo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Y yo? ¿Qué sería de mi vida? ¿En quién podía confiar? ¿Cómo podría regresar?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Durante las primeras semanas me despertaba varias veces en la noche pensando que era yo otra vez. Me tocaba el pecho, la piel de los brazos, las piernas, y quería creer con todas mis fuerzas que vivía en una pesadilla. Me forzaba durante minutos a despertarme, y cuando gemía en mis llantos no era yo, y cuando me iba al baño a mojarme la cara era a otra a quien tocaba. Y yo sentía su cuerpo como si fuera mío, y no me podía encontrar. Y era la dueña de su vida... ¿Maro sería la dueña de mi vida? ¿Debo corregirme y decir &lt;em&gt;de mi vida anterior&lt;/em&gt;?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿En quién confiar? Solamente podía pensar en ti. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Solo en ti.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces, ya casi al mes de haber pasado la sesión de fotos, ya cuando el artículo famoso estaba por salir, cogí esto como pretexto y te llamé. Alagado, aceptaste venir pronto. Tu avión llegó muy temprano al día siguiente. Desayunamos. No necesitamos decir mucho. Hicimos el amor. Lo hicimos mejor que antes. Nos miramos más largo que antes. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como Maro y Julián todo encajaba mejor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Te lo diría? ¿Confiaría en ti? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Te quedaste un tiempo conmigo. Ambos suspendimos todo trabajo hasta que al final cambiamos de vida y nos casamos. Todo estaba bien por un lado. Por el otro, mi paranoia crecía. Me atormentaba pensar que todo esto lo habías planeado tú, que todo lo habías hecho sabiendo las consecuencias, que te querías vengar de mí así, convirtiéndome en lo que yo más había detestado, provocándome placer con todo ello a lo cual me había negado antes por convicción.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Julián. Julián y Maro.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo estaba bien. ¿Te lo contaba? ¿Y si nada cambiaba? ¿Si terminaba en una clínica y nada cambiaba? O mejor no. Quizá debía vivir este juego, o este sueño. Aprenderlo como si eso fuese la vida real. Pues, ¿para qué hacerme problemas? Decidí callar, decirme, &lt;em&gt;vamos, me compro el cuento. Me lo creo. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con un esfuerzo mínimo, solamente con proponerlo, la paranoia se fue.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Olvidé mi nombre. Olvidé todo. Me dediqué a ser Maro plenamente, a sentir todo eso como mío.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta esa noche que desperté.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sentí algo extraño, como cuando uno duerme, abre los ojos y se ve flotando a sí mismo pegado al techo de la habitación. Algo así pero al revés.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tú seguías siendo Julián. Y yo... Yo era la de los segundos previos a este relato. La que había sido toda la vida desde que había empezado a tener memoria. La que no podía sino pestañear ya casi al final de esa sesión de fotos. Un poco más alta, un poco más flaca, mi piel traslúcida, intocable. Sin ropa como esa vez, pero vestida, al fin, de algo etérico.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y lo comprendí todo. Incluso comprendí que en la siguiente oportunidad, ya no recordaría nada.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-6087042619082567017?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/6087042619082567017/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=6087042619082567017' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/6087042619082567017'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/6087042619082567017'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/07/pociones-para-matar.html' title='MEMORIA DE OTRA PIEL'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SlF_PgkbkOI/AAAAAAAAAJQ/h8ftS3QBrpM/s72-c/Memoria+de+otra+Piel.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-1546960572988525665</id><published>2009-06-29T13:17:00.001-07:00</published><updated>2010-03-24T22:17:58.592-07:00</updated><title type='text'>PROFECÍA // Sobre mi estrategia narrativa y su manifestación en el universo</title><content type='html'>&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" http-equiv="Content-Type"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Word.Document" name="ProgId"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 12" name="Generator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 12" name="Originator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;link href="file:///C:%5CUsers%5CUrsula%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CUsers%5CUrsula%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx" rel="themeData"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CUsers%5CUrsula%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml" rel="colorSchemeMapping"&gt;&lt;/link&gt;&lt;style&gt;&lt;!-- /* Font Definitions */ @font-face	{font-family:"Cambria Math";	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;	mso-font-charset:1;	mso-generic-font-family:roman;	mso-font-format:other;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:0 0 0 0 0 0;}@font-face	{font-family:Calibri;	panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4;	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:swiss;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal	{mso-style-unhide:no;	mso-style-qformat:yes;	mso-style-parent:"";	margin-top:0cm;	margin-right:0cm;	margin-bottom:10.0pt;	margin-left:0cm;	line-height:115%;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:11.0pt;	font-family:"Calibri","sans-serif";	mso-ascii-font-family:Calibri;	mso-ascii-theme-font:minor-latin;	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-hansi-font-family:Calibri;	mso-hansi-theme-font:minor-latin;	mso-bidi-font-family:"Times New Roman";	mso-bidi-theme-font:minor-bidi;	mso-fareast-language:EN-US;}.MsoChpDefault	{mso-style-type:export-only;	mso-default-props:yes;	mso-ascii-font-family:Calibri;	mso-ascii-theme-font:minor-latin;	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-hansi-font-family:Calibri;	mso-hansi-theme-font:minor-latin;	mso-bidi-font-family:"Times New Roman";	mso-bidi-theme-font:minor-bidi;	mso-fareast-language:EN-US;}.MsoPapDefault	{mso-style-type:export-only;	margin-bottom:10.0pt;	line-height:115%;}@page Section1	{size:612.0pt 792.0pt;	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;	mso-header-margin:36.0pt;	mso-footer-margin:36.0pt;	mso-paper-source:0;}div.Section1	{page:Section1;}--&gt;&lt;/style&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;No, no las películas. La vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;La vida es así. Una escribe un cuento, cree inventarse unos personajes, cree haber creado una historia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Supongamos que escribo sobre un chico que se llama David. David tiene 32 años, es, vamos, aunque no lo parece, menor que yo, y aún así tiene esa onda interesante de alguien que ha sabido vivir. Es guapo, no sigue una moda al vestirse pero todo le queda bien. Habla lo justo. Anda solo. Y, ¡adivina qué! Anda en moto. Una moto genial. No sé la marca, &lt;i&gt;Honda&lt;/i&gt; probablemente. Soy mala para identificar esas cosas. Marcas, diseñadores, autores, pintores. Los conozco por sus obras, creo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;En el cuento yo me llamo Cristina. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Cristina y David. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;No son nombres redundantes, no son disonantes. Podrían formar una buena pareja eventual de cuento. Cristina tiene ciertas características mías, pero es lo suficientemente distinta como para que al lector que me conoce le quede la duda. Veamos. Es vegetariana, igual que Lena. Miope, monta bici, 35 años, peeeeero es bióloga. ¡Ah! Bueno, bióloga no. Hay gente que sabe que primero estudié biología. Tiene que ser de otra profesión que yo conozca pero con la cual no me relacionen. ¿Pintora, como mi hermana? Quizá sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Entonces empiezo a relatar la historia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Unos chicos juegan fútbol en el parque mientras Cristina se propone organizar el desorden. Tú eres Cristina y te acabas de mudar a la casa que has heredado de tus padres. Te acabas de divorciar. &lt;i&gt;El divorcio y una casa por reordenar, sucia, con muebles por rescatar, objetos por botar y objetos por comprar son la mejor combinación&lt;/i&gt;, piensas sarcástica. Te pones a limpiar. Aún no te has comprado un equipo de sonido y &lt;i&gt;ni hablar de poner música en la laptop. Se malograría de tanto polvo&lt;/i&gt;. Lo único que se escucha fuera del traqueteo de muebles son las voces de los niños y las patadas a la pelota. Y ¡zás! Un pelotazo en la ventana. Parece que tiene un vidrio muy resistente, pues no se ha hecho más que unas rajaduras. Los niños huyen pero una aparición celestial que ojalá sea un vecino –Cristina, o sea, tú, esperas con todas tus fuerzas que sea tu vecino-, con un gesto canchero se hace cargo de los muchachos, logra que vayan a disculparse contigo y ver cómo se resuelve todo eso. Los chicos se van y él se presenta. &lt;i&gt;Me llamo David&lt;/i&gt;, dice, y para cuando está pronunciando la primera &lt;i&gt;d&lt;/i&gt; tú ya tienes el corazón de corbata. Evidentemente le gustas. &lt;i&gt;Peeeero, me acabo de divorciar&lt;/i&gt;, te dices como si el repetir este &lt;i&gt;mantram&lt;/i&gt; te fuese a sacar de un lío oscuro. &lt;i&gt;¿Está bien esto? Se parece mucho a ese cuento en el que Laura batallaba contra Rojo.&lt;/i&gt; Es decir, David es interesante y todo pero es obvio que Cristina no debe estar con él. No debes estar con él. ¿Por qué? Mejor sería preguntar &lt;i&gt;para qué&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Los momentos son ínfimos, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;recuerdas haber escrito hace poco en tu laptop, al pie de la foto de tu último cuadro&lt;i&gt;. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Existen.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;De pronto ya no existen. Se han ido. Todo lo que queda de ellos se ha registrado en la memoria, y ella los ha percibido, los ha visto desde su ángulo particular, los ha moldeado, y así se los guarda. Ese objeto llamado recuerdo se va transformando en un ser en sí mismo, en un ser que quizá llegue a tener una vida, o que termine por esfumarse como su propia condición lo prescribe. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Ser nada. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Bueno, Cristina, puedes ser odontóloga si se quiere, pero es obvio que sufres de existencialismo, o sabe Dios qué. Posees una membrana filosófica a fin de cuentas. Una manera de ser que te engancha justamente a David. Para entonces ya lo sabes, ya Cristina lo sabe porque han conversado un poco, lo suficiente, y él la ha invitado a dar un paseo en moto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;S&lt;i&gt;i hay ese enlace, entonces, ¿por qué no? ¿Por qué no abandonarse a los momentos, dejarse ser el esclavo feliz al que todo ser humano envidia? Atado, confinado, con una gran sonrisa tatuada en la cara. Así como es, hasta que todo termina.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Ambos han salido de paseo, tomaron un helado, conversaron más, bastante más, y luego David te ha llevado a tu nueva/vieja casa. Aún están sobre la moto. Él ha parado pero tú no te decides a bajar, mucho menos a soltarlo. No quieres seguir adelante, no quieres seguir más allá del estado actual de las cosas, y precisamente por eso te aferras a ese segundo. Te aferras a él como si la moto estuviera a toda marcha. Él te toma una mano, la acaricia. Voltea y ves sus ojos. Profundos. Verdes como los tuyos. Te va a besar. Entonces recibo un archivo por &lt;i&gt;messenger&lt;/i&gt;. Me llega un cuento que un amigo escritor me comparte. Se llama &lt;i&gt;Sharpness&lt;/i&gt;. No, mi amigo no se llama así, es el nombre del cuento. Paro de escribir y leo. En él algo me hiela. Su protagonista besa a otras chicas delante de su novia. Cuando la novia decide hacer lo mismo, él la deja. &lt;i&gt;Mierda&lt;/i&gt;, pienso. Se me sobrecoge el corazón. Miro los árboles mediante el vidrio rajado y sucio de mi ventana. Los veo pero estoy recordando. Recordando a alguien que ha besado pero que no me va a perdonar si beso yo. Si beso otra vez. ¡La vieja injusticia!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;No puedo terminar el cuento. Dejo a David y a Cristina en ascuas. Nadie sabe qué va a pasar con ellos pues lo he colgado tal cual está en mi blog. No me aguanto y limpio mi ventana. Mañana veré cómo reparar el bendito vidrio. Me baño, me visto, me trato de poner regia porque sí, y bueno, obviamente tengo que salir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Ya me bañé y me puse regia. Voy a comer rico. Voy a comer sola, a pensar en otra cosa que no sea ese chico a quien le digo que lo amo y no vuelvo a saber de él. A sentir el sabor de la arúgula, de alguna salsa gourmet agridulce. Un postre y un buen café.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Llego al Hierbabuena. Hay una moto negra, brillante, enorme, totalmente mi tipo de vehículo, estacionada a un lado de la entrada. &lt;i&gt;Pronto yo misma tendré una muy parecida&lt;/i&gt;, me digo. Llego a mi mesa, y hago inmediatamente mi pedido porque he venido con ganas de esa ensalada que tanto me gusta, y de un vino caliente. A los pocos minutos alguien que sale del baño se sienta en la mesa contigua a la mía. Es demasiado guapo. Pelo largo en una cola, alto, me encanta cómo se viste. Me animo a mirarlo. Sus ojos son como los míos. Me dice, &lt;i&gt;hola, me llamo David. Te pareces mucho a una amiga muy querida que perdí hace tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Yo bajo la mirada. Sonrío. Mi corazón late tan fuerte que mi pecho ha comenzado a latir también. Es to-tal-mente &lt;i&gt;mi&lt;/i&gt; tipo. No puedo sino contestar la siguiente pavada:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;¿No se llamaría Cristina?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Me dijo que sí. Y bueno, lo demás ya se puede saber. Compartimos la misma mesa, tan cerca que compartimos el aliento. El olor -todo olor- es algo que tiene que estar siempre bien o no pasa nada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Todo estaba bien. Muy bien.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Después de una vuelta en moto, una larga conversación frente a un par de helados, &lt;i&gt;mi &lt;/i&gt;David me llevó a casa. Fue un encuentro de esos que te dejan deseando que mañana llegue rápidamente y que toda esa vida que queda sea un largo y hermoso paseo. Juntos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Ahora solamente tengo un problema. ¿Cómo acabo con tu historia, Cristina? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;El blog se ha quedado con la imagen estática de una mirada compartida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Un cuadro que cada quien arma a su manera. Algo más consistente que un recuerdo, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;piensas sobre esta situación a la cual debemos volver. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Él se había acercado para besarte. Nada más oportuno que la interrupción de mi amigo por el &lt;i&gt;messenger&lt;/i&gt; para duplicar indefinidamente ese instante, como la pintura colgada en la pared de mi cuarto, un motivo que bien podrías haber pintado tú. Como una historia que no quiere terminar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Indecisa, prefieres que todo quede ahí. Prefieres romper con las reglas del universo sometido al tiempo, o las del tiempo sometido al universo. Prefieres vivir en el placer del instante eterno que por eso mismo ha dejado de ser un instante, se ha burlado de la cuarta dimensión y, hasta que exista este mundo, habrá un beso que aún no se da, un beso que siempre queda como una posibilidad, como algo que puede ser bello hasta el infinito. Ese cuadro es la belleza en sí misma. Quizá ése sea el final. Quizá David y tú no se merecen menos, no se merecen el movimiento, la inestabilidad constante. &lt;i&gt;¿Para qué seguir la cadena de instantes que se agota inevitable hasta el fin de los cuerpos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Hasta ser nada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Nada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Yo debo decidir por ti. Pero no puedo hacer algo distinto de lo que tú misma has imaginado. No puedo no respetar tu decisión de infiltrarte del tiempo hacia lo eterno porque ya no serías Cristina, &lt;i&gt;mi&lt;/i&gt; Cristina. No desisto. Voy a tu interior y veo la belleza oscura de un impulso nacido del miedo. &lt;i&gt;Todo termina. Estamos sujetas al tiempo&lt;/i&gt;. Tus ojos vuelven a respirar. Dejas que él se acerque. Ahora todo sigue su curso. Ésa es tu última foto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Sin dejar de sorprenderme, cierro la laptop. Puedo sentirle un sabor dulce al aire del cuarto. Me recuesto en el sillón y mirando a los árboles, les hago preguntas. Entretanto, se va evaporando la puerta de mi cuarto, la escalera, la alfombra de la sala, mi bici y la moto de David. Todo pierde consistencia. De esa sustancia humosa que queda flotando, se forma una realidad tangible. ¿Es esto lo que yo acabo de hacer? Lo sé y no lo sé. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Me gustas Cristina. Mañana volveré a escribir sobre ti.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-1546960572988525665?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/1546960572988525665/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=1546960572988525665' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/1546960572988525665'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/1546960572988525665'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/06/profesia-premonicion-o-presagio.html' title='PROFECÍA // Sobre mi estrategia narrativa y su manifestación en el universo'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-2849656660015207865</id><published>2009-06-28T21:44:00.001-07:00</published><updated>2009-06-28T22:17:21.319-07:00</updated><title type='text'>Una despedida más</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A veces, los encuentros duran tres veces por semana, tres horas cada vez. Dos semestres seguidos. Entonces las jerarquías del universo se hacen patentes. Es ahí cuando, a la manera socrática o platónica, más o menos, el conocimiento se vierte del jarro a los vasos. El profe se para, se sienta, escribe, pone películas, habla continuamente, cuestiona, critica, hace pensar, deja figuras flotando como plumas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hay que ser cazadores de plumas. Ornitólogos. Colgar el &lt;em&gt;mist&lt;/em&gt; entre los árboles. Atrapar pajarillos con sumo cuidado. Se los observa. Igual que a las plumas. Saber su peso, que es casi como el aire, algo que pesa aunque uno lo suele olvidar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De pronto, esos dos semestres acaban. Se esfuman las tres veces por semana. Se van los compañeros que hablan, los que prefieren escribir, los que critican mal, los que necesitan jodido habitar el Larco Herrera. Se proponen cosas. Un almuerzo. En el almuerzo se proponen cosas. Encuentros. Charlas. Talleres. Escribamos. Seamos los jarros. Escalemos esa espiral jerárquica. Quizás ya para algunos acabaron las clases. Todo es para mejor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Foto. Muecas. No se pueden evitar cuando uno nunca sale bien.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Despedida. Chelas extra. Despedida final.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Alguien me deja en mi casa. Alguien que ha sobrevivido, que como cada uno de nosotros tiene una historia propia y muchas para contar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Escribamos, pues.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Arranca el carro y entonces sí ha acabado todo... ¿No?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El sacerdocio. Sí. Eso es.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora lo sé. Solamente ahora.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi llave abre la puerta. No, no es mi casa. Entro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces sé que tengo que estar como se han estado siempre los de nuestra especie. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Solos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-2849656660015207865?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/2849656660015207865/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=2849656660015207865' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/2849656660015207865'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/2849656660015207865'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/06/una-despedida-mas.html' title='Una despedida más'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-3273909330631204601</id><published>2009-06-13T14:04:00.000-07:00</published><updated>2010-01-18T21:00:31.352-08:00</updated><title type='text'>LAS DIOSAS VAN EN MOTO</title><content type='html'>&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" http-equiv="Content-Type"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Word.Document" name="ProgId"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 12" name="Generator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 12" name="Originator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;link href="file:///C:%5CUsers%5CUrsula%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CUsers%5CUrsula%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx" rel="themeData"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CUsers%5CUrsula%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml" rel="colorSchemeMapping"&gt;&lt;/link&gt;&lt;style&gt;&lt;!-- /* Font Definitions */ @font-face	{font-family:"Cambria Math";	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;	mso-font-charset:1;	mso-generic-font-family:roman;	mso-font-format:other;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:0 0 0 0 0 0;}@font-face	{font-family:Calibri;	panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4;	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:swiss;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal	{mso-style-unhide:no;	mso-style-qformat:yes;	mso-style-parent:"";	margin-top:0cm;	margin-right:0cm;	margin-bottom:10.0pt;	margin-left:0cm;	line-height:115%;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:11.0pt;	font-family:"Calibri","sans-serif";	mso-ascii-font-family:Calibri;	mso-ascii-theme-font:minor-latin;	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-hansi-font-family:Calibri;	mso-hansi-theme-font:minor-latin;	mso-bidi-font-family:"Times New Roman";	mso-bidi-theme-font:minor-bidi;	mso-fareast-language:EN-US;}.MsoChpDefault	{mso-style-type:export-only;	mso-default-props:yes;	mso-ascii-font-family:Calibri;	mso-ascii-theme-font:minor-latin;	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-hansi-font-family:Calibri;	mso-hansi-theme-font:minor-latin;	mso-bidi-font-family:"Times New Roman";	mso-bidi-theme-font:minor-bidi;	mso-fareast-language:EN-US;}.MsoPapDefault	{mso-style-type:export-only;	margin-bottom:10.0pt;	line-height:115%;}@page Section1	{size:612.0pt 792.0pt;	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;	mso-header-margin:36.0pt;	mso-footer-margin:36.0pt;	mso-paper-source:0;}div.Section1	{page:Section1;}--&gt;&lt;/style&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Lena mantenía fija su mirada en ella. Estaba en el asiento central de la primera fila del auditorio. Estaba justo frente al pupitre del profesor. Frente a Charo. Para ella, Lena es ese cliché andante que todos los estudiantes del conservatorio deben evitar. Su corte de pelo a lo Joan Jett, sus casacas negras, no de cuero porque es vegetariana, sus jeans rotos, su moto… &lt;i&gt;¡Por Dios! ¿Quién anda en moto en estos tiempos?&lt;/i&gt; Pero lo que más, más le molesta, son sus aires al intervenir en clase. Por desgracia para Charo, no lo hace mal. &lt;i&gt;No lo hace mal en absoluto&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;A Charo le cuesta demasiado mantenerse ecuánime en esa situación. Tiene que concentrarse con mayor esfuerzo, controlar la tembladera de las manos para agarrar el plumón o para colocar las láminas en el retroproyector. &lt;i&gt;No debería venir. ¿Para qué viene?&lt;/i&gt; &lt;i&gt;Ya tiene su banda de rock, ya es famosa, vamos, para lo que se puede tener de fama en este país. ¡Carajo! Otra vez ese dolor&lt;/i&gt;. Sin dejar de dar la clase, mete la mano al maletín que ha colocado bajo su asiento. Encuentra rápidamente su pastilla, coge su frasco de agua y la absorbe de un solo trago. &lt;i&gt;La salvación&lt;/i&gt;. Ahora dará una buena clase. Nadie notará su frustración. Nadie sabrá que hay alguien que la jode, que la volvió insomne. Alguien por quien sufre de migraña.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;Charo concluye su clase y deja tarea. Es tan buena calculando los tiempos que apenas ha dicho la última palabra, suena el timbre de cambio de hora. Debe salir rápido, como siempre, para evitar las preguntas y los comentarios de esos alumnos impertinentes que, aunque saben que con ella solamente se puede tener contacto por E-mail, no pueden controlarse y la abordan.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;Todo el mundo se dirige por el pasillo hacia la escalera central que lleva al comedor y a la salida. Eso la tranquiliza pues lo único que hay en la dirección opuesta es la sala de profesores. Se sienta, va a servirse un anís, unas galletas, leer el periódico. Va a tomarse el tiempo necesario para no encontrarse con nadie al salir. &lt;i&gt;Felizmente la biblioteca y las salas de ensayo quedan del otro lado de la facultad. &lt;/i&gt;Ésa era la idea recurrente de cada día, sin la cual no podría irse, sintiéndose segura, de aquel salón. Ese pensamiento era su arma en la cartera, su &lt;i&gt;spray&lt;/i&gt; de pimienta, su guardaespaldas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;Llama al ascensor. Apenas entra, una música ambiental llena su atmósfera, agranda el espacio.&lt;i&gt; El guardián que trabaja a estas horas siempre pone rock de los setentas. ¡Dios! ¡Es la única banda que ha valido la pena en el mundo! &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="EN-US" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;And as we wind on down the road&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="EN-US" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;, Charo cierra los ojos,&lt;i&gt; our shadows taller than our souls&lt;/i&gt;. No puede evitarlo, empieza a cantar la canción. &lt;i&gt;There walks a lady we all know&lt;/i&gt;, se va a abrir la puerta del ascensor, &lt;i&gt;who shines white light and wants to show.&lt;/i&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Charo abre los ojos, &lt;i&gt;how everything still turns to gold,&lt;/i&gt; se está abriendo la puerta y deja ver al frente la figura oscura de la llanta de una moto. Sin pensarlo, Charo presiona el botón para cerrar y regresa a su piso. &lt;i&gt;¡Diablos! Esa maldita mocosa otra vez&lt;/i&gt;. La canción se difumina. El ascensor se achica. Un bochorno la invade. Se acomoda los lentes que se le han resbalado, siente una necesidad muy fuerte de quitarse el sobretodo. &lt;i&gt;Voy a tener que dar toda la vuelta a la facultad para llegar a mi carro. No verla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Ha llegado a su casa. Sus padres han vuelto a escoger los sitios bajo los árboles. Entonces a ella le toca parquear en el descampado, donde solamente hay pasto y flores, frente a la puerta de su casa. Baja y mientras se acerca, ve su cuerpo caminando hacia ella misma, una Charo difusa y clara al mismo tiempo, una Charo que vive en el vidrio impecable de la puerta de su casa. Por primera vez, se observa. Nunca se había visto así. Vuelve el bochorno pero esta vez no hay nada más que se pueda quitar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;¿Quién es esa mujer de lentes de marco negro, de ropa aburrida, de pelo mal agarrado en una cola? ¿Quién es ésa que está frente a mí con un típico maletín de profesor? De nerd…&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Un ronroneo conocido le altera el corazón. No quiere voltear. Sabe quién es.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;El ronroneo se estaciona en la vereda, detrás de ella. Desde allí, suena una melodía, notas que son más que una voz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;¡Hola, Charo!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;¡Carajo, me llama por mi nombre! ¿Quién se cree ésta?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Señorita Camacho, ¡qué sorpresa!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;, repone Charo al voltear, rogando que no se le note el sudor frío bajándole los anteojos, el corazón de corbata.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Lena sonríe. Comprende el código.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Una pena&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;, le contesta.&lt;i&gt; Si me hubieses dicho &lt;/i&gt;Lena&lt;i&gt; te hubiese invitado a pasear. Pero todavía eres mi profesora… Supongo que no es el momento&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Luego le da un rápido bajón al clutch, le manda un beso volado y desaparece entrando en las sombras a las que pertenece, con ese ronroneo tan sugestivo, con esa frase que no llegó a oír porque el ascensor se cerró rápidamente, to be a rock and not to roll.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Charito, ¿pasa algo?,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt; salieron un par de lentes iguales a los de ella por la ventana, con una cola despeinada por la almohada, y canas. Incontables y tupidas canas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;No mamá, una alumna que vive por acá me saludó.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;¿Cómo? ¿Una mujercita en moto? Ya no me puedo sorprender por nada, hija. Te dejé tu lonchecito listo, ¿ah?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Ya entro, ma, gracias.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;¡Mierda!,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt; pensó. Su Charo del vidrio la miraba perpleja desde una morgue. &lt;i&gt;¿Qué cosa es eso frente a mí? ¡Por la concha de su madre!,&lt;/i&gt; y esto lo dijo tan alto que se volvió a abrir la ventana del cuarto de sus padres. Antes de escuchar otro &lt;i&gt;Charito&lt;/i&gt; se apuró. Entró furiosa. Le sobrevino un mareo. Las imágenes de su vida pasaban como un tren ante ella, a toda velocidad, como si estuviese por morir. Todo giraba rápido, como los radios invisibles en las ruedas de una moto veloz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Taquicardia. Hiperventilación. Bochorno. Corrió al lavabo, abrió la llave de agua y metió su cara para beber rápido toda el agua que podía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Todo paró. Se sentó; respiró profundamente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;A solo unas cuadras, la moto rugía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Hoy mismo dejo de ser&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt; Charito&lt;i&gt;.&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-3273909330631204601?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/3273909330631204601/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=3273909330631204601' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/3273909330631204601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/3273909330631204601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/06/las-diosas-van-en-moto.html' title='LAS DIOSAS VAN EN MOTO'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-8484836690211181100</id><published>2009-06-06T07:54:00.000-07:00</published><updated>2011-11-30T09:28:53.751-08:00</updated><title type='text'>¿SOMOS ALGO, MAURICE?</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rafaela entró por la cocina y cerró la puerta tras de sí. Esta vez no prendió la luz. Quería escuchar algo. Nada. Nada aparte de ese ruido constante que tiene siempre en los oídos cuando necesita sentirse sorda, encontrarse con sus pensamientos, alejarse del hecho contundente de su total falta de concentración en los momentos propuestos. Empezó a caminar. ¿Qué tan bien conocía su casa? ¿Se tropezaría con algún mueble? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los cuchillos deben estar más o menos a diez centímetros de mi mano derecha. A ver… Sí, aquí están.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Maurice, te adoro, piensa Rafaela con un vacío en el pecho, o más bien, un dolor que lo llena, mientras siente el mango del machete. Maurice tenía toda una teoría sobre la percepción que nace de una corriente psicológica muy en boga a mediados del siglo pasado, la Gestalt. En su Fenomenología de la Percepción no existe un sujeto, idea ya ampliamente superada pues el sujeto supone un saber universal inherente a cada persona, lo que da obligación moral para actuar correctamente ante cualquier situación. Un sujeto está, de hecho, sujeto a algo. Ahora se habla de perspectivas. La perspectiva elimina las categorías con las que el individuo, como se creyó hasta el fin de la modernidad, venía a entender el mundo, y permite comprender al ser humano como alguien enteramente social que es a partir de su entorno, que es a partir de eso que lo vio crecer, lo alimentó, le dio cariño o lo dejó solo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rafaela no ha dejado de sentir la madera lisa insertada de metal por algunos lados en los mangos de los cuchillos. Trataba de recordar la ubicación de los muebles y se reía de Maurice. Maurice Merleau-Ponty. ¿Existirás en algún tipo de cielo astral, en algún infierno? ¿Existirás solamente en nuestros libros con nosotros? ¿Existes, Maurice?&lt;br /&gt;Desistió. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Eso del cuerpo habitual funciona únicamente con la luz prendida, a menos que uno sea ciego o esté  atento a los detalles del universo de manera constante. El cuerpo habitual. Es la memoria impresa en el cuerpo, impresa en la conducta general de un ser humano debido a la constante práctica. Aristóteles. Pero yo no funciono así. ¿Había alguna parte en La Fenomenología que decía que uno podía recorrer su casa de memoria con la luz apagada? Solamente recuerdo que uno se tropezaba con los muebles durante los primeros días luego de que se los había cambiado de lugar, hasta que uno se rehabituaba a lo nuevo. Entonces lo nuevo se anula. No existe.&lt;br /&gt;Me voy a sentar. ¡Ay, qué rico! ¡Qué bueno que no tengo tele!, perdería mi tiempo fatalmente. Perder el tiempo. ¿Perder el tiempo ante qué? ¿Qué hay después de todo esto? ¿Acaso debo ponerle sentido a las cosas? ¿Acaso debo ignorar que no sé nada en realidad, que todo es producto de la especulación, que el ensayo-prueba-error, que las estadísticas, que todo es un intento material por dar una explicación material a la existencia? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Solamente soy un animal. Si las cosas son así, no hay forma. Soy eso. Un animal que cree que tiene una vida. Un ser que teme perder el tiempo. Si esto tiene sentido solo para mí, acabo de entrar a una casa que no existe. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rafaela se para. Prende la luz. Agarra un cuchillo. Lo acerca a su mano. La hoja roza la piel de su muñeca varias veces hasta que el epitelio se ve desgarrado y aun no hay sangre. Ese vacío nuevamente le llena el pecho. Deja el cuchillo y se apoya en el borde del lavabo para mirar a través de la ventana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No. No soy un animal. No soy un sujeto, no soy una perspectiva. Tiene que haber algo más. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Maurice, te quiero ver. Quiero saber si te voy a ver. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero todavía no.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-8484836690211181100?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/8484836690211181100/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=8484836690211181100' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/8484836690211181100'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/8484836690211181100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/06/somos-algo-maurice.html' title='¿SOMOS ALGO, MAURICE?'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-3247352148881866192</id><published>2009-05-20T08:37:00.001-07:00</published><updated>2009-05-24T15:24:36.422-07:00</updated><title type='text'>Esa espina</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/ShnH_9p44II/AAAAAAAAAFA/oPSQlXZb2SY/s1600-h/Esa+Espina.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339518734920376450" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 141px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/ShnH_9p44II/AAAAAAAAAFA/oPSQlXZb2SY/s200/Esa+Espina.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los ojos de Lauren siempre brillaban así en esos momentos especiales. La recordaba cuando niña diciéndole cosas en el momento preciso, como el familiar que hace mucho tiempo no tenía. Se despidieron en Pharmax, donde Lauren compró un Drakkar Noir, para un novio nuevo&lt;em&gt;,&lt;/em&gt; y ella un paquete de Evian con un frasco de sus pastillas salvadoras. Mariel la veía alejarse alta, con clase. Su pelo rubio encendía aún más el sobretodo rojo en el que guardaba sus manos del frío. Llegó a su casa y sintió una satisfacción conocida. Algo parecido a haber ganado un premio, al primer sueldo elevado que uno tiene en la vida. A la certeza de que aún hay más de eso por venir. Esa noche dormiría bien.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El momento tan esperado estaba por fin ante ella. Mariel se sumergió en la laguna. El agua la cubría con suavidad de seda, la purificaba. Se abandonaba en la ingravidez. Recordó a los hombres de blanco que la esperaban en la otra orilla. Tenía que cruzar rápido o pasaría lo de siempre. Pisó la grava, empezó a caminar oponiéndose al empuje del agua. Estaba por llegar cuando una mano por detrás le sujetó la cabeza y la hundió violentamente. Aspiraba espuma, braceaba con desesperación, pataleaba como si eso la pudiese asir de algo, como si un movimiento brusco de su pierna pudiese darle oxígeno; su corazón iba a colapsar. Una sombra conocida rompió el agua con decisión: aquella mano la cogió de la ropa y la alzó. Mariel abrió los ojos. Otra vez la misma pesadilla.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Veo que te siguen persiguiendo los mismos demonios&lt;/em&gt;, le dijo David sentado al borde del sofá en un tono suave, en tanto que ponía en su sitio una carta de agradecimiento por la última gala de caridad que ella había organizado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Por qué vienes? No lo entiendo, le respondió, mientras se retiraba las sábanas de encima.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Tu gala fue todo un éxito. Eres algo así como la heroína de muchos pobres. Sin tanta ONG sin embargo, podrían ser más&lt;/em&gt;. Dicho esto, tomó una foto de la cómoda, el retrato de una niña rubia sonriente. Lauren. En su sobretodo lucía una cruz blanca. La miró unos segundos con una sonrisa de medio lado. En lugar de devolverla a su sitio, la volteó.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mariel ya no lo soportaba mucho. Tendía a rechazarlo. Pensaba en las posibilidades de evitarlo, pero sabía que era impotente ante su presencia. Tenía que soplarse siempre sus sermones sobre la búsqueda del sentido de la vida, sobre la importancia real de no ser más que animales sofisticados que buscan trascender la materialidad dentro de la materialidad misma. Un pensamiento más como ese y aparecería su condenada migraña: no la dejaría en paz. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Jamás lo entendería. Un hecho, jamás. Hubo un tiempo en el que dejaba buena parte de su vida por escucharlo, por soñar con él, por entregarse a la tarea inútil de conquistarlo. Había dejado de importarle el misterio de su figura, tan fuerte, pero alargada como una hoja de pino, como una espina. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El atisbo de un dolor de cabeza la hizo volver a taparse.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;David se frunció de cejas. Se llevó un dedo a los labios, como cerrándolos, y apoyó su codo en el otro brazo. Caminó hacia la ventana, y mientras Mariel se vestía, continuó: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Ya es un poco tarde, ¿no crees?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Quieres dejarme en paz, por favor?&lt;/em&gt; Se sentó de pronto. La mano en la frente pretendía detener en algo ese dolor creciente. &lt;em&gt;Es temprano, en realidad. Temprano para escucharte. No sé por qué sigues viniendo. No sé qué necesitas de mí,. Estoy cansada, cansadísima de este vaivén que no sé adónde me va a llevar, ¿me entiendes&lt;/em&gt;?, le contestó a la vez que abría el primer cajón de su mesa de noche y revolvía el contenido por alguna pastilla. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Mariel, es una advertencia. Muy pronto ya nadie podrá salvarte.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Encontró el frasco. Ni una pastilla dentro. Cerró los ojos tratando de encontrar algo de paz. Intentó darse ánimos. Dirigió su mirada a las fotos que adornaban la pared frente a la ventana. Fotos de los niños que ayudaba, a muchos de los cuales permitía tener buena salud, o buena educación, o simplemente educación, aunque no fuese tan buena. Se preguntaba cómo no iba a funcionar con ella eso de la salvación. Su conducta era totalmente ética, más que eso, pródiga. No podía más con ese dolor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Qué quieren de mí? ¿Qué quieres tú de mí?&lt;/em&gt; decía sin dejar de buscar el frasco que había comprado la noche anterior. &lt;em&gt;No te creo, ¿crees que aún tus palabras valen algo en mi vida?, pues no, no es así. ¡Ya no!&lt;/em&gt; Mariel abría y cerraba cajones como una autómata. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, una certeza en el pecho. Un pálpito. Alguna verdad iba a surgir. Miedo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Nada más una pregunta, preciosa: esa mocosa de pelo rubio, ¿quién es?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ella paró todo en ese instante. Cerró los ojos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En una exhalación le contestó: &lt;em&gt;¡Qué diablos te importa? Pastillas de mierda. Si tuviera una guillotina me volaría la cabeza en el acto.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Golpeó la pared un par de veces. Jadeó en un intento por recuperar oxígeno o lo que fuera. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se rindió. Ahí estaba, tumbada sobre la cama mirando al techo, de antemano vencida por las náuseas que no habían aparecido todavía.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Él ya no estaba dispuesto a soprtar sus dudas. Se tendió a su lado, como cubriéndola. Movió apenas los labios; le dijo: &lt;em&gt;sé lo que ella te ha metido en la cabeza. Sé que te ha convencido para que dejes de buscar, de hacerte fuerte. Te ha dicho que eres libre y que todo está bien. Que todo se perdona. ¿No sabes quién es ella?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los ojos de Mariel se llenaron de terror, un terror que bullía desde su estómago, un terror de fuego, que se disipó tan rápido como vino, con un gesto. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;David le impuso las manos. La imagen de la guillotina más la del frasco que no aparecía, dejaron de ser objetos en el horizonte.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Fue allí que reconoció la mano salvadora del sueño. Fue allí que comprendió por qué la foto de la niña rubia debía desaparecer. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nada era suficiente. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y sí, se estaba haciendo ya tarde. Había que actuar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-3247352148881866192?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/3247352148881866192/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=3247352148881866192' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/3247352148881866192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/3247352148881866192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/05/esa-espina_5586.html' title='Esa espina'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/ShnH_9p44II/AAAAAAAAAFA/oPSQlXZb2SY/s72-c/Esa+Espina.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-1574488333883252516</id><published>2009-05-12T11:01:00.000-07:00</published><updated>2010-01-18T21:03:50.658-08:00</updated><title type='text'>Pero sabe que puedo volver</title><content type='html'>&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" http-equiv="Content-Type"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Word.Document" name="ProgId"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 12" name="Generator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 12" name="Originator"&gt;&lt;/meta&gt;&lt;link href="file:///C:%5CUsers%5CUrsula%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CUsers%5CUrsula%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx" rel="themeData"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CUsers%5CUrsula%5CAppData%5CLocal%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml" rel="colorSchemeMapping"&gt;&lt;/link&gt;&lt;style&gt;&lt;!-- /* Font Definitions */ @font-face	{font-family:"Cambria Math";	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;	mso-font-charset:1;	mso-generic-font-family:roman;	mso-font-format:other;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:0 0 0 0 0 0;}@font-face	{font-family:Calibri;	panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4;	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:swiss;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal	{mso-style-unhide:no;	mso-style-qformat:yes;	mso-style-parent:"";	margin-top:0cm;	margin-right:0cm;	margin-bottom:10.0pt;	margin-left:0cm;	line-height:115%;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:11.0pt;	font-family:"Calibri","sans-serif";	mso-ascii-font-family:Calibri;	mso-ascii-theme-font:minor-latin;	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-hansi-font-family:Calibri;	mso-hansi-theme-font:minor-latin;	mso-bidi-font-family:"Times New Roman";	mso-bidi-theme-font:minor-bidi;	mso-fareast-language:EN-US;}.MsoChpDefault	{mso-style-type:export-only;	mso-default-props:yes;	mso-ascii-font-family:Calibri;	mso-ascii-theme-font:minor-latin;	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-hansi-font-family:Calibri;	mso-hansi-theme-font:minor-latin;	mso-bidi-font-family:"Times New Roman";	mso-bidi-theme-font:minor-bidi;	mso-fareast-language:EN-US;}.MsoPapDefault	{mso-style-type:export-only;	margin-bottom:10.0pt;	line-height:115%;}@page Section1	{size:612.0pt 792.0pt;	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;	mso-header-margin:35.4pt;	mso-footer-margin:35.4pt;	mso-paper-source:0;}div.Section1	{page:Section1;}--&gt;&lt;/style&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Raúl, el chico nuevo, entró al restaurante. Esa emoción conocida que me impide pensar claramente, me impulsó a pedir un ristretto. Doble. Mientras tanto, Rojo, sentado a tres mesas de la mía, pretendía leer una revista. Pretendía tomar ese té y ser un ser humano normal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Me sentí enferma de repente. Decidí pagar la cuenta, pero estaba tan mareada que no pude llegar a la caja. Él fue por mí. Luego pasó lo usual. El chico nuevo, que se había ubicado en la mesa contigua a la mía, fue quien me sostuvo. Rojo sonrió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;En esos casos no sé qué hacer. Un chico me mira, me sonríe, me gusta, me va a buscar, no importa si me siento un asco o si me he súper arreglado para una fiesta, no puedo hacer nada. Él siempre me anula. Rojo siempre anda por ahí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Y caigo. Todo es su culpa. Yo permito que todo pase y entonces es mi culpa también. Me llamo Raúl. Le contesto, ¿ah, sí? Yo soy Laura. Sonríe porque sabe que yo sé quién es, que nos sentamos a un paso el uno del otro en el laboratorio de orgánica. Me dice que le preocupa mi estado. Le digo que durante parciales se me suele bajar la presión, que es algo nervioso, que sé que no debo tomar nada con cafeína pero se me pasa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Se ofrece a llevarme a casa. Total, ya no hay más clases para nosotros. Siento que mi pulso se acelera, ese chico me gusta demasiado y es demasiado obvio todo esto. ¿Me habré sonrojado? Rojo me mira totalmente satisfecho. Se siente triunfador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Pero eso nunca está bien. Menos cuando el carro de ese chico es uno de esos Jeep descapotables que sirven para toda ocasión. Me he olvidado de todo para ese momento. Subo. Disfruto del viaje, hablamos tonterías, nada importa. Pero entre broma y broma consigue la información que necesita. A esa hora nunca hay nadie en mi casa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Hemos llegado. Raúl me mira con esos ojos de galán que sabe lo que tiene, que está totalmente convencido de conseguir lo que quiere y en ese momento, con la seguridad de lo que va a venir después de que esta fiebre haya pasado, logro evocarlo. La imagen de Rojo, horripilante, gimiente, hiriente, apesta en mi interior. Imagino que así es. Y estoy en lo cierto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Eres horrible, Rojo. Te lo digo así, de una vez. No sé qué va a pasar después, pero ahora y por mucho tiempo, ya no va a pasar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Gracias Raúl. Tienes una mirada muy intensa, le dije. Sé que lo sabe. Me despedí sin darle un beso al menos, y me bajé sin pensar en las posibilidades de ese Jeep ni de esa mirada sobre mí. Caminé tranquilamente y con seguridad a mi puerta. En paz. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Sé que todo está bien ahora. Sin embargo, tanto él como Rojo quedaron estupefactos. Y me odiaron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-1574488333883252516?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/1574488333883252516/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=1574488333883252516' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/1574488333883252516'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/1574488333883252516'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/05/pero-saben-que-puedo-volver.html' title='Pero sabe que puedo volver'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-1282306831014940356</id><published>2009-05-07T18:36:00.000-07:00</published><updated>2009-05-12T10:29:35.741-07:00</updated><title type='text'>Medular</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SgOZvTzXAII/AAAAAAAAAEo/o7AeezKJEKU/s1600-h/Ojo+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5333275421785391234" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SgOZvTzXAII/AAAAAAAAAEo/o7AeezKJEKU/s320/Ojo+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo esperé en el Hierba Buena. Sabía que él iba a llegar bastante después que yo. Para contrarestar el control que siempre ejerce sobre las cosas, yo ordené los platos y un vino caliente. Lo servirían todo junto cuando él llegara. No sabía qué iba a pasar, pero conociéndolo, imaginaba que aún no tendría respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conociéndolo. Le di un ultimatum, estás conmigo ya o ya no nos veamos más, no tiene sentido. Almorzamos, le encantaron los platos (la ensalada de arúgula, el carpaccio de berenjenas y los champignones rellenos), también el restaurant, y cuando me dijo que iríamos a hablar en el carro, supe dos cosas. La primera, lo obvio, no íbamos a estar juntos. La segunda, que todavía tenía todo bajo su control.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lloramos. Me dijo que él estaba esperando el momento en el que supiera de corazón que lo nuestro no iba a fallar, que entonces volveríamos. Yo pensaba que todo el mundo sabía que si algo valía la pena había que luchar por ello. Aunque se tuviese miedo. Es algo para siempre, o podría serlo. Entonces, vi que él era valioso para mí. ¿Por qué? Ya no lo sabía con claridad. Puede ser porque me enseñó una manera muy intensa de amar, una manera de amar que no podré repetir con nadie más. También supe que yo no era lo suficientemente valiosa para él porque no luchó, no enfrentó sus miedos ni me lo dio todo como lo había prometido. No dijo &lt;em&gt;a la mierda&lt;/em&gt; por mí. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entonces, ha llegado el momento para mí de dejar de ser una monse ilusionada y empezar a ser el buen entendedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Olvidar? ¿Hacerme la fuerte? ¿Volverme realmente fuerte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importa. Ahora lo que tiene que suceder de hecho es que mi médula espinal entienda de una vez por todas que él no va a volver por mí jamás. Debo entender que no debo esperar jamás. Como en &lt;em&gt;Un lugar llamado Oreja de Perro&lt;/em&gt;, cuando el protagonista comprende que su mujer había dejado de ser su mujer y nunca volvería como tal. Era el fin y había de aceptarlo. Mi cuerpo tiene que aceptarlo. Éste es el fin de mi vida como lo ha sido hasta hoy.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quiero disfrutar de otras cosas, de otras posibilidades. Ahora tengo más tiempo, ahora nadie me presiona con que sea su asistente, ahora tengo la oportunidad de estar conmigo, de jugar más con mis hijos y de vivir feliz así. Pronto, tiene que ser pronto. También hay algo que se viene dibujando por estos días. Como un regalo que alguien deja aunque no parezca ser un día especial. Quizá yo dentro de poco pueda estar lista para alguien que me quiera. Para alquien que se deje querer. No lo sé. He deseado tanto solo algunas caricias...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-1282306831014940356?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/1282306831014940356/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=1282306831014940356' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/1282306831014940356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/1282306831014940356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/05/medular.html' title='Medular'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SgOZvTzXAII/AAAAAAAAAEo/o7AeezKJEKU/s72-c/Ojo+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-5369977162293160910</id><published>2009-05-03T09:32:00.000-07:00</published><updated>2009-05-12T10:34:26.345-07:00</updated><title type='text'>EL JUEGO DE KRONOS / inconcluso</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Caronte levantó la vista. El diminuto agujero por donde llegaba toda la luz a la Estigia se repetía en sus pupilas. La profecía se acercaba. Los segundos retrocederían hasta ese punto. Él avanzaba hacia la orilla donde las almas esperan. Sus ropas se movían mínimamente, allí donde los seres se aquietan y esperan el reposo indefinido. Todo es rápido, como ocurre bajo esta luz. La barca choca en la grava y las almas ya están en ella. Trece monedas. Una vez más, algo muere. Así como subieron, en un instante confundido entre la eternidad y la nada, llegan a la orilla del Hades y desaparecen en su densidad. La luz sobre la laguna tintinea. Caronte es solo un espectro. Tiene que seguir con su trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-5369977162293160910?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/5369977162293160910/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=5369977162293160910' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5369977162293160910'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5369977162293160910'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/05/el-juego-de-kronos-inconcluso.html' title='EL JUEGO DE KRONOS / inconcluso'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-2090595120562048370</id><published>2009-04-13T18:29:00.000-07:00</published><updated>2009-05-04T18:59:43.177-07:00</updated><title type='text'>Inmanente (inconcluso)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Los recuerdos aparecen. Seres agonizantes, náufragos de tormentas imposibles que tratan de inhalar la supervivencia a lo inminente. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La efigie de Jack llegaba a Beatriz desde su antigua casa en Miraflores, desde la azotea donde almorzaban bajo el sol, viendo al mar. En esas imágenes, él le ofrecía la inmensidad de sus miradas, escarbando en sus pupilas, en su alma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En Corpac tienen la vista hacia un parque. Ya no hay azotea. A pesar de que la percepción de Beatriz le indica que el departamento es grande, el asunto de verlo remitido a los límites del edificio provoca que las cosas se compacten. Fuera del cielo tras la ventana, nada es vasto. Beatriz se pregunta a dónde fueron las miradas. Va preparando a un tiempo el desayuno y un plan que debe funcionar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Jack aún duerme en el sofá. A veces el cansancio lo pesca ahí y ya no lo deja moverse hasta que el sol o Beatriz lo despierten. Un sueño lo perturba. Un sueño que en apariencia no contiene nada perturbador. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hay un bosque desde donde nace la penumbra previa al amanecer. Lo remece un viento de fuerza singular, que logra inclinar hacia su destino las copas de los árboles. Una mujer, o su fantasma -no distingue su rostro- cuyo cabello y camisón etéreos son azotados por ese capricho del movimiento terráqueo, camina descalza acercándose cada vez más a él, sobre el musgo. Logra ver el detalle de sus encajes, las uñas perfectas en sus pies, en donde los dedos medios son más largos que el resto. Despierta. Su corazón le golpea el pecho salvajemente. Jack se siente devuelto a esa etapa infantil en la que un sueño lo impulsaba a la cama de sus padres. Se acomodaba en el medio de ambos, descansando la pierna izquierda sobre la madre y la derecha sobre el padre. Durante los días siguientes, aquella pesadilla lo mantenía ocupado en especulaciones sobre un posible fin de su corta existencia. Ésta vez va donde su mujer. Va hacia el jugo, hacia el cereal con yogurt y miel. Va a recibir un abrazo que lo recomponga y lo haga centrarse de nuevo en este mundo, porque su alma quedó perdida en algún punto de ese bosque brumoso en donde aún no sale el sol. Se sienta, la mira y le dice: &lt;em&gt;Amor, todavía no me he despertado. ¿Me ayudas? &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ella aprovecha para darle un beso que empieza a ser romántico. No formaba parte del plan, pero ahí estaba el regalo. Le renacen esperanzas. Jack interrumpe. &lt;em&gt;Hoy me vienen a visitar de Siemens. Tengo que tener listo el 3D.&lt;/em&gt; Un nuevo beso cierra todo lo anterior. Sonriente va a acabarse lo que queda del cereal con yogurt y miel. De ahí a la Mac.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Otra vez acabaron las miradas. Otra vez entra la conciencia de que los tiempos de la azotea fueron como un sueño que lentamente uno va borrando, hasta que se los toma como una mancha difusa en la pared, como un algo molesto que hay que limpiar con agua y jabón. Pero Beatriz vive de diferente forma. Tales manchas no existen. Y tiene un plan.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-2090595120562048370?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/2090595120562048370/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=2090595120562048370' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/2090595120562048370'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/2090595120562048370'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/04/inmanente-inconcluso.html' title='Inmanente (inconcluso)'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-2912201886489536727</id><published>2009-03-30T20:38:00.000-07:00</published><updated>2009-03-30T21:01:48.523-07:00</updated><title type='text'>Patria oscura</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SdGRccj1b4I/AAAAAAAAAEA/PiMLza-BIQA/s1600-h/DSC07342.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319192552790126466" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SdGRccj1b4I/AAAAAAAAAEA/PiMLza-BIQA/s320/DSC07342.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El bosque calló. No había ruido de pájaros, ni los insectos se atrevían a volar. ¿Habrían fugado? Por unos momentos, temimos un terremoto. Mis hermanos y yo salimos a ver qué pasaba. No corría el viento, las hojas estaban quietas, hasta que a unos veinte metros de nuestra casa encontramos la razón. Halcones.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Alguien, seguramente cansado de las palomas, había soltado una familia completa de halcones, que ahora devoraba un pichón grande de paloma. Cuando se fueron, nos acercamos. No quedaba prácticamente nada. Solamente algunas plumas sobre el suelo, algunas de ellas con sangre. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Por esos días, y quizá asistido por aquel forzado silencio, tuve mi primera visión. Mis hermanos y yo caminábamos hacia la laguna, siguiendo el borde de la acequia. En un recodo de la bajada, había un pato atascado en una rama caída, justo donde se formaba un remolino de agua. Luchaba por sacar la cabeza, por zafarse. Mi hermano mayor se acercó a resolver el problema, pero un instinto más fuerte que yo me impulsó a seguir con violencia la bajada hasta la laguna. Simplemente corría: tenía una misión. Aún no llegaba, y alcancé a ver a Marina, mi vecina de cinco años, chapoteando lejos de la orilla, luchando con todas sus fuerzas por mantener su cabeza fuera del agua. Llegué a tiempo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Luego de un mes de aquellos sucesos, o quizá menos, todo volvió a una aparente normalidad. Volvimos a escuchar poco a poco a las palomas, reaparecieron las golondrinas, los petirrojos, oíamos a los insectos cantar a la hora que a cada uno le tocaba. Se acostumbraron a tener la muerte cerca, y claro, la vida tenía que continuar, con el nuevo peligro detrás.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Un día, cuando aún estaba chico, un sueño que olvidé pronto me despertó. Amanecí con esa certeza profunda, con la sensación inequívoca de que algo tan drástico, como lo de los halcones, como lo del pato ahogándose, estaba sucediendo. Abrí la cortina. Me senté. Mi vista se hallaba un poco nublada. Me sobé los ojos. Estaba por amanecer. Un montículo me miraba desde la reja de la entrada de mi casa. Tres o cuatro metros más abajo. No se movía, pero me estaba viendo. Mis pupilas lograron ajustarse, pudieron enfocar. Allí se encontraba, parado en los repliegues de la punta de un asta: era el halcón más grande. ¿Qué querría? En mi mente nacían explicaciones como, seguramente hay un nido nuevo en el techo, o alguna paloma herida se ha quedado atascada entre las tejas. Pero yo sabía qué quería. Lo sabía.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El tiempo pasó y mi mente había bloqueado algunos recuerdos, pero más que los recuerdos, más que las imágenes, había roto la conexión entre ellas y su significado. Olvidé, pues, quién era, olvidé de dónde venía, y empecé a sentar raíces en la ciudad, con el pretexto común de estudiar una carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi novia y yo íbamos cada tarde a la biblioteca justo después de las clases. Luego preparábamos algo para comer, conversábamos o salíamos al cine. Ella se iba a su pueblo los fines de semana, y me dejaba a mí escribiendo artículos, juntándome con los amigos para algún partido de fútbol, o aventurándome en algún camino nuevo entre las montañas. Yo la iba a buscar a la estación de trenes del Sur de Milán cada tarde de domingo a la misma hora, sin falta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Caminar por los bosques, buscar nuevas rutas fueron cosas que siempre estuvieron en mí. Uno de esos fines de semana sin ella, iba cuesta abajo, junto con el sol. Divisé la carretera. Seguramente llegaría ahí entre cinco y diez minutos.&lt;br /&gt;- ¿Me da la hora, joven?&lt;br /&gt;Un bulto sobre mi derecha me habló. Casi se me sale el corazón del susto.&lt;br /&gt;- Disculpe, parece que le he asustado.&lt;br /&gt;- Estaba distraído, repuse, no hay problema. Vi mi reloj. Van a ser las seis, continué y le di las buenas tardes.&lt;br /&gt;- Gracias, muy amable. ¿Me permite que lo acompañe a la carretera?&lt;br /&gt;No me sentí bien ante esa propuesta. Lo miré por primera vez a la cara. Tenía algo de familiar. Sentí que lo conocía de toda la vida. Un conocido perdido en la oscuridad.&lt;br /&gt;- Veo que no has perdido la intuición, por lo menos, Lucca.&lt;br /&gt;- Sabía que lo había visto en algún lado. ¿Usted era mi vecino en Bérgamo, no es así?&lt;br /&gt;El hombre sostuvo mi mirada. Alguna parte de sí parecía sonreír.&lt;br /&gt;- Sigue tu camino, hijo. Ya nos volveremos a encontrar. Gracias por la hora.&lt;br /&gt;- El tío de Marina, ¿no es verdad? ¿Cómo está ella?&lt;br /&gt;No estaba seguro de lo que decía, pero tenía que mantener el contacto con ese hombre.&lt;br /&gt;- Hasta pronto, Lucca, contestó. Esta ciudad no es muy grande y a mí también me gusta caminar. Que estés bien. Y ten cuidado con apearte muy cerca de la carretera. Los autos a esta hora pasan muy rápido y algunos aun no encienden sus luces.&lt;br /&gt;Me despedí y seguí mi camino, pensando en esa tontería de que Milán no era muy grande. Al llegar al paradero del autobús, me fijé que faltaban unos quince minutos para la llegada de la línea que debía tomar. En un segundo recordé aquello de no apearme tan cerca a la pista. Retrocedí automáticamente. En ese instante, un auto sin luces y a toda velocidad rozó mi bufanda. Me sobrecogí de tal manera que no pude estar tranquilo. Más que la posibilidad de morir, sentí nuevamente esa seguridad tan inmanente, la seguridad que tuve en el sueño cuando era chico. En ese instante supe quién era aquella persona con quien me había topado hacía unos minutos en el camino. En ese instante recordé por qué, hacía tantos años, me había visitado el halcón.&lt;br /&gt;Tuve una certeza. Tenía una misión. Con el corazón latiendo fuertemente, marcando los segundos en mis oídos, corrí a la estación del tren, corrí por la vida de mi novia. Llegué a tiempo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me casé. Eso pudo haberme definido como alguien que echó sus raíces en la ciudad, como alguien que olvidó su patria y se dejó adoptar por otra. Sin embargo, en mí vivía una verdad con la que yo había nacido: mi lugar es mi misión. Soy alguien con un deber tan grande como oscuro e infinito.&lt;br /&gt;Solamente yo conozco el secreto del halcón. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-2912201886489536727?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/2912201886489536727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=2912201886489536727' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/2912201886489536727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/2912201886489536727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/03/patria-oscura.html' title='Patria oscura'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SdGRccj1b4I/AAAAAAAAAEA/PiMLza-BIQA/s72-c/DSC07342.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-1785300378307652542</id><published>2009-03-29T19:55:00.000-07:00</published><updated>2009-03-30T08:58:34.046-07:00</updated><title type='text'>UN CAMBIO NECESARIO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Soy un ser microscópico. He escuchado muchas veces, he leído tantas otras, esa definición de lo que uno es por negación: no soy mi mano, no soy mi hígado (quizá sí, a veces)... ¿Soy mi cerebro? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Soy un ser microscópico. Pero todo lo que hago mediante este cuerpo, a partir de mi voluntad, a partir de esas cosas a las cuales yo creo estar ligado y que manifiesto mediante deseos, todo eso afecta mi entorno. Y más allá. Mi superentorno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Puedo ser egoísta en cualquier sentido, puedo ser pródigo en cualquier sentido. Y siempre, a cada segundo, soy o bien una cosa o bien la otra. Se peca también por omisión. En especial por omisión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pienso en esos niños tristes, en el niño con el que soñó Jorge hace poco. Había pisado una mina. Jorge lo miraba sin poder consolarlo. El niño lloraba gritando "¡quiero mi pie, quiero mi pie!". Sé lo que se siente. Más allá del dolor físico está ese otro dolor. Esos otros dolores. El abandono, el sentimiento de soledad (el sentimiento de "me dieron la espalda justo en este momento"), todas las cosas que uno no podrá hacer sin ese pie. Estar sin un pie no es hacerse un poco más feo ni un poco menos útil. Estar sin un pie significa, muchas veces, renunciar a una posibilidad básica. ¿Qué puedo hacer por ese niño sin pie?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Podría no hacer nada, como casi siempre. Podría rezar. Eso quizá ayude. Podría enviar dinero, desarrollar un pie biónico. ¿Podría regresar el tiempo y decirle que no pase por ahí? Si el karma existe, quizá habría otra cosa en su vida que le vuelva a quitar el pie. Si existiera el karma...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todas esas cosas que puedo hacer por el niño sin pie, por mi mamá, por mis hijos, por mi Gran Amor, por cualquier persona, animal o cosa en este mundo van a quedar anuladas si anulo el mismo Mundo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tengo que trabajar en mi interior. Saber por qué soy tan débil, por qué no puedo ser Libre y hacer todo lo que yo sé que es correcto y negar todo lo que sé que está mal, empezando por lo más fácil: reciclar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La cultura es expresión del espíritu humano. No se puede negar la cultura, y su manifestación siempre tendrá materialidad. Los productos de nuestra cultura pueden ser armónicos, bellos, útiles, pueden salvar vidas. Pueden conservar los alimentos en buen estado como las refrigeradoras y los plásticos. Entonces, ¿cómo proteger lo bueno que nos queda sin dejar de producir?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Puede ser tan simple?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tan simple.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debo limpiar mi alma. Meditar&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debo limpiar mi casa, vaciarla de productos innecesarios y ver para qué otra cosa pueden servir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debo usar vehículos de motor (automóviles, aviones, lanchas) solamente si es ABSOLUTAMENTE NECESARIO, y de preferencia, abogar por una política que se enfoque en cambiar el uso de gas y gasolina y favorezca productos de impacto ambiental nulo. Debo montar más seguido mi &lt;strong&gt;bicicleta&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debo tratar de influir de alguna forma para que se produzcan plantas de energía eólica y grandes plantas industriales de reciclaje de agua así como de basura.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debo caminar en la naturaleza en armonía con ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debo cambiar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo debo cambiar.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-1785300378307652542?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/1785300378307652542/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=1785300378307652542' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/1785300378307652542'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/1785300378307652542'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/03/un-cambio-necesario.html' title='UN CAMBIO NECESARIO'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-9165874670599991602</id><published>2009-03-25T20:31:00.000-07:00</published><updated>2009-03-25T21:21:16.317-07:00</updated><title type='text'>El lado vacío de la cama</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;23 de marzo&lt;br /&gt;Hoy finalmente me levanté de la cama. Me bañé en la ducha después de, no sé, pues, algunas semanas de cura de sueño. Me bañé. El agua caliente tan rica. Caía el agua y caían los pensamientos, las preguntas del por qué sigo aquí, de qué vale la vida, etcétera, lo que todos nosotros, los vencidos, nos preguntamos cuando algo salió muy muy mal. Realmente mal. También lavé mis sábanas, le pedí a una amiga que me ayudara a limpiar. En resumen, mi casa quedó hoy tan limpia, tan perfumada, tan ventilada, que parece imposible que alguien más que yo hubiese podido vivir aquí. Parece imposible.&lt;br /&gt;Todo parece bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;26 de marzo&lt;br /&gt;Después de unos días de salir de compras, de proponer nuevas rutas para caminar, de buscar nuevas tiendas (las tiendas de antes me golpearían demasiado), de infundirme pensamientos positivos por doquier, he vuelto a caer.&lt;br /&gt;Las recaídas son lo peor.&lt;br /&gt;Cada vez que uno recae sabe que está más lejos de la superficie, del aire, de las sonrisas.&lt;br /&gt;Lo único que me impide romperlo todo es el recuerdo del esfuerzo en ordenar.&lt;br /&gt;Quiero seguir ordenando. Pero ahora no. Ahora nada más a apagar la luz.&lt;br /&gt;Nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 de abril&lt;br /&gt;Estaba tranquila. El fin de semana pasado me fui con unas amigas a la playa. Fue lo máximo, disfruté con intensidad total de las olas mansas, de los colores, de la arena gruesa, de mi pelo salado. Todas me dijeron cosas que parecían haber sido inspiradas por ángeles. Cada palabra, la brisa del mar, cada nube me infundía confianza, valor, fuerza. En la noche me senté sola frente a la espuma que se acercaba más a la vereda que durante el día. Puedo decir que me relajé profundamente. Puedo decir que me sentí contenta, liberada. Eso era...&lt;br /&gt;Pero, ¿qué pasó hoy? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sonó el teléfono.&lt;br /&gt;Él.&lt;br /&gt;Rompí un vaso de la impresión. Fue totalmente casual.&lt;br /&gt;Empecé a respirar con dificultad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otra vez el adiós.&lt;br /&gt;Las ganas de apagar la luz.&lt;br /&gt;La esclavitud.&lt;br /&gt;Deseo con todo mi corazón que esto termine pronto, antes de que termine con mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;22 de mayo&lt;br /&gt;La paciencia es una gran virtud. Y recordar el no desesperarse. Saber que uno debe o no debe hacer algo es una cosa, pero recordarlo, eso es lo fundamental, no hay duda. Recordar, mantenerse firme, estar en paz.&lt;br /&gt;Lo veo a la distancia. Oigo su voz, leo sus correos.&lt;br /&gt;Lo amo.&lt;br /&gt;Pero está lejos.&lt;br /&gt;Me dejó y es el final.&lt;br /&gt;Puedo vivir con eso.&lt;br /&gt;Puedo vivir con eso.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-9165874670599991602?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/9165874670599991602/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=9165874670599991602' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/9165874670599991602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/9165874670599991602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/03/el-lado-vacio-de-la-cama.html' title='El lado vacío de la cama'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-5569445746654857555</id><published>2009-03-20T06:21:00.000-07:00</published><updated>2009-03-23T20:21:09.023-07:00</updated><title type='text'>Canto al Guerrero</title><content type='html'>Una estrella tardía late recostada sobre mi cama&lt;br /&gt;La suerte cayó al revés&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habíamos esperado el verano eterno&lt;br /&gt;Olía a incienzo y albahaca&lt;br /&gt;Tus ojos permanecían en cada espacio&lt;br /&gt;En verdad, nunca acabaría&lt;br /&gt;Nada importaba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un sueño anunció el cénit&lt;br /&gt;La espada final&lt;br /&gt;El último rito&lt;br /&gt;La disyunción que hunde universos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fortaleza estalla&lt;br /&gt;(Instante imprevisto&lt;br /&gt;De bala que tumba la torre más alta&lt;br /&gt;De nota continua que derriba murallas&lt;br /&gt;De palabras punzantes)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La acción imparable&lt;br /&gt;El aliento inerte&lt;br /&gt;El frío&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba escrito&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los troncos son ahora arena&lt;br /&gt;El agua de río devino en sal&lt;br /&gt;La mirada vacua&lt;br /&gt;El cuerpo molido a golpes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toco a mi estrella&lt;br /&gt;Le ruego que borre lo infausto&lt;br /&gt;La afrenta que corta el camino en dos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las huellas del mal se quedan impresas en las paredes&lt;br /&gt;Sudo sangre&lt;br /&gt;Ha ganado tantas batallas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagino que Tú&lt;br /&gt;Hombre inmortal&lt;br /&gt;Triunfas en la Guerra&lt;br /&gt;Te crece una espada de Luz&lt;br /&gt;Vuelves a mí&lt;br /&gt;A tomar posesión de lo que es tuyo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estrella se eleva&lt;br /&gt;Esta vez no hay muertos&lt;br /&gt;Esta vez&lt;br /&gt;Hemos vencido a la noche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(a Jorge)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-5569445746654857555?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/5569445746654857555/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=5569445746654857555' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5569445746654857555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5569445746654857555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/03/canto-al-guerrero.html' title='Canto al Guerrero'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-8992724984284224435</id><published>2009-03-07T18:31:00.000-08:00</published><updated>2009-03-20T18:13:08.906-07:00</updated><title type='text'>Lo que nunca se pierde</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;I&lt;br /&gt;Algo se rompe. Algo muere. Enara tenía ya los ojos secos, un agujero profundo en el corazón. Juan, de espaldas, recogía sus lentes del velador, se ponía de pie dispuesto a vestirse. Ella no pensaba. No pensaba. Desde su cuerpo de murallas vencidas veía caer el televisor a los pies de Juan. Nada había mejorado. Él articulaba palabras silentes, una tras otra, se agarraba los pelos, las canas entre los pelos, los lentes entre los dedos, palabra tras palabra. Las cosas seguían cayendo. Sus manos actuaban por ella. Sus manos querían romper el vacío pero solamente quebraban vidrios, marcos de fotografías, recuerdos de los padres, juegos electrónicos. Llovía pedacitos de historia. El universo se hacía más pequeño. La imagen de sus muñecas sangrantes –un mero cuadro mental- detuvo la acción. Era el tiempo de parar. Era el tiempo de levantarse, de irse, de vivir.&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Los momentos del amor son los más intensos cuando las miradas se penetran, cuando los párpados no se cierran. Se desnuda el alma. Uno se enamora entre las pestañas. Las promesas surgen como agua cayendo de cántaros. Cataratas, realidades eternas. Se promete dar todo, si estás conmigo, Enara, si estás realmente te lo doy todo.... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;III&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ayer una paloma entró por su ventana. No sabía cómo salir. Enara la tomó, suavidad de plumas grises y frágiles, para soltarla al cielo. Pensaba en Juan. Aleteo de una pequeña sombra hacia los árboles. Resplandecía su sonrisa, clavada en ningún lugar fijo, desde los instantes en los que lo tuvo. Tantas cosas cambian de rostro en la memoria, tantas nuevas realidades afloran, infunden incendios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una pluma quedó suspendida en el aire. Los sueños a veces son como esa pluma. Salen por las ventanas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A cambio, queda la esperanza.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-8992724984284224435?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/8992724984284224435/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=8992724984284224435' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/8992724984284224435'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/8992724984284224435'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/03/lo-que-nunca-se-pierde-inconcluso.html' title='Lo que nunca se pierde'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-4187512898942449276</id><published>2009-03-03T20:50:00.000-08:00</published><updated>2009-03-07T19:07:59.409-08:00</updated><title type='text'>Entre las telas - no lo leas, no vale la pena.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No quise seguir. No quise seguir encontrando nada dulce ni insistir de la manera en la que lo había estado haciendo. Me había equivocado por completo con él, y de nuestra relación tan viva, tan infinita, había germinado un color gris metálico que lograba vivir a medias con los besos de las mañanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quise salir de las sábanas. Tomar las decisiones siempre será difícil. No quise, pero fui al baño, me miré al espejo y me dije, ya está bueno, acabemos con todo. Matemos las horas vacías, los momentos en donde te ignoro yo o me ignoras tú, matemos los días en los que la chamba es mucho más importante que el resto del mundo (todos los días), matemos las lágrimas que corren solas porque quiero que me entiendas y no quieres tratar de entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Matemos todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogí la sábana y me abrigué, me abrigué el cuello, sobre todo, por eso de la tortícolis, por eso de todos los nudos y las contracturas, me tapé la cara, y me prometí que sería la última vez llorando sola en un baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordé, entonces, que yo puedo volar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo vuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenía mis telas de vuelo. Salí a mi árbol, lo saludé, me dio las gracias. Trepé como cuando mis hermanos eran niños (yo no trepaba porque me moría de miedo) y colgué la tela, como cuelgo la tela con la que suelo volar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo vuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi rostro salado y fresco siente la brisa en una hamaca que me acabo de hacer. Tú no sabes hacer hamacas con tus sábanas en una rama. No sabes escoger el árbol. Pero no importa, yo te puedo enseñar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí estaba el asunto. Ahí estaba la explicación, el porqué de todas las fallas. Tú no vuelas. Por eso es difícil entender. Tú no vuelas, yo no me entrego a otra cosa que me saque totalmente de todo lo demás. Ni siquiera a las alas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no importa. Voy a seguir jugando aquí. Yo te puedo enseñar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-4187512898942449276?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/4187512898942449276/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=4187512898942449276' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/4187512898942449276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/4187512898942449276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/03/entre-las-telas.html' title='Entre las telas - no lo leas, no vale la pena.'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-7046106211017835757</id><published>2009-01-15T13:02:00.000-08:00</published><updated>2011-02-11T13:55:14.524-08:00</updated><title type='text'>FRAGMENTOS DE LIZ</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;Primero&lt;br /&gt;Podía percibir con claridad los pétalos de floripondio bajo sus pies. A través de ella, a través de sus pasos. Se podía sentir la yerba seca crujiendo, el frío del agua del riachuelo... Me gustaba mirar ese cuadro cuando tenía náuseas. Me introducía en él sin ninguna dificultad; era mi paraíso, decía Liz, mientras desmoñaba con maestría una ramita de marihuana. Sonrió y miró por dos luminosos segundos la cara de su compañero.&lt;br /&gt;¿Tuviste muchas náuseas con tu embarazo?, habló Matteo en su castellano casi cómico. Trataba de recuperar aquella mirada perdida. Desistió. Sorbió un trago largo de su ristretto, como si fuera cerveza, y siguió cortando el papel de arroz.&lt;br /&gt;Sí, los dos primeros meses y los dos últimos. O sea, todo el tiempo. Liz seguía examinando el desmoñe.&lt;br /&gt;¿Era varón?&lt;br /&gt;Niña.&lt;br /&gt;¿Te demoraste mucho en superarlo?&lt;br /&gt;No. No había nada que superar.&lt;br /&gt;Liz terminó de desmoñar. Juntó las diminutas fracciones de yerba, le arrebató a Matteo un trozo de papel casi sin que él lo notara y armó en cuestión de segundos un wiro perfecto.&lt;br /&gt;Me pregunto cómo se sentirán estos restos de yerba ya seca bajo mis pies… Ella suspiró largamente, cogió lo que quedaba de la planta, puso todo en un plato de madera desgastada, y lo dejó en el alféizar. Es verano. Es posible que mañana por la tarde me sienta como la chica de ese cuadro. Encendió el wiro, fumó con un respeto ritual y se lo dio a Matteo. La mirada luminosa de Liz se dirigía al cielo a través de la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo&lt;br /&gt;Matteo entró en la galería Roger Vaughn, en Tribeca. Lo recibió la persona con la que había hablado por teléfono, primero desde Milán, luego allí mismo, en Nueva York. Su apariencia era tan agradable como su voz. Ella le contó, tuvimos una gran suerte este año al recuperar los cuadros de Virginia Tibayrenc. Es su segundo período, el Marsellés. Todos los cuadros se caracterizan por una sensación permanente de verano, llenos de naturaleza viva alrededor, y muerte bajo los pies de Léonore.&lt;br /&gt;¿Se refiere al personaje leit motiv de Virginia?&lt;br /&gt;Sí, podría llamársele así. Es ella misma, en realidad, ¿no?&lt;br /&gt;Ambos seguían caminando por los pasillos amplios de la galería. Además de las exposiciones, había pocos detalles. Los colores de apariencia neutra, más oscuros en el techo y el piso, la atmósfera estática, absolutamente cada espacio daba la sensación de haber sido absorbido por un mundo paralelo: un reloj detenido, una escultura de motor suspendida en el aire, una flor colgada como murciélago. No había estrés. No había palabras flotando. Habían entrado a una fracción de segundo. A una foto. Era el reino de la imagen.&lt;br /&gt;- &lt;i&gt;El Reino de Léonore&lt;/i&gt;. Aquí está.&lt;br /&gt;Ahí, al fin, él y el cuadro. Dos actores principales, un floripondio y una chica de piel canela. Ella, desnuda bajo la copa del árbol, estaba de espaldas a la perspectiva del espectador, pero volteaba y regalaba una mirada demasiado viva, demasiado penetrante para un cuadro; una mirada suplicante. Matteo se sorprendió de lo secundario que resultaba el riachuelo al cual entraba con uno de sus pies, mientras el otro se despegaba del suelo y lucía pétalos y pedazos de hojas secas aún adheridos a la planta.&lt;br /&gt;Es impresionante, en verdad impresionante, dijo Matteo para sí, para el cuadro.&lt;br /&gt;En verdad lo es, lo secundó su anfitriona.&lt;br /&gt;No se parece en nada a lo que yo había imaginado, continuó él.&lt;br /&gt;¿Ah, no? Le respondió ella con una interrogante en todo el rostro, mientras recordaba haberle enviado el catálogo.&lt;br /&gt;No, pero igual me lo llevo.&lt;br /&gt;Su chofer lo esperaba fuera de la galería. Le abrió la puerta y se ofreció a cargar el cuadro, a lo que Matteo respondió con un silencio concreto. Aquél hombre no existía. Sabía Dios si el viento hubiese sido quien le daba el pase al asiento trasero de su auto. Tribeca se detuvo, igual que el reloj, el motor colgado y la flor murciélago. Colores neutros. El universo entero estaba ocupado nada más por aquello que él abrazaba, como podía, contra su propio cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercero&lt;br /&gt;El tema de hoy son las formas de morir. Mejor dicho, las formas de suicidarse.&lt;br /&gt;A Liz le divertía incomodarlo, en especial porque sabía que él haría lo imposible para aparentar ecuanimidad, hasta que en algún punto se quebraría y haría algo, solo algo. La revolución era un hecho impensable en él. Estaba impreso en cada taza, en cada mosaico, en el aire dulzón de la casa: jamás la dejaría.&lt;br /&gt;¿Sabes que los budistas en Tailandia piensan que el suicidio conduce al infierno?, fue lo primero que él se animó a decir.&lt;br /&gt;Es extraño, repuso ella.&lt;br /&gt;¿Qué es extraño?&lt;br /&gt;Bueno, es extraño que ellos piensen eso. De hecho creen en el karma. Si alguien se suicida, lo normal es que en su siguiente existencia regrese y le pasen circunstancias similares a las que lo impulsaron a quitarse la vida. Y así hasta que aprenda a respetarse. De eso se trata el karma. Te sucede hasta que aprendes. Hasta ahí te doy la razón.&lt;br /&gt;Te encanta jugar a ser la sabelotodo, ¿no?&lt;br /&gt;No he estado en Tailandia como tú, precioso, pero también sé que existen los monjes bonzos. Son budistas, ¿recuerdas? ¿Ellos también se van al infierno?&lt;br /&gt;Es diferente, contestó él mientras se acomodaba en el asiento. Y luego de adoptar una postura un poco altanera, con el cigarrillo flotando casi entre sus dedos, expulsó el humo y continuó. Es diferente porque es una cuestión ideológica, es para dejar un manifiesto, un &lt;i&gt;statement&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;Una nube circular, a manera de aureola, se había formado sobre la cabeza de Matteo.&lt;br /&gt;Liz sonrió.&lt;br /&gt;Su inglés era aún más cómico que su castellano, ¿un qué? Y empezaron las carcajadas.&lt;br /&gt;¿Por qué no podemos hablar en serio?, dijo él acercándose de pronto, buscando sus ojos esquivos.&lt;br /&gt;¿Por qué quieres tanto estar conmigo?, contestó ella, al fin, con esa mirada de amazona, certera con sus flechas. Él amaba esa forma de mirar.&lt;br /&gt;Si tanto te canso, ¿por qué no me largas de una vez?&lt;br /&gt;Liz volteó la mirada. Luego buscó el piso. No lo sé. Es extraño. No quiero tanto que estés. Pero tampoco quiero que te vayas.&lt;br /&gt;Para mí eso es suficiente, susurró él con pesar. Con alivio. Le tomó una mano entre las suyas.&lt;br /&gt;Algún día tú mismo te cansarás, Matteo. Y ese día no está tan lejano. Volvió ella a lanzar sus flechas.&lt;br /&gt;Bueno, si fuera así, yo mismo buscaría antes una buena manera de morir. Luego retiró sus manos, la besó y empezó a preparar un ristretto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuarto&lt;br /&gt;Sus ojos quedaron a media luz. Habían dejado de acusar, de batallar. Ella, tendida sobre un costado, veía a medias algo del nuevo paisaje fuera de la ventana. El Mediterráneo, el monzón y las montañas boscosas. Maravilloso, pensaba.&lt;br /&gt;Te esforzaste, Matteo, es la vista más linda. Qué pena que esto no sea un departamento.&lt;br /&gt;Da igual. Es tu Marsella... Vas a estar mejor, es lo importante, dijo él con verdaderas esperanzas.&lt;br /&gt;Para él, Liz se perdía, se achicaba bajo las mangueritas, flanqueada por pantallas de luces, bolsas llenas de líquidos, hasta que las palabras se le empezaron a soltar desde dentro. Quedaban libres, volaban a él, nada más que a él.&lt;br /&gt;Mi abuelo era joven. Tenía como cuarenta años cuando yo nací. No, de hecho menos. Era músico. Tenía el pelo largo y ondulado. Era flaco, con una pinta de rockero inconfundible. Me decía, no le digas a tu mamá que te estoy llevando en moto, ¿okey? Okey, abue. Bueno, y ¿sabes a dónde te voy a llevar?, claro que sé, pues, abue, al Tip Top, a comer un zambito. Entonces él me ponía un casco y yo me abrazaba a él, a su casaca. Todavía siento el sonido de la moto, la sensación de dar una curva. Iba lento mi abuelo, solo por mí, para mí. Olía a cigarro, pero olía bien. Me sentía muy segura con ese olor. Me sentía mejor que en Disneylandia al lamer ese helado.&lt;br /&gt;Matteo había escuchado por primera vez en los dos años que había estado con Liz, algunas historias de su niñez, de su adolescencia. Era especialmente doloroso ver cómo se iba formando una estructura, un cuerpo con un pasado tangible, lleno de fotografías, de canciones, de cartas, de caminatas en soledad, recién ahora. Los fragmentos de su vida se hacían una sola imagen. Faltaba el cuadro.&lt;br /&gt;Él había triunfado. Qué agria le sabía la victoria tardía. Por fin la había conseguido. Por fin había sembrado en ella las ganas por vivir, por amarlo.&lt;br /&gt;Liz confundía el paisaje fuera de la ventana con la casaca de su abuelo. Sus rulos rozándole la frente, el viento frío viniendo del mar, el bosque verde macizo, los pétalos de floripondio bajo los pies. Aparece Matteo con sus ojos de paciencia eterna, de amor. Ella empieza a hundirse. El agua suave la cubre. El rostro de él se va desfigurando. Ella ya no puede respirar, ya no puede sentir. Él está cada vez más arriba, más lejos. Ya no lo ve. Justo ahora cuando más lo quería cerca. Justo ahora. No pudo decirle eso que había planeado tanto, ni darle el último beso. El más inolvidable.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-7046106211017835757?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/7046106211017835757/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=7046106211017835757' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/7046106211017835757'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/7046106211017835757'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2009/01/fragmentos-de-liz.html' title='FRAGMENTOS DE LIZ'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-6588638342376253019</id><published>2008-11-10T18:25:00.000-08:00</published><updated>2008-11-28T07:08:03.300-08:00</updated><title type='text'>La última carta</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SRjuJ6yk5TI/AAAAAAAAADE/yGhz9SclZMQ/s1600-h/El+Diablo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5267221618377418034" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 1px; CURSOR: hand; HEIGHT: 13px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SRjuJ6yk5TI/AAAAAAAAADE/yGhz9SclZMQ/s320/El+Diablo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sigrund despertó en un sobresalto. En sus sueños, había sido tal la claridad del olor a cabello encendido y el sabor a fierro, que ella no podía equivocarse. La guerra estaba cerca. &lt;em&gt;Olor a cuerno quemado y a sangre fresca. Nada bueno, nada.&lt;/em&gt; Prendió la bujía. Cogió el mazo de Tarot que tenía disimulado bajo los cueros, entre la paja de su colchón. Barajó. Decidió realizar una jugada simple de tres cartas. La primera, el número quince: el Bafonet, el macho cabrío. El reino de la oscuridad estaba arreciando cada vez más. La segunda carta: el nueve de espadas. Sufrimiento y meditación. No se sentía con fuerzas para levantar la tercera. Su sueño estaba demasiado presente. Se tendió bocabajo contra el suelo de arcilla. &lt;em&gt;Sálvennos, criaturas de luz. Libérennos de las sombras.&lt;/em&gt; Un par de estallidos a sólo unas casas. Los refugiados en el granero despertaron. &lt;em&gt;¿Un rayo? Alguien ha muerto&lt;/em&gt;, supo Sigrund.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No conocía la existencia de los cañones. Sabía de cierto fuego destructor que arrasaba con el enemigo en los combates de mar, pero no que también podía utilizarse en los pueblos. Fuera del granero donde estaba, la devastación era terrible. Había pedazos de sus vecinos esparcidos entre los juncos, sangre que se abría paso para manchar el río. Gente corriendo tras otra gente. A su lado, su hermana flagelada, herida de gravedad, agonizaba. Sigrund, encogida, le pedía perdón entre rezos, &lt;em&gt;perdón por no poder salvarte, por no estar muriendo como tú. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Los protestantes derramaban a raudales sangre católica, y sus príncipes reclamaban sus tierras y sus ganados. Sigrund regresó a su cama. No había llegado a esconder el mazo. Debía quemarlo. &lt;em&gt;Mejor muerta por una espada que quemada en una hoguera&lt;/em&gt;. Casi todo estaba siendo saqueado o en llamas, pero no el granero. Los atacantes terminaban de rematar heridos, de tomar sus posesiones de valor.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Amanecía. El olor a cuerno quemado y a sangre provocaba náuseas. Cogió el mazo y la bujía. Su respiración paró. La puerta del granero se abría tras ella. Volteó. Un soldado de cabellos ensortijados, como los suyos, se quedó parado por unos momentos en el umbral, espada en mano. Su hora había llegado. Levantó la tercera carta. El número catorce de los arcanos mayores: La Templanza. Se quedó quieta con la carta en la mano. El soldado se le acercó. No llegó a entender lo que le dijo, pero cuando desapareció tras un refulgente haz de luz, Sigrund supo que tenía aun cosas que hacer.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-6588638342376253019?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/6588638342376253019/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=6588638342376253019' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/6588638342376253019'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/6588638342376253019'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2008/11/la-ltima-carta.html' title='La última carta'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SRjuJ6yk5TI/AAAAAAAAADE/yGhz9SclZMQ/s72-c/El+Diablo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-3655631006591151447</id><published>2008-10-17T08:43:00.000-07:00</published><updated>2008-10-17T15:08:50.467-07:00</updated><title type='text'>El segundo espejo</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style=""&gt;Uno, dos, tres…. Nueve personas. Cada vez vienen más&lt;/i&gt;. José cerró la puerta, que había entreabierto un poco para poder espiar a sus nuevos clientes. Necesitaba verificar personalmente los datos que le entregaba su asistente. Él no había hecho nada para atraerlos. Eso era lo que creía, que cada quien había venido por referencias. &lt;i style=""&gt;Todo en el mundo crece en progresión geométrica… los humanos, las ratas, el plomo disperso en el aire. Y como siempre hay un balance, también hay lo que decrece equivalentemente: los pantanos, el agua pura, la paz.&lt;/i&gt; No pudo evitar la pesadez al albergar esos pensamientos. Volteó hacia el espejo. Lo miraba, pero no era su imagen devuelta la que observaba sino al mismo espejo. Había aprendido a no angustiarse, a no culparlo, a no escapar de él. Desprendió su mirada de aquella cosa a la cual estaba ligado y se sentó al escritorio. Llamó a su asistente, quien dejó pasar al primero. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Su método de adivinación era algo equivalente al de los oráculos antiguos. Las verdades venían en forma de metáforas muy profundas. Cada persona debía descifrarlas con su ayuda. Hubo un par de incrédulos que llegaron a sus respectivas citas con el único fin de desacreditar sus prácticas. &lt;i style=""&gt;Es tan fácil tomar una frase cualquiera y aplicarla a la realidad de algún despistado, que cualquier cosa podría parecer cierta,&lt;/i&gt; pensaron. El primero de ellos llegó a ser su único cliente regular, y el segundo cambió totalmente de vida, tanto, que pensó que ser periodista era para él una pérdida de tiempo y, como le mostró la interpretación, él viviría una vida feliz en la tranquilidad de la selva. Y así fue, según parece.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El único insatisfecho era el mismo José. Aunque ya había aprendido a sobrellevarlo, sufría de insomnio y, cuando lograba dormir, lo asaltaban abominables pesadillas. Antes de dedicarse a la adivinación, él había sido ingeniero de sistemas. Era una persona normal y corriente, con excepción de un detalle: desde que leyó &lt;i style=""&gt;Ficciones&lt;/i&gt;, de Borges, se obsesionó con la obra. &lt;i style=""&gt;¿Por qué un autor de ficción pondría tanto cuidado en advertir en su prólogo que todo lo que se dice en sus relatos es producto de la imaginación?&lt;/i&gt; Con esa idea en mente, desató la teoría de que Borges pertenecía a una sociedad secreta de espiritistas y, para sostenerla, empezó a develar todos aquellos símbolos que, él sospechaba, Borges había colocado de manera consciente y calculada. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Tlön, Uqbar, Orbis Tertius&lt;/i&gt; es un cuento cuyo primer párrafo se refiere a la influencia básica de un espejo que, después de una breve explicación, jamás es vuelto a mencionar. Lo obvio es pensar que ese dato inicial debe ser interpretado como el portal de una dimensión paralela, en la cual yacería una edición pirática de la Enciclopedia Británica. Los objetivos vitales de los personajes que se ven envueltos en la investigación del caso se han mimetizado con aquellos de los creadores de un mundo opuesto al nuestro, de tal manera que todo en esa obra ficticia se vuelve una gran metáfora del mundo real. &lt;i style=""&gt;Si no fuera así, ¿para qué escribió sobre el espejo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A medida que iba descifrando los símbolos, venían las pesadillas. En ellas, Borges lo esperaba sentado en la terraza de un cafetín. Sabía que estaba ciego, sin embargo, José sentía una fuerte mirada apenas llegaba a su encuentro. Con sus ojos insuflados de vitalidad, le sonreía y lo invitaba a pasar. José lo hacía en contra de su voluntad, sabía lo que iba a suceder. El interior del cafetín era una sala oscura con un solo espejo del tamaño de un hombre alto, de marco de oro. Otra vez, extendía su mano en un gesto de invitación hacia el rectángulo de vidrio. Pero en él había más oscuridad, había más sombras, dolor, soledad y penurias infinitas. El interior del espejo era su propio interior. Borges lo había desnudado frente a sí mismo. El espejo era a la vez su oráculo y su propio espíritu. El espejo era José.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El paciente tomó asiento, abrió su maletín y sacó un libro. Se lo entregó a la vez que le preguntaba, &lt;i style=""&gt;¿Podría ser éste?&lt;/i&gt; Le respondió que claro, cualquier libro con el cual uno sintiese afinidad servía. Únicamente debía ser un libro de ficción. &lt;i style=""&gt;Sí, eso mismo es&lt;/i&gt;, volvió a decir el paciente. Ya en sus manos, José abrió la obra que había sido forrada en piel, y leyó: &lt;i style=""&gt;Las ruinas circulares&lt;/i&gt;. Miró hacia su imagen en el espejo. Esta vez, un reflejo que no era el suyo, le sonrió.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-3655631006591151447?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/3655631006591151447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=3655631006591151447' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/3655631006591151447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/3655631006591151447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2008/10/el-segundo-espejo.html' title='El segundo espejo'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-5751698449365234921</id><published>2008-08-09T02:32:00.000-07:00</published><updated>2008-08-09T19:41:37.739-07:00</updated><title type='text'>Relato // Zombie 2</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SJ1kOkixboI/AAAAAAAAAA0/hAulToFiq-g/s1600-h/Zombie+2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SJ1kOkixboI/AAAAAAAAAA0/hAulToFiq-g/s320/Zombie+2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5232448543564852866" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sé que merezco esto porque siempre fui muy egoísta, nunca una buena amante, nunca. No sé qué es el amor, no sé qué es hacer algo por alguien, no sé hacer nada más que comportarme como un animal y sumergirme con gusto en la ficticia profundidad del vino. ¿Por qué no te puedo tener? ¿Te tengo? Supongo que así es la libertad. Tú en tu escritorio respirando a tu manera, yo en el mío, deseando y no obteniendo. Viéndote pasar con una sonrisa tras tus sueños, desvelándote por tus sueños, sabiendo que soy la compañía, el aditamento importante pero jamás a lo que apuntas. Debería terminar, debería terminar con todo esto porque así no deben ser las cosas. No sé amar pero sé que así no deben ser las cosas. O, qué sé yo. En realidad solamente es la soledad, la incomprensión, el verte y no encontrarme, a pesar de que te necesito y de que no podría estar con nadie sino contigo. Quizá es que nada más me da rabia que no te des cuenta de lo importante que soy para ti, de lo mucho que me necesitas. Quizá sea mejor que me vaya a dormir, no quiero llorar toda la noche otra vez. No quiero esperarte toda la noche otra vez. Necesito besos en el cuello, besos de amor, de deseo. Sé que nunca más voy a tener esos besos de ti. Ya nunca tendré nada. Todas las condenas deben ser parecidas a esto. Uno sabe algo y ya no hay nada que hacer. Es el peso de los hechos por toda la eternidad. Sé, además de todo, que no tendré jamás de los jamases la fuerza para decirte que aquí quedamos. Peor que esperarte y no tenerte es no tenerte cerca nunca. Así es que hoy, esta madrugada, a las cuatro y cinco según el reloj de la pantalla, he decidido terminar contigo sin que tú lo sepas. Te vendré a ver y haré mis cosas como siempre las hago, mientras tú haces las tuyas. Seguramente te besaré y te daré un abrazo, como cada día. De vez en cuando te quejarás, con verdadero desparpajo, de que ya no te deseo y de que ya no hacemos el amor, mientras yo pensaré qué tal conchudo que eres. Pero en verdad no sentiré lo mismo. Como tú notas con tu sexto sentido todo lo que hay que notar, vas a saber que algo pasó. Vas a saber que terminé. Me lo preguntarás, insistirás tercamente a pesar de que te repetiré por el resto de los tiempos que es falso. Yo sigo contigo, ¿no lo ves? Aunque la verdad sea que no puedo. Nunca me harás el amor. Nunca recibiré tus labios llenos de deseo con ganas de explorarme como un viajero de verdad, con admiración, con placer, sintiendo cada fracción de segundo como el tesoro irrepetible que es… Nunca habrá nada, salvo una sombra pálida de lo que es el amor. Nuestro vínculo es fuerte porque eres mío y yo soy tuya. Pero ya de qué sirve. Dime, por favor, de qué sirve. Yo no entiendo nada. Sé que no puedo meterme con nadie más porque de inmediato sentiría que todo anda peor de lo que está. A nadie más quiero sino a ti, a nadie más que a ti. Pero tus labios no están. Tus caricias vienen y se van como los días de sol en nuestro invierno. Me dedico a quejarme, cada vez soy un peor ser humano, las arrugas no tardan en salir, no me compro ropa, me empiezo a encorvar frente a la computadora, abundan los pensamientos amargos. Se me olvidan las palabras amables. Soy un desastre sin ti. ¿Cómo no lo voy a admitir? Y, sin embargo, ya está. Ya me rompí. Me rebalsé. Me bebí todo el vino y quiero más. Sé que ya no valgo la pena y que tú eres lo único que me podía redimir. Sin embargo, ya no importa. Quiero que te quede claro aquí y por este medio. Hemos terminado. Y jamás, jamás te lo diré.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-5751698449365234921?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/5751698449365234921/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=5751698449365234921' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5751698449365234921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5751698449365234921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2008/08/relato-zombie-2.html' title='Relato // Zombie 2'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/SJ1kOkixboI/AAAAAAAAAA0/hAulToFiq-g/s72-c/Zombie+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-5337653055533644904</id><published>2008-07-21T15:20:00.000-07:00</published><updated>2009-03-20T07:07:52.939-07:00</updated><title type='text'>Cuento // De noche y sin luz</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;La tarde estaba acabando, llena de colores intensos parecidos al violeta, como salida de algún cuadro ajeno al acero endémico de Lima. Francisco se asomó por su ventana cubierta con rombos de masking tape a ver el cielo, el parque, la cruz de la iglesia, no sabía bien qué. Quizás ella se apareciera, de cualquier forma, con sus jeans gastados cubriendo su alargado cuerpo, con su bolsa hippie, cruzando la acera de enfrente con la excusa de revisar un ensayo, quizás para darle un último beso, o solamente para comprarse un helado en D’Onofrio. &lt;i&gt;No puede ser que esté pensando en esas cosas&lt;/i&gt;, se dijo, y dirigió una rápida mirada al fax que le abría las puertas del exilio. Sólo tenía que llegar y decir que pedía asilo político. Lo demás ya estaba arreglado. El fax regresó al libro que lo archivaba desde hacía varias semanas, el mismo libro en donde tenía una imagen robada de ella en blanco y negro. Su cabello borroso en primer plano, lustroso, desordenado, sus ojos almendrados, brillantes, grandes. Un desorden de sábanas difuminado entre sus manos; una sonrisa de sorpresa tan familiar, tan breve, lo volvían a cautivar indefinidamente. Las ganas de orinar hicieron que devolviera la foto a la primera página de El Perfume. &lt;i&gt;A mi maestro y amigo, con respeto y admiración: E. Baratz, agosto de 1986&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Se había hecho de noche. Regresó el libro, con resignación, al estante y fue a orinar. Luego de hacerlo y lavarse las manos se miró en el espejo. Su facha de intelectual elegante que había utilizado para conquistar a tantas mujeres, desaparecía tras nuevas arrugas de cansancio y los rizos demasiado crecidos y entrecanos. Todo había estado mal, todo había sido una pérdida de tiempo. &lt;i&gt;En realidad no me quería, lo hacía todo por espiarme…Además, tiene menos de la mitad de mi edad, ¡ya basta!&lt;/i&gt; Todas esas afirmaciones que en su momento no encontraron lugar ni tenían sentido alguno, se le iban presentando, una tras otra, como dándole validez a una excusa para, finalmente, partir.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;i&gt;¡Mierda!, ¿otra vez?&lt;/i&gt; Su imagen en el espejo empezó a iluminarse y oscurecerse alternativamente, hasta que se hizo contundente la realidad de otro apagón. &lt;i&gt;¡Carajo! ¿Dónde dejé las velas?&lt;/i&gt; Al salir del baño se golpeó con la esquina de una mesa baja, como siempre le pasaba durante los apagones y los apuros, y malhumorado, se dirigió a la cocina a buscar o velas o linterna. Encontró fósforos. Al encender el primero escuchó una ráfaga de balas. El fósforo se apagó. Prendió el segundo y regresó al baño. Él sabía que el silencio absoluto, gobernando el espacio tras disparos como esos, precedía los más grandes ruidos. Seguramente ocurriría cerca. Se sentó en la silla junto a la bañera, lejos de cualquier vidrio, y no tuvo que esperar. Un estallido hizo que todo se remeciera. Le hizo recordar, como recordaba cada vez que sucedía algo así, las semanas que pasó en Karrantxa, y el ataque etarra en el que perdió a su única hija. &lt;i&gt;¡Carajo! Encima se llamaba igual que tú.&lt;/i&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Francisco no sentía pánico, casi no sentía nada, solamente estaba a la expectativa de lo que fuera a ocurrir. Pasaron los minutos y la luz no volvía. Él no tenía forma de saber lo ocurrido, salvo por los comentarios airados de los vecinos de su piso, un alemán y un matrimonio de peruanos que ya estaba por regresarse a Miami, quienes por la radio se enteraban de los hechos. Tocaron a su puerta. &lt;i&gt;¡Francisco! Francisco, ¿estás bien?&lt;/i&gt; Sin salir contestó que sí. &lt;i&gt;Ha sido en la Vía Expresa. Hay una víctima, hasta el momento. Un ciclista, pobre, de 20 años, murió decapitado.&lt;/i&gt; Detestaba oír ese tipo de noticias. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¡Pobre chico! Gracias por avisar.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- No hay problema. Vamos abajo, donde los Gómez, porque aquí estamos perdiendo señal. Estamos yendo con Hudo, ¿no quieres venir?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Francisco todo lo que quería era estar solo. Su voluntad de zafarse era tan grande, que ni si quiera les pidió velas.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Ya, gracias, si necesito algo, les paso la voz.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¡Mostro!&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Los pasos por las escaleras le indicaron que él ahora era el único inquilino en el piso. De pronto recordó haber visto la linterna por la mañana cerca del botiquín. Al dirigirse al baño, volvió a golpearse con la esquina de la mesa. &lt;i&gt;¡Carajo!&lt;/i&gt; Mientras se tomaba la canilla con ambas manos, pues esta vez había sido considerablemente más fuerte el golpe, escuchó una risita. Un escalofrío lo sacudió desde el cóccix hasta la nuca. Una vaga esperanza revoloteaba confusa en su estómago.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¿Enara?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Hola, Francisco.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Ya veo que nunca me devolviste las llaves.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¿Así me saludas?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¡Qué tal concha! Jamás te despediste, ni me diste ninguna explicación.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Tengo duplicados.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¿Qué?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Enara era una sombra entre las sombras. La luz de la luna enmarcaba su silueta de espaldas a los rombos, acercándose en silencio.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Que tengo copia de tus llaves. Es que pierdo todo, entonces, tuve que sacarles copia. Hoy las encontré y… y tuve que pasar.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Francisco desconfiaba. Desde un principio supo quién era ella, pero aún así, se enamoró. &lt;i&gt;Quizás no sería tan malo morir de una vez… No, no sería malo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¡Quédate ahí! No te acerques más.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;La silueta de cabellos lacios y larga delgadez se detuvo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Entonces ya lo sabes, ¿no, Fran? ¿Y desde cuándo?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Francisco se dio cuenta tarde de que se había delatado fácilmente. &lt;i&gt;¿Saber qué?&lt;/i&gt; Intentó con la remota ilusión de que funcionara el despiste.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¿No me respondes, traidor de mierda?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Tú sí que eres el colmo de la concha, Enara. ¿Traidor? ¿Tú me hablas a mí de traición? A ver, dime, pues, porque lo que quiero que me digas es por qué te fuiste como una cobarde…&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Ya pues, no me digas que no lo sabías.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Estábamos viviendo un perfecto romance, es más, yo estaba… No sé, uno no se puede ir así no más de algo como lo que tuvimos.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Sí, eso es cierto.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Estaba raro que ella aceptara un error, estaba raro no sentirla tan cerca, estaba raro no caer indefenso a sus pies, pero ya no podía dar marcha atrás.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Y qué, ¿se supone que ahora has venido por una disculpa, por perdón, para decirme chau? ¡Ah, no!, quizá quieras que te devuelva los libros, claro, podríamos hacer un intercambio de libros.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;La figura larga, completamente estática, lo inquietaba ahora más que cuando se estaba acercando. Casi no sentía su olor a flor de durazno, ni su respiración, nada. Todo en ella era tan imperceptible, que por un instante él supuso estar delante de un fantasma.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¿Enara?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Ella seguía en silencio. En eso, la luz volvió a tropezones, de la misma manera en la que se había ido, entrando por la ventana, alargando más su silueta, y luego salía del baño alumbrándola débilmente. Ella aun estaba entre la mesita del golpe y los rombos de masking tape, cuando todo lo que lo iluminó fueron sus ojos.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- En verdad moría por verte.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¡Por lo menos me has debido llamar!&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Por favor, eso ahora ya no importa.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;La voz de Enara parecía desaparecer a medida que avanzaba en las palabras. Francisco bordeó la mesa. Necesitaba saber si estaba hablando con un sueño. Sus ojos eran reales, lo que emanaba de ella, esa sensación tan intensa, era real. La abrazó. Los escalofríos volvieron cuando sintió la pistola con el cañón apuntando al piso entre sus dedos, y la humedad cuantiosa brotando de su abdomen.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Me has debido decir.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¿Para qué? Se van a enterar de que vine a verte. Si son los del grupo, nos matan a los dos. Si es la policía, nos matan a los dos. Perdóname por meterte en esto, no pensé.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Pensé que venías a matarme.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Los ojos almendrados lo miraron tristes, con el ceño fruncido, y contemplaron el cañón.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- O sea que sí era cierto.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;No hubo tiempo para ninguna reacción. Ella no intentó nada. Enara se desplomó sobre la alfombra húmeda. Francisco no la pudo contener. Al agacharse, notó que estaba descalza. Le tocó el vientre.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Yo te puedo llevar a un sitio, nadie te va a hacer nada, ven conmigo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;La hendidura dibujaba una llanura irregular entre sus costillas, como una laguna bordeada por un bajo relieve de montes. Sabía que no iba a ser fácil convencerla, pero decidió hacerlo como sea. Ella lo interrumpió:&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¿Quién… quién soy yo?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Él intentaba infructuosamente de cargarla. Aunque herida, tenía la fuerza suficiente para no dejarse. Él sabía que si seguía esforzándose, perdería sangre más rápido. La tomó con cariño e intentó:&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¿Quién eres? Eres la persona que me habló de una metáfora sobre la materialidad de la vida, sobre la carencia de sentido de las cosas, que el concepto de la libertad era sólo una idea y que todo acto humano es hijo de una reacción química. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Enara bajó la pistola, le agarró el rostro, y acariciándoselo, le iba dejando diseños en tonos todos relativos al rojo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Dime, Fran, dime que soy una gaviota.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Eres una golondrina, mi amor.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Mi amor, todo son reacciones químicas.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Y, sin embargo, Jean Baptiste Grenouille siente la vacuidad, espera ser ajusticiado, espera morir porque ese mundo tan lógico que le ha hecho el monstruo que es no puede con lo que hay en su interior. En el fondo, busca el amor que nunca tuvo. En el fondo busca que no todo sea la materialidad que lo golpeó desde que empezó a respirar.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Ella mueve sus labios en un gesto que intenta ser una sonrisa. Él intenta cargarla, piensa llamar a Hudo y a la pareja que ha bajado donde los Gómez para que los lleven a la clínica. Ella lo detiene.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- No, por favor, es que no sabes quién soy, ¿es que no sabes quién soy?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Sé que eres la camarada…. Sé quién eres, si a eso te…&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¡No! Lo que he sido contigo es una parte de mí, y sí soy yo, pero también soy la persona que se equivocó de objetivo y mató a un chico. Yo soy Grenouille, ¿no ves?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Déjame llevarte.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Los dedos de Enara le cerraron la boca.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Nunca voy a poder tener una vida normal, nunca podría vivir en otro país, yo creo en lo que estoy haciendo, ¿entiendes?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Cierra los ojos como imaginando algo que nunca hubiese pasado, y respirando con dificultad cada vez más profusa, recuerda:&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- &lt;/span&gt; &lt;/span&gt;O sea que sí es verdad, sí eres un encubierto.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Francisco la tomaba contra sí, tenía que salvarla.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Dime si en verdad te enamoraste de mí, Fran, dime si en verdad me amabas.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Te amo. Déjame llevarte.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Enara levantó la pistola nuevamente al ver que él no iba a ceder en su intento por llevarla a un hospital. Francisco lo veía todo cada vez más perdido.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¿Es verdad que tu hija murió en…?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Sí.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Yo soy como ellos, Fran. No voy a cambiar, ¿entiendes?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Francisco elevó la mirada hacia los rombos, los imaginó explotando otra vez, mil veces más. Volvió a verla e maginó su cuerpo extendido al lado del de ella, incrustado por millones de vidrios, agujereado por millones de huecos. Sus palabras suplicantes cargaban impotencia, le imploraba que se dejara llevar, que bajara la pistola, que se convenciera de que todo podía cambiar. Enara quería abrazarlo, pero si lo hacía, sería irremisiblemente sostenida en sus brazos y llevada hacia un destino que no era el suyo. Le quitó el seguro a la pistola. Francisco se detuvo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-LEFT: 53.25pt; TEXT-INDENT: -35.25pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Mi amor, perdóname, te tenía que ver. Solamente cuenta hasta diez, Fran. Acaríciame el pelo y cuenta, ya todo va a acabar.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Los escalofríos de Enara arreciaban en los brazos de Francisco. Él le retiró con suavidad la pistola de su mano temblorosa, pero dejó su otra mano pegoteada entre su cachete barbudo y su hombro alzado. A ella se le fue helando la piel, la alfombra se humedecía cada vez más, hasta que en un segundo la realidad paró. Francisco pensó en el sentido de la vida, en la materialidad de su amor, en la inmaterialidad de su amor, en aquel cuerpo sin vida que parecía ya no valer nada. Imaginó ambos cuerpos tendidos, uno al lado del otro, sobre el pasto, sobre miles de flores, recibiendo sol incansablemente, respirando por cada poro de la piel. No quería dejarla, el mundo se había vuelto irreal, el mundo había muerto. Quizás era un buen momento para coger la pistola y saber si había algo más allá. Quizá no. De todas formas, en algún momento no muy lejano, lo sabría.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2587424681398867092-5337653055533644904?l=ursulacarranzatecuenta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/feeds/5337653055533644904/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2587424681398867092&amp;postID=5337653055533644904' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5337653055533644904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2587424681398867092/posts/default/5337653055533644904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ursulacarranzatecuenta.blogspot.com/2008/07/cuento-de-noche-y-sin-luz.html' title='Cuento // De noche y sin luz'/><author><name>ursulacarranza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00754362080096224405</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_EjvHFM1RqkM/S_GMBtaI5JI/AAAAAAAAAL4/7NZoG6CvInE/S220/IMG_0286.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2587424681398867092.post-4450123354996209014</id><published>2008-07-21T10:27:00.000-07:00</published><updated>2009-11-25T06:06:23.737-08:00</updated><title type='text'>Teatro // Jasna Sadic y el Tratado sobre la locura</title><content type='html'>&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Personajes&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 106.2pt; text-indent: -106.2pt;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt; Ejecutiva joven, hermana de Eduardo, novia de Oli, 25 años.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt; Hermano de Marcia, ex novio de Anahí, 38 años.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt; Novio de Marcia, amigo de Eduardo, abogado, 38 años.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt; Psiquiatra, ex novia de Eduardo, pretendiente de Oli, 33 años.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Voz en off&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt; &lt;b&gt;&lt;/b&gt;Ser&lt;b&gt; &lt;/b&gt;sin presencia física en escena&lt;b&gt;.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Jasna Sadic &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Psicoanalista rumana, cincuenta años.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Escenario&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;El amoblado es informal pero recuerda una buhardilla utilizada como taller artístico, donde se trabaja pero también se descansa y se tiene reuniones sociales. Reina el desorden. Los muebles son del tipo mecano con base de cubos para facilitar los cambios de escena a escena, los cuales dan una reminiscencia del estilo Bauhaus. Hay estanterías de libros que permanecen siempre allí, pero se ocultan cuando se baje el telón muy cerca del límite delantero del escenario. Para las primeras escenas, sofás de varios cuerpos, una barra con una máquina para &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="IT" style="font-family: Arial;"&gt;espresso&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;, botellas de licor y un lavabo a un extremo; al otro, un escritorio con una laptop. Apoyados en las paredes, estanterías y muebles, cuadros de planos arquitectónicos, dibujos al carboncillo, fotos, pilas de libros. Para la última escena, solamente una mesa de comedor con sillas, acomodados al centro del escenario. Al fondo, un cuadro de Marcia bailando flamenco, y un pedestal con un jarrón.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Escena I&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;El escenario está iluminado como de día. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoCaption" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: 12pt; font-weight: normal;"&gt;(Está en la sala buscando algo, en pijama, despeinado y con un aspecto descuidado, va revisando los estantes de libros, llega al escritorio, levanta cosas, ve un libro puesto sobre él, y empieza a leer):&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;“Tratado sobre la esquizofrenia, una perspectiva diferente para tratar los problemas de la mente y del espíritu, por la Doctora Jasna Sadic”. Se debe leer Yasna Sadich, supongo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Voltea hacia la contratapa y lee):&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;“La esquizofrenia paranoide es una enfermedad generalmente hereditaria e incurable, que suele aparecer preferentemente en individuos de entre 20 y 40 años, y que se acentúa con el consumo de drogas o alcohol. Es muy triste. Tiene incontables variantes, pero probablemente, en los individuos que no&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt; degeneran negativamente, quienes no pierden la inteligencia lógico-matemática ni el uso de sus facultades lingüísticas ni motoras, al menos no gravemente, predomina la tendencia a sufrir de alucinaciones, de crear realidades inexistentes y, lo más común, el escuchar voces de gente que no está. La historia de la cual serán testigos, muestra la última fase de una investigación que revolucionó para siempre, entre sus protagonistas, la concepción de esta enfermedad, pero, fundamentalmente, la concepción de la realidad”. Interesante. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Eduardo para de buscar, abre el libro, y caminando lentamente, va leyéndolo hasta salir del escenario).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Entra Marcia apurada, vestida con sastre y con un celular. Todo está hecho un desorden, y a pesar de que va hablando, va acomodando cosas compulsivamente.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Buenos días, le habla Marcia Rueda. Mi asistente acaba de dejar una factura en contabilidad y olvidó preguntar cuándo pasa a cobrarla… Ya, espero…&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;i&gt;(Se empieza a impacientar)&lt;b&gt;.&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;Ya, ¿cuándo, me dice?... Señor, comuníqueme, por favor, con Julio Echecopar… No, él me dijo que iba a estar allí… ¡No! No quiero esperar… He terminado el trabajo antes de tiempo, los materiales y la mano de obra los he pagado con mi plata sin recibir ni un centavo de adelanto. Así como yo he sido cumplida en todo, del mismo modo exijo que cumplan conmigo, por lo menos empezando con la cortesía. ¡Julio! Hola, te habla Marcia, por favor, dime cuándo puedo ir a cobrar… No, como no me dieron adelanto quedamos en que me pagarían todo al mes, ya se cumplieron 32 días…. No, no, lo tengo por escrito, te envío el documento escaneado por e-mail si quieres ver tu firma bien estampada bajo mis condiciones… Que ustedes tengan problemas con el flujo de caja no tiene nada que ver con mi pago.&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Entra Eduardo.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Solamente dime si paso hoy por la tarde o mañana temprano o si me vas a hacer el favor de cancelarlo todo al banco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo se empieza a preparar un café, mira a Marcia y esta le devuelve una mirada de hastío.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¡Me parece increíble que te aproveches de tu amistad conmigo para hacerme esto!... ¡Y a ti qué si tengo o no tengo plata! &lt;i&gt;(Respira)&lt;/i&gt; Mira, Julito, no es la forma de tratarme, menos si me debes. Mi asistente en una hora estará saliendo para allá…. No sé, ya verás cómo haces…. Ajá, sí, sí te disculpo pero no me quieras hacer pasar por zonza que eso es lo que más me molesta…. Ajá, ya… No, en una hora….. No, en Soles como quedamos…. Ya, ya va. Chau.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¿Lo puedes creer? Primera vez que no cobro adelanto y me la quieren hacer. ¡Dios! ¿Me está pasando esto porque es mi karma o es que en el Perú suelen pasar esas cosas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Como decía El Chavo, las dos cosas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Empieza a acomodar, con cierta compulsión, las cosas sobre el escritorio).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Es que es increíble, tantos años trabajando con este sujeto, para su empresa, y mira… No puede ser… ¿Qué tal está el café?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Buenazo. Arábigo, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Efectivamente, mi querido Ron Damón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Sonríe y luego le cambia el rostro como si de pronto hubiese recordado algo muy malo. Trata de recomponerse y continúa).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Y, ¿qué trabajo exactamente le habías hecho a este IMBÉCIL?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(&lt;i&gt;Como dándose importancia&lt;/i&gt;). Un stand permanente para sus ferias que se transforma en salita de estar cuando no hay ferias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Ya veo. Un lujo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¿Un lujo? Un lujazo, porque además de funcional es una cosa estéticamente muy chévere, tipo &lt;i&gt;lounge&lt;/i&gt;, con muebles de imitación de cuero, súper resistentes, ni te imaginas…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Bueno, pero hoy te pagan.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Hoy me pagan o hago que me devuelvan el Stand… y el escritorio de Julio, ése que aun no me termina de pagar. A ver, que intente impedírmelo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Vi que estabas leyendo el libro de Jasna Sadic (&lt;i&gt;pronunciado así, Yasna Sádich&lt;/i&gt;).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;“Doctora” Jasna Sadic. Sí, buenísimo, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Me lo llevé para hojearlo pero no he llegado a leerlo todavía, ¿qué dice?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Ya viste que trata sobre esquizofrenia y psicosis… Básicamente está retomando los estudios de un psiquiatra gringo, pues cuando ella comenzó a sufrir de la enfermedad, su…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Eduardo la interrumpe bastante extrañado, casi exaltado).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¿Ella ES esquizofrénica?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;ERA, digamos… bueno, te decía que su pronóstico era malísimo y solo las propuestas de ese otro doctor parecían ofrecerle esperanzas. La teoría del gringo en cuestión es que uno de los motivos por los cuales la esquizofrenia y la psicosis no pueden ser curadas con fármacos -y muchos creen que son incurables-, es porque las voces que oyen los enfermos son reales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Profundamente extrañado pero tratando de aparentar normalidad).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¿Y dice por qué algunos las escuchan y otros no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Aun no he llegado a esa parte, pero me imagino que pronto… ¿Tú qué piensas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¿Sobre esa teoría?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Ajá.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Deja un momento la taza de café sobre el escritorio; Marcia, en un reflejo neurótico, la recoge y se la devuelve. Eduardo trata de mostrarse incrédulo).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Está interesante. Pero, tengo una pregunta, ¿cómo así vienen estos psiquiatras a proponer algo aparentemente tan acientífico como que en realidad las voces que escuchan estos enfermos son reales? O sea, ¿son voces de fantasmas, de seres ultraterrenos así como las voces que escuchaba Juana de Arco? ¿Cómo llegan a proponer semejantes hipótesis, bajo qué pruebas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Ésa, mi querido y brujeril hermanito, es LA pregunta. No sé por qué todavía me sorprendo de que seas tan preciso, y, aun más, que seas tan bueno para aparentar tan buen tino científico. La cosa es que esas voces conversan con el paciente&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;i&gt;(en todo momento Eduardo está sonriendo, como tomándolo a la broma, pero en el fondo está muy ansioso&lt;/i&gt;), y algunas de ellas son capaces de conocer el futuro y el pasado, no solo del enfermo, sino de otros, como del doctor. Así comenzó a gestarse esta teoría. ¡Ah! Una pequeña aclaración: Jasna Sadic, a comparación de su inspirador, no es psiquiatra, es psicoanalista… En fin, con respecto a lo dicho antes, ¿qué opinión te merece?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Suena un teléfono celular como vaca&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Muuuu, muuuu, muuuu&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¿El nuevo sonido de tu celular? Al menos está mejor que el de la Gata Fiera… &lt;i&gt;(Ríe como para hacerla reír a ella, pero luego regresa a su estado de pesadez inicial, como si algo le oprimiera el pecho, y retoma la búsqueda de lo que estaba tratando de encontrar al principio de la escena).&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¡Verdad que le acabo de cambiar el &lt;i&gt;ring tone&lt;/i&gt; al teléfono! Un segundo… ¿Aló?... ¿Cómo que si estoy sola? ¿A ti qué si estoy sola (&lt;i&gt;como en broma&lt;/i&gt;)? Yo digo lo que tengo que decir frente a quien sea, ¿OK?.... Sí, sí, Eduardo está acá…. Te manda saludos Oli &lt;i&gt;(a Eduardo, quien con una seña contesta el saludo&lt;/i&gt;)… Eduardo también te saluda. Ya, dime por qué tanto misterio…. No, amor, no, puedes venir en cualquier momento, solamente avísame antes para ver si voy a estar o no, nada más…. Ya, hoy puede ser, pero en la noche. ¿Por qué no vienes a comer con nosotros?.... Me imagino que voy a estar de regreso como a las seis, así que si estás aquí a las siete estaría perfecto…. Ya, está bien. Trae un vino, cualquiera tinto, y si es peruano, mejor…. No sé, últimamente estoy medio nacionalista…. Ya &lt;i&gt;(con cariño nostálgico),&lt;/i&gt; besos, Oli, te amo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¿Y de qué te quiere hablar Oli?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;No sé, ¡qué raro, no? Imagínate, preguntarme si estoy sola. Pero no puso ninguna objeción cuando le dije que podía venir acá sabiendo que tú ibas a estar, me parece que está muy extraño. Además, no reconocí su número, parece que llamó con una tarjeta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Sí, él no suele ser así. Es que ha descubierto algo que te interesa, o que en todo caso, tiene que ver contigo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¿Qué, tuviste uno de tus sueños premonitorios? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Lo pregunta riéndose)&lt;b&gt;.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Es deducible, ¿no? Si pregunta primero si estás con alguien, luego sabe que soy solo yo y se muestra conforme con que yo esté presente mientras corre el chisme, pues asumo que es algo de tu interés porque sabe que soy de tu entera confianza. Si, en cambio, quisiera contarte algo personal, que solo a él le concierne, supongo que no querría más testigos en la conversación. Es decir, es imposible que se lo diga a alguien más, ¿no? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Mirándolo con cierta ironía).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¿En verdad es imposible?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Tía, nunca te he fallado, ¿cómo te atreves? Más te vale que estés bromeando, no más… Creo que me has ofendido, ¿ah? Así que hoy no cocino…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¡Ja, ja, ja! ¡Qué manera de rebelarse! Pero no, tienes que cocinar tú porque lo único que sé hacer yo son tallarines rojos, ya sabes. Y papa a la huancaína…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¡No, pues! A simple vista es difícil decir cuál es la papa y cuál es la salsa, ¡ja, ja, ja! No hay problema, yo cocino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¿Así es que con el tiempo te vas poniendo más graciosito, no? Bueno, cualquier cosa que no sea pollo. Así que cocina para tres… pero es probable que sea una velada larga, quizá hay que hacer varias cosas, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Sale de escena Marcia sin recibir respuesta. La habitación queda ordenada. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo sigue buscando hasta que debajo de un mueble encuentra una botella de whisky etiqueta roja. Se sirve un poco en su taza sobre el café, lo va a beber, llora, pero se detiene. Pone la botella en donde debe ser su lugar, una suerte de stand de licores junto a un librero, bota el contenido de la taza en un lavabo, se sirve más café y sale de escena.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Escena II&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Se han corrido las cortinas del escenario dejando unos dos metros entre ellas y el final de éste. Hay una mesita con dos sillas. Oli está sentado tomándose un café y leyendo una revista. Mira su reloj, se pone de pie para marcharse y en eso entra apuradamente Anahí en escena, vestida de una manera elegante pero provocativa, y lo llama.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¡Oli! (&lt;i&gt;Oli voltea&lt;/i&gt;) Mil perdones por la tardanza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¡Anahí! ¿Pasó algo? ¿Todo está bien? (&lt;i&gt;se besan en la mejilla).&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Perdona, tuve una emergencia y mi asistente no pudo ubicarte. ¿Cambiaste de número?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Sí, tuve que hacerlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Con preocupación).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¿Te están volviendo a amenazar con secuestrarte?, ¡dime que no es así, por favor!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;No, no es para tanto, solo una antigua clienta algo acosadora, un poco neurótica, que no me deja en paz. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Un poco decepcionada)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Parece que tienes un gusto especial por las neuróticas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(&lt;i&gt;Entre desafiante y divertido&lt;/i&gt;) &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Yo diría que me relaciono con chicas un poco locas en general. Bueno, olvidemos eso, por favor, en verdad no es importante. Lo que sí es importante es que me pediste de la manera más rara del mundo que nos encontráramos aquí, un café poco céntrico, primera vez en mi vida que vengo a esta zona de Lima, y tengo el presentimiento, aunque es algo un poquito demasiado evidente, de que tampoco lo conocías tú. ¿Qué pasa? Debe ser grave, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Tartamudeando un poco)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;N n no, exactamente, es decir, sí, no sé, más o menos. O sea, es grave para mí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¿Qué has hecho?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Nada ilegal, nada que me pueda meter a la cárcel, pero (&lt;i&gt;toma a Oli de la mano&lt;/i&gt;), en realidad, no sé si es un pretexto para…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Esto es un poco raro por varias cosas… Sabes que no puedo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Ya pasaron diez años, tienes que darte una oportunidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;No es solo eso, tú has estado con Eduardo, ¿quince años?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Trece, pero terminamos hace ya tanto tiempo. La enfermedad aceleró las cosas y…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Sí, esto no lo va a ayudar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Tampoco hay mucho que se pueda hacer, su pronóstico es bastante desalentador. Es posible que termine…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Interrumpiéndola pero como diciéndoselo a sí mismo)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;…. Demente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Tratando de sacarlo de la densidad en la que parece haber caído de repente)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Hemos trabajado juntos los últimos siete años, tú y yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;La verdad eres fascinante, eres súper linda, demasiado atractiva, ¿por qué yo? Esto no está bien. ¿Solo por eso hemos venido aquí? Debí venir en taxi.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Te necesito como abogado. Estoy en problemas. Pequeños.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Aturdido).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¿Por qué este lugar? Y, de nuevo, ¿qué has hecho? Ya me parecía que esta historia del enamoramiento no era suficiente. No cambias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;No quiero que nos vea nadie que conozca a Eduardo, o a Eduardo y a ti. No es nada ilegal, al menos aun, y la cuestión es que se trata de algo que tiene que mantenerse en secreto, dentro de lo posible, hasta cierto momento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¿Estás escribiendo sobre alguno de tus pacientes sin pedirle permiso?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Más o menos. Pero les he cambiado el nombre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Es decir, estás escribiendo sobre varios pacientes sin su consentimiento. Bueno, hasta donde yo sé, si no aparecen sus datos personales, legalmente no debe haber ningún problema. Sabes que tienes que cambiar aun más cosas que el nombre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Abruptamente).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Quiero publicar en mi libro el caso de Eduardo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Te pasas, Anahí. &lt;i&gt;(Se quiere levantar y va sacando la billetera para pagar lo consumido).&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Es un caso excepcional, ayudaría a muchos…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Sarcástico)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Dudo mucho que sea tu VOLUNTAD DE SERVICIO lo único que te esté motivando… Y perdona la falta de caballerosidad, debí haberte preguntado cuando llegabas si deseabas algo de tomar, no has visto la carta, ¿deseas algo? Dímelo, por favor, para ir dejando el monto exacto más la propina…. Olvídate, creo que si dejo cincuenta soles será más que suficiente, ¿no? &lt;i&gt;(Saca el billete con el que se queda en la mano mientras guarda su billetera).&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Volviendo a su orgullo habitual)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Sé que soy rara, Oli, y muy engreída, pero no te reconozco. Esperaba que tu buena fe influyera en mí para hacerme mejor, no viceversa. Lo siento. Siento mucho nuestra amistad, siento mucho todo. Lo mejor para ti debió haber sido no conocerme jamás.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;No vamos a entrar en ese tema.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Perdóname, en verdad verte tan cambiado, tan… Sé que yo soy responsable de esto. Imagino que hasta cierto punto, de varias formas, te hago sufrir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Yo sufro por cosas que no tienen nada que ver contigo. La realidad externa de la cual formas parte, disculpa por decirlo así, solo puede modificar mi ánimo superficialmente, como ahora, pero en general el interior siempre va a estar tratando de sobrevivir y de sobreponerse a toda esta cosa incomprensible que se me ha mostrado como mundo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Probablemente sin mí estarías mejor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¡Ya basta, Anahí! ¡Basta!, ¿quieres? No eres tú, no lo eres. Pero sí, a veces me desesperas, te deseo pero eres desesperante, si no te deseara no habría venido, no habría estado todos estos años yéndote a ver como un baboso, pero a veces no te soporto…. ¿imaginas esto si fuéramos pareja, si algo más pasara entre nosotros? Espero no estar tan loco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Es que no tiene que ser como lo dices.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Lo que no tiene que ser como dices es lo que haces para seguir apoyando a la psiquiatría cuando tratan lo que tiene Eduardo como una enfermedad incurable cuando todos sabemos que es otra cosa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¡Ya basta tú, no insistas en eso, tú mismo te inflinges dolor! Eduardo está enfermo, ¿ya? ¡El pobre está totalmente desligado de la realidad, no hay nada que podamos hacer sino doparlo para que no haga huevadas! &lt;i&gt;(rompe en llanto&lt;/i&gt;).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¡Ya cállate! (&lt;i&gt;Tira el billete a la mesa y corre a besar a Anahí. Ella reacciona retrocediendo, se miran y Oli se va. Regresa sin embargo, tratando de componerse, por ella. Hay un breve silencio&lt;/i&gt;).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;He sido un maleducado, ¿viniste en carro? ¿Te jalo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Anahí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Si no te afecta, sí, sería bueno. Pero si sientes que tienes que estar solo, no hay problema, pediré un taxi.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Oli&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;No, pues, no vas a esperar a que venga un taxi sabe Dios dentro de cuánto. (&lt;i&gt;Mirándola)&lt;/i&gt; Sea lo que sea que vayas a hacer, te voy a ayudar, pero por favor, para la próxima, nada de sitios tan PINTORESCOS como éste. (&lt;i&gt;Le señala la salida y se van).&lt;/i&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Salen Oli y Anahí. Se descorren las cortinas.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Escena III&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Escenario como en la escena I. Todo está desordenado otra vez. Entra Marcia, y ve el desorden con ofuscación.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Empieza a ordenar su escritorio, a poner algunos libros en los estantes, y va a continuar haciéndolo mientras habla. Suena su celular, muuu, muuu, muuuu)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¡Rafi! Mi asistente estrella, ¿cómo va todo?... Sí, te he dejado el &lt;i&gt;boucher&lt;/i&gt; para que hagas el cambio. La razón social y el R.U.C. están escritos en el sobre…. &lt;i&gt;(Empieza a acomodar las cosas de su escritorio)&lt;/i&gt; Sí, efectivamente, ése mismo es…. Sí, sí, al final me tuvieron que pagar, pues, imagínate, si no, me pierden. ¿Quién más va a estar aguantando sus desplantes y ser tan bueno como yo, pues, ah?.... ¡ja, ja, ja! Bueno, si tienes que irte temprano termina con esto del cambio y ya te puedes ir…. Hasta el lunes, chau, chau…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Entra con un libro y sobres bajo el brazo, colgando el celular con una mano, una bolsa de yute colgando de su antebrazo y una taza de café en la otra. Sigue en pijama. Salvo hacia el final de la escena, Eduardo parece un poco contrariado, y trata de disimular esa condición fastidiando a Marcia).&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Por lo que oigo ya cobraste.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Marcia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;(Asustándose).&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;¡Ay, carajo, avísame que estás acá! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Eduardo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Perdona, Marcita linda, quizá preferirías que entre diciendo MUUUUUUUU
